ERPI

Comunicados

AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

Un NO al imperialismo genocida
y un SI la rebelión ética de los pueblos.
Los Estados Unidos parecen destinados
por la providencia a plagar a América [y el mundo]
de miserias en nombre de la libertad
-Simón Bolívar


El coloso del norte anda desbocado. Los zarpazos de las garras del águila exportadora del "american way of terror" se extienden a todos los rincones del mundo, sobre todo los más jugosos. En este último capitulo de agresión imperialista, le tocó al pueblo iraquí ser invadido y destripado. Esta supuesta guerra preventiva contra el terrorismo y la proliferación de las armas de destrucción masiva, apoyada por uno que otro ruin gobierno faldero, no es más que la última modalidad imperialista en aras de la supremacía planetaria absoluta y el aplastamiento de los pueblos. Es la guerra permanente que ahora, más que con la presión económica, con una maquinaria bélica cuyo nivel tecnológico es proporcional a su capacidad destructiva, aniquila soberanías e impone una dictadura universal para apoderarse de preciosos recursos naturales y de paso levantar una economía en serios problemas y bloquear el crecimiento de otras potencias mundiales. Al mismo tiempo, es una guerra que se ha to-pado con barricadas que gritan ¡NO PASARÁN!

El genocidio, que ni los grandes conglomerados mediáticos, con su grotesca autocensura y sus bien encamaditos periodistas pudieron ocultar, fue y sigue siendo repudiado por las amplias mayorías de los pueblos del mundo. Inclusive dentro de sus propios países, los gobiernos agresores y sus numerosos cómplices encontraron una cada vez más nutrida oposición. En el campo de batalla, "las fuerzas aliadas" chocaron, con todo y su superioridad militar y tecnológica, con la resistencia del valiente pueblo iraquí, que pese a haber sido abandonado por los mandamases de la dictadura baazista, dieron importantes lecciones en cómo enfrentar al Cuarto Reich. De hecho, antes de la traición, entre más resistía este digno pueblo, aprovechando las taras estratégicas de las fuerzas invasoras, más fueron castigadas con mísiles brutos, venenos nucleares y bombas de racimo diseñadas como juguetitos multicolores para atraer a niños y luego desmenuzarlos.

Así, el nuevo fascismo yanqui respondió a la creciente crítica mundial alimentando aun más su locura con decenas de miles de tropas adicionales, 80 mil millones de dólares más, y (vaya cinismo) un reabastecido arsenal de armas de destrucción masiva. Y es que no podía ser de otra forma; sus planes, muchos de los que se elaboraron hace 12 años, los tenían clarísimos. Después de una década de diezmar al país pérsico mediante un bloqueo que mató a millones y de desmantelar sus defensas militares, ambas acciones con la vergonzosa colu-sión de la ONU, había llegado el momento. Sin ocultar su racismo y arrogancia, menospreciando aun más la vida iraquí y las múltiples y multiplicadas voces que clamaban "no en nuestro nombre", desató la barbarie.

No esconden sus objetivos. Así lo declaró dos años antes del 11-S uno de los voceros más prominentes del neoconservadurismo neoliberal armamentista, Thomas Friedman. "Para que la globalización funcione, (Norte)América no debe temer actuar como lo que es, la todopoderosa superpotencia... la mano invisible del mercado jamás funcionará sin el puño oculto-McDonald’s no puede florecer sin McDonnell Douglas, fabricante del F-15. Y el puño oculto que mantiene la seguridad mundial para el ‘Silicon Valley’ se llama Ejército, Fuerza Aérea y Marines de los Estados Unidos."

Leal a su credo, el imperialismo reveló sus puños en Irak. Los devastadores puñetazos pretenden, primero, despojar y privatizar el petróleo iraquí y así dominar las reservas y el mercado mundial de crudo. De paso revientan a la OPEP, impidiendo el evidente ascenso comercial del euro frente al dólar e inflando artificialmente la incontestablemente insalubre economía gringa con nuevas rentas petroleras. Segundo, permiten dominar más sólidamente las regiones medioriental, cáucasa y pérsica, ricas todas en cruciales materias primas. Aprovechan para asestarle un golpe mortal al nacionalismo árabe (mensaje con dedicatoria especial al pueblo palestino), reafirmando definitivamente al sionismo y a Israel como estado policial de la región. El golpe de nocaut en Irak también doblegó a sus principales estados rivales, Rusia, la UE y China. Finalmente, fue una exhibición de su capacidad asesina para los pueblos que aun resisten y de su decisión sin recato de emplearla. En suma, la invasión de Irak es la segunda (después de Afganistán) en una serie de agresiones, de ahora en adelante constantes, contra los pueblos del mundo por parte de un imperialismo en decadencia pero altamente destructor que impone su hegemonía con fuerza cruda.

Los aterradores resultados, sin embargo, revelan nuevos caminos. Ilustrativamente, la gue-rra ha evidenciado algo que muchos ya entendían: de dónde nacerá la verdadera alternativa al salvajismo y piratería corporativa del capitalismo neomercantil del siglo XXI. No será de los gobiernos, de las clases políticas mundiales, cuyas "resistencias" se desvanecieron tan rápidamente como las "temibles" guardias republicanas que defendían Bagdad. Anuente como siempre ante la intransigencia imperialista, la ONU, impotente, terminó de enterrarse, abriéndole el camino a los tanques Abrams y ratificando su histórica ineficacia. Las alardeadas amenazas de vetos franco-rusas se transformaron en beneplácito por la invasión y tajaditas de la reconstrucción. Sin comprender que la misma continuidad de sus proyectos histórico-nacionales pasaba por la promoción de una alternativa al modelo imperialista gringo, aceptaron, junto con Alemania y China, marchar bien formaditos y bien detrasito de EU en su nueva cruzada expansionista. Ni los gobiernos de los países miembros de la Liga Árabe, artilugios que en algunos casos son, más que países, gasolineras del Occidente, se atrevieron a pronunciar una efectiva defensa de sus hermanos iraquíes.

La actuación de los gobiernos latinoamericanos no fue mejor. Del gobierno del cambio, ni hablar. Que el "gran" estadista Fox y el "fino" diplomático Derbez (tan temeroso de "atragantarse" con lo que le ordenan sus verdaderos jefes) decidieran convertir a PEMEX en el primer proveedor gringo durante la invasión, entregar a Washington la vigilancia y eventual defensa de la frontera y abocarse al suministro de ayuda humanitaria (que de hecho fue utilizada como arma chantajista por los invasores) demuestran la falsedad de la oposición oficial a la guerra. La verdad es que contribuyeron al programa imperial y prueba de ello fue la obediencia ante el decreto emitido por el embajador sin ambages Negroponte de que los demás países ya no tenían nada que hacer salvo tareas humanitarias, avaladoras de la agresión. Más disciplinado aun fue el patético papel en el Consejo de Seguridad de Aguilar Zinser quien se encargó de que la invasión no sólo no fuera condenada sino que ni si quiera fuera puesta a discusión. La ubicua simulación foxista deja en claro que la posición oficial se aproxima mucho más a las inhumanamente oportunistas exigencias del empresariado mexicano, que con un discurso prostituyente, confirmó su papel como escoria de nuestra sociedad.

La posición (postrada) del gobierno y sus amigos oligárquicos, entonces, está evidentemente detrás del imperio. Y ¿cómo no? si es un gobierno de los empresarios y para los empresarios que se benefician por medio de sus alianzas con el gran capital norteamericano. La oligarquía aplaude con ganas los TLCAN, PPP y ALCA, esquemas que trituran nuestra soberanía y desmantelan nuestra base productiva, porque estos representan también formidables negocios para ella. Pero aun con la sumisión de las élites comerciales y financieras, el imperio le apuesta cada vez más a las intervenciones militares directas en su belicoso afán de no perder su hegemonía. Vuelan las intimidantes diatribas contra Siria, Irán y Corea del Norte. Más cerca, Venezuela (otro importante miembro de la OPEP que estudia la posibilidad de comercializar su crudo en euros-uno de las ‘peligrosas acciones terroristas’ de Hussein) y Colombia (que de hecho ya está intervenida militarmente) están en las miras del Pentágono ... Y mientras a México el imperio parece hacerle gestos de desprecio, se relame los bigotes en espera de adueñarse formalmente de nuestros petróleo y recursos naturales.

Ahora, envalentonado por su "fácil victoria" y la "falta de reacción", Bush contempla además la concreción de la petición de la mafia/contra en Miami de ahora Irak, mañana Cuba, la ejemplarmente anómala nación, única del hemisferio que ha sabido defender su soberanía. Y ¿quién defenderá los logros revolucionarios de los hijos de Martí y a los demás pueblos amenazados? ¿Acaso los pasmados y oportunistas gobiernos, los Hussein, los Aznar, los Putin y los Fox? Después de lo sucedido, la mera idea es risible para quienes se movilizan por la autodeterminación de los pueblos. Y es que en los hechos, la victoria de los nuevos fascistas no será fácil y sí provoca respuesta. La nueva ofensiva imperial ha polarizado al mundo como nunca antes. Mientras que en los estériles parlamentos y en nulos organismos mundiales se vacila entre resignarse y sacar tajada, desde abajo crecen las voces y la solidez popular que sí sabe oponerse a la dictadura universal. Este cuerpo y su canto ya no son subterráneos. Se han erigido en un actor que ya no podrán ningunear. Desde la resistencia indígena, campesina, callejera, piquetera, guerrillera y asambleísta, florecen las nuevas fuerzas rebeldes.

Los compas del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente somos una de estas fuerzas. Junto con ellas, sangramos con rabia y con anhelos de justicia al ver al mutilado pueblo iraquí y nos unimos al ¡NO! de repudio, al ¡NO! a la barbarie, al ¡NO! en nuestro nombre. No sólo aplaudimos las acciones de las fuerzas democráticas y antiimperialistas, las alentamos y las nutrimos. En nuestro contexto nacional, entendiendo que en el esfuerzo por cambiar el mundo los pueblos tienen que arrebatarle el poder a la minoría que lo detenta dentro de sus fronteras en beneficio de los neocolonizadores, nos esforzamos por construir un bloque que le pelee el poder a los administradores del imperio centímetro por centímetro, idea por idea y comunidad por comunidad. Llegó el momento, creemos, de oponerle el poder del pueblo al poder de las oligarquías. Sabemos que no podremos frenar al imperialismo a escala mundial si no lo arrancamos primero de nuestras fronteras. AL PLAN HEGEMÓNICO DEL IMPERIALISMO, OPONEMOS UN ESFUERZO COORDINADO Y HORIZONTAL CON LAS DEMÁS FUERZAS DEMOCRÁTICAS Y REVOLUCIONARIAS, RESPETANDO LAS AUTONOMÍAS Y LA PLURALIDAD DE LAS FORMAS DE LUCHA.

No quiere esto decir, sin embargo, que nos olvidamos de nuestro compromiso internacionalista. DESDE AHORA, TOMAMOS LA FIRME DECISIÓN DE ESCALAR EL NIVEL DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS Y LAS ORGANIZACIONES QUE, ASPIRANDO DESDE ABAJO A LA SOBERANÍA POPULAR CON JUSTICIA, COMBATEN EL NEOCOLONIALISMO. Por tanto, si el imperialismo opta por agredir más directamente a Cuba o al pueblo colombiano, tendrá de nuestra parte una respuesta. Apoyaremos a todas las acciones guiadas por la ETICA revolucionaria que contrasta vívidamente con el terrorismo de Estado yanqui. Nuestra coordinación con demás fuerzas antiimperialistas seguirán el espíritu de Bolívar, de Martí, de Flores Magón y del Che.

Las conspicuas sogas que se tejen entre el proyecto neoliberal de Washington y la guerra permanente quieren estrangularnos. Pero crece la rebelión organizada y la unidad nacional contra este excluyente modelo antidemocrático. Para volver a tomar las riendas de nuestros asuntos, doméstica e internacionalmente, el pueblo comienza a construir un nuevo poder, en manos de todos, desde ahora y desde abajo. Un poder autónomo erigido por un amplio frente, democrático y revolucionario, sustentado por las fértiles luchas horizontales que se coordinan en las calles y no supeditado a los mezquinos intereses partidistas que siguen las reglas del juego en los parlamentos. Quizá, cuando se consolide este bloque antiimperialista y antineoliberal, y cuando este comience a ganar batallas, habremos construido también una potente plataforma para transformar el mundo. Y entonces, comenzaremos a conocer un mundo más civilizado y más justo.

Para acabar con la exclusión y levantar la verdadera democracia de y para todos los mexicanos,

Para fundar una auténtica fraternidad entre los pueblos y defender la plena vida universal, los compas del ERPI bregamos juntos a nuestros hermanos por el poder en manos del Pueblo.

EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO INSURGENTE

Dirección Nacional

8 de mayo del 2003

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