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COMUNICADO 13


¡BASTA YA DE TANTA IMPUNIDAD!


Hace un año, El Charco era un lugar perdido en el mapa de Guerrero y era, en ese entonces desconocido para muchos, pero a partir de entonces casi todo el mundo ha escuchado hablar de él porque ahí se encontraron dos grupos frente a frente.

Armados y uniformados de verde olivo iban unos, los otros iban de huaraches, de ropa humilde y entre ellos también había unos pocos que vestían ropas que alguna vez fueron verdes y que también iban armados.

A unos les pagaba el gobierno con dinero que sale del pueblo; a los otros el pueblo directamente, pero con palabras de agradecimiento, con frases de aliento.

A unos los comandaba un general que durante muchos años había estudiado en las academias militares; a los otros un hombre que hacia no mucho tiempo era un campesino de esos que siembran la tierra y ahora era el Capitán José, un combatiente del pueblo, de esos que siembran la esperanza de una vida nueva.

Unos gritaron: ¡Ríndanse, cabrones! Los otros consultaban entre el pueblo y preguntaban: ¿Que opinan, compañeros?

Once muertos de un lado, del otro ninguno, dijo el parte oficial. Masacre, porque varios eran hombres desarmados y algunos fueron asesinados cuando ya habían sido capturados, dijeron los testigos que presenciaron los hechos y cuyos ojos vieron lo que ahí paso.

Alegría y festejos de un lado; luto y dolor del otro y el hecho era el mismo: once muertos.

Investigación y justicia, fue el reclamo inmediato; amenazas y promesas fueron las respuestas.

Hoy hace ya un año de que eso sucedió y los asesinos se encuentran libres, festejados por sus superiores porque se dice que cumplieron con su deber, como si el deber del soldado fuera atacar y asesinar a ese pueblo del que provienen sus salarios. Al mismo tiempo los campesinos se encuentran encarcelados, hostigados o amenazados para que no exijan justicia, para que no pidan castigo para los culpables.

Muchos de los que conocieron de ese hecho y que a lo largo de este año han contemplado lo que a partir de ahí sucedió, seguramente se preguntaran ¿por qué sucedió así? ¿Por que aun no reciben castigo los culpables? ¿Cómo es posible que esto ocurra?

Nosotros, junto con los campesinos y los pobres de nuestro México ya no nos preguntamos eso, porque conocemos la respuesta:

Porque estamos en México, país en donde la muerte, cuando del gobierno llega, tiene permiso. Aguas Blancas, Acteal y El Charco no son mas que las huellas que va dejando a su paso. En todos esos casos los culpables se pasean como si no hubiera ley, y lo que no hay es justicia.

Nos duele nuestra pobreza, nos duele nuestra hambre, nos duelen nuestros muertos, si, pero nada nos duele tanto como la impunidad, por eso junto con el pueblo exigimos: ¡Basta ya de tanta impunidad!

¡CON EL PODER POPULAR, EL PUEBLO UNIDO VENCERA!

Por la Dirección Nacional del
Ejercito Revolucionario Del Pueblo Insurgente
Comandante Insurgente Antonio


República Mexicana, a 7 de junio de 1999.

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