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Carta de Aurora

Compañeras y compañeros de la otra campaña,


Reciban un saludo desde el reclusorio de Ecatepec, Estado de México con motivo del día internacional de la mujer, el 8 de marzo, les envío estas palabras.

¿Por qué un día internacional de la mujer? Porque nos reúne el deseo y la urgencia, de inconformarnos, de proponer, de escuchar, y hacer todo lo necesario para que la mitad de la humanidad ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad, para que la mujer viva en igualdad y plenitud de oportunidad y derecho, no sólo escritas en un papel, sino en la práctica diaria. Para el neoliberalismo la mujer representa mano de obra barata, y fácil de explotar, representa una masa consumidora de productos superfluos que la publicidad se encarga de imponerle como necesarios; pero no sólo eso, también la ha convertido en mercancía cuya imagen, servicio y cuerpo se pueden comprar y vender para obtener enormes ganancias, el papel de paridora, objeto sexual, mano de obra barata, consumidora y mercancía, se le ha impuesto a través de las distintas etapas de la historia, pero es la sociedad capitalista la que utiliza masivamente, a niñas, adolescentes y adultas como mercancía. La mujer para ser libre e igual necesita luchar no sólo contra el capitalismo sino también contra la ideología y cultura machista y patriarca, que se ha mantenido a través de las distintas sociedades, discriminándola y cosificándola.

La lucha por la igualdad de género es imprescindible para la liberación de la mujer, y tendrá que darse sin tregua, en todos los sectores y ámbitos, incluyendo las organizaciones y movimientos de izquierda. La izquierda tendrá que entender esto. Entender que las luchas de género no pueden ser arrojadas a segundo término, que sus demandas ya no pueden silenciarse, ni ignorarse sus organizaciones.

Cuando hablamos de la mujer es necesario referirnos a las mujeres de carne y hueso, conocer sus nombres y sus obras. Al nombrarlas las sacamos del anonimato e invisibilidad impuestos para hacernos creer que la mujer no tiene capacidad intelectual, que no tiene valor para luchar, que no investiga, que no crea, que no puede tomar decisiones correctas.

Hoy, a dos meses de su muerte, deseo rendir homenaje a la comandante Ramona, cuyo legado ya no pertenece sólo al EZLN, sino a todas nosotras, mujer de lucha por la sobrevivencia, mujer de manos creadoras, mujer organizadora, mujer de lucha por justicia y libertad. Comandanta Ramona con tu vivir y con tu muerte nos dejaste un camino a seguir; no permitiremos que callen tu nombre y tu obra. Al recordarla es ineludible preguntarnos cuál era su idea sobre el lugar de las luchas de género en la Otra Campaña; en su ejemplo está la respuesta. Las mujeres hemos estado en cada una de las etapas históricas de nuestro país, en sus luchas trasformadoras y después de poner su sangre, su dolor y su esfuerzo, continúa relegada a un rol social secundario y a una vida de discriminación.

La lucha anticapitalista va por una transformación tan profunda que no puede prescindir de la mujer, pero ella tiene que luchar además, por conquistar la igualdad de género; conquistar significa andar un camino de doble lucha para vencer una compleja maraña de ataduras, entre las que destacan, pero no son las únicas, la sectorización e invisibilidad. La desproporción entre tareas de apoyo y toma de decisiones, el anonimato y el silencio, el aplazamiento y la descalificación de sus propias demandas, la doble y tripe lucha de las diferencias, la contradicción entre lo que se dice y se hace en cuanto a igualad de género.

Las mujeres estamos en todos los sectores; habemos mujeres indígenas, obreras, científicas, campesinas, estudiantes, artistas, empleadas, profesionistas, colonas, y luchamos por las demandas de nuestro sector como parte de la lucha anticapitalista, desvaneciendo en ellas la de igualdad de género, hasta hacerla invisible. Esta invisibilidad impide la unión de todas, sin importar el sector al que pertenecemos. Así con luchas separadas es fácil discriminarnos. Las mujeres necesitamos, emprender la lucha por la igualdad de género, desde el sector al que pertenecemos y coordinar, y unir todas estas luchas.

Propongo, que en el esfuerzo actual las mujeres no permitamos que nuestra lucha por igualdad se considere de segunda importancia, aplazándola o minimizándola, con la falsa ilusión de que el cambio económico, político y social, traerá por añadidura la igualdad de género.

La izquierda socialista ha caído en el error de no reconocer al feminismo, acusándolo de no ir al fondo de las contradicciones del capitalismo, y se exige a la mujer aplazar su lucha una vez más. Se divide al feminismo en dos, se dice que luchar por igualad de género es light, y que el feminismo combativo no debe tener como demandas principales las de la mujer, sino las de la transformación económica. Esta izquierda se rehúsa a ver que no hay luchas más importantes que otras, sino que todas forman parte del esfuerzo transformador y que todas tienen que darse ahora.

Hay una organización en Canadá llamada Bus Riders Union, estos compañeros y compañeras dicen, seamos nuestro sueño. Si soñamos con una sociedad en la que la mujer tenga los mismos derechos y oportunidades que el hombre, entonces ella tiene que tenerlos en nuestra organización ahora. Ellos dicen que si soñamos con una sociedad en la que los negros, indios y blancos tengan los mismos derechos, deben empezar por tenerlos en nuestra organización ahora. Dicen, si soñamos con una sociedad en la que la madre soltera no tenga que truncar su desarrollo, debemos apoyarla en nuestra organización ahora.

Uno de los puntos a discusión en las reuniones preparatorias de la otra campaña fue el lugar de las diferencias, y en ellas se incluye a las mujeres, a los pueblos indios, a los homosexuales, lesbianas, y transexuales entre otros. Es claro que si la mitad masculina de la humanidad considera diferente a la mitad femenina, entonces esta mitad femenina también los considera diferentes a ellos. Más bien lo que entiendo es que la lucha de la mujer, como la de los pueblos indios, las lesbianas, homosexuales y transexuales, entre otras, es diferente por que es doble y hasta triple.

La mujer de izquierda convencida de la necesidad de la lucha anticapitalista, la mujer que emprende esta lucha porque es explotada en cualquiera de los sectores a los que pertenezca, tiene además que luchar por la igualdad de género si es que quiere ser libre. Y esta lucha tiene que darla no sólo para transformar a la sociedad, sino también al interior de sus organizaciones y movimientos ahora.

Tanto en la sociedad capitalista como en los movimientos y organizaciones que luchan por transformarla, a la mujer se le ha asignado el rol de cocinera, enfermera, de apoyo, de retaguardia; su presencia es numerosa en las marchas y en la base, pero escasa o casi nula a la hora de tomar decisiones. Para colmo se escribe y habla de la obra de los poetas, los escultores, los pintores, pero desconocemos la obra de las poetas, las pintoras las escultoras. Lo mismo sucede en el ámbito de las ciencias y desde luego en el de la lucha social. Los nombres de ellas son desconocidos; sus obras y sus vidas se rodean de silencio y entonces creemos que ella no es capaz en esos ámbitos, y que sólo merece ser conocida y tomada como ejemplo por las demás si tiene un cuerpo escultural y un bonito rostro que el mundo de la moda, de las compañías discográficas, de la televisión pueden explotar.

La historia está escrita con criterios patriarcales. Por eso los medios de comunicación alternativos y la educación popular tienen un papel muy importante en la lucha por la construcción, desde ahora, desde abajo y a la izquierda, de una sociedad con igualdad de género.


Gloria Arenas Agis (Coronela Aurora)
Presa política en el reclusorio de Chiconautla, Ecatepec.

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