ERPI

VINCULOS

 

 

 

 

Entrevista a compañeros sobrevivientes del PDLP

Es importante decir que estas entrevistas se han realizado con compañeros sobrevivientes del PDLP.
Cada uno de ellos se ha visto rodeado de circunstancias diferentes y a la fecha se encuentran aún
luchando en busca de los mismos ideales de justicia, respeto e igualdad.


P.- ¿Cómo conoció usted al compañero Lucio Cabañas?

R.- Lo conocí cuando pasó a mi pueblo. A nosotros nos invitó pues, que si queríamos por aquí
participar con él y como a mí siempre me han gustado las armas, así que tuve que irme con él pues.
Y anduve verdad, no tardé, pero sí estuve como un mes. Para qué mentir, ¿verdad?. Pero de lo que yo
conocí , que ora sí que él nos decía que luchaba por los pobres, por los campesinos y ahí anduvimos
con él verdad.

P.- ¿Por qué lugares anduvieron, qué tanto recorrieron en el mes que anduvieron por ahí?

R.- Pues no recorrimos mucho. Como se tardaba uno mucho en los caminos, no caminaba uno tanto. Ora
sí que hasta que el día se ocultara, sino que caminaba uno y descansaba. Se quedaba uno ratos a
descansar y así donde llegábamos hacíamos campamento y nos quedábamos, no mucho pues, tres o cuatro
días. Se llegaba a los pueblos y bajaba el maestro Lucio a invitar a la gente y sí se fueron
algunos compañeros y compañeras.

P.- ¿Cómo cuántos compañeros había, cómo cuántos andarían?

R.- Bueno, los que yo vi. Lo que sí recuerdo es que éramos como cien gentes que anduvimos con él.
Entre hombres y mujeres pues, así es.

P.- ¿Y de ahí qué más hicieron, qué les enseñaba él?

De Compuerta nos trasladamos a San Cristóbal, no al pueblo, sino retirado. Y lo que él nos enseñaba
era a campamentarse. Él sabía lo que hacía, también traía su radio de comunicaciones. Como ya había
pasado el Ejército por ahí, supo que el gobierno había tratado mal a la gente allí y tuvimos que
regresarnos otra vez al punto de partido a ver qué había verdad. El gobierno cargaba mucha gente
agarrada nomás porque sí, sin culpa, y ahí se les puso una emboscada.

P.- ¿Usted sabe cuánta gente cayó en la emboscada, si cayeron de una parte u otra?

R.- Pues no. De la de Lucio yo no me doy cuenta, la verdad - como cada quien estaba en su puesto.
Pero que hayan caído de los de Lucio no recuerdo pero del gobierno sí. Lo que se contaron fueron
dos pelotones. Y de allí para allá, como no hubo un acuerdo de dónde juntarse, pues cada quien le
dio para donde pudo. No hubo contacto después de ese combate y nos despertamos todos y de él ya no
supe yo..

P.- ¿Cómo qué tipos de armas usaban cuando andaban con Lucio?

R.- Pues lo que cargábamos era el R-15, Fal y otros que no conocí, había uno que le decían
“Gaviota”. Esas eran las armas que yo conocí. No cargábamos escopetas, nada de eso.

P.-¿Entonces de ahí ya no se dieron cuenta, de ahí se separaron y no se volvieron a ver?

R.- Sí de ahí fue todo, ya no nos juntamos. Pero yo pienso que la lucha debe seguir; que a mi
alcance, las cosas no pueden seguir como hasta hoy. Porque la muerte del compañero y la de los
demás compañeros no puede quedar así. Para conmemorar su muerte hay que seguir luchando.


ENTREVISTA A OTRO COMPAÑERO.

P.- ¿Cómo se formó el PDLP y su Brigada Campesina?

R.- Bueno, eso es a partir de todo un proceso. Vamos a decir de los años 67, a partir de que Lucio
por necesidad se va a la sierra, ahora sí que obligado por la oligarquía, el poder en ese tiempo
que imperaba aquí en el estado de Guerrero. No vamos a decir que las condiciones hayan cambiado
pero en aquel tiempo el caciquismo era mas acérrimo, más violento.

Entonces fue a partir del 18 de mayo de 1967, cuando se dio la masacre donde cayeron cinco
ciudadanos civiles que se encontraban en un mitin exigiendo la destitución de la directora de una
escuela y un maestro.

En el momento que Lucio llega, el estado ya le tenía preparada una emboscada. Vamos a decir en ese
término porque ya tenía tiempo que la judicial del estado, muy raro en esa entidad, aguardaba el
momento para accionar porque la intención del estado era quitarlo de en medio. Entonces, buscaron
el momento propicio y creyeron, como no lo conocían, que en el mitin habría alguien que lo iba a
señalar; y ese alguien cuando Lucio toma el micrófono sí lo señala y el estado hace el intento de
llegarle para agarrarlo y llevárselo y dejarlo fuera. Pero el escudo que él tenía de personas a su
alrededor impidió que la judicial cumpliera su comisión y es cuando se da la masacre de civiles
aunque también muere casi el mismo número de judiciales, por la población que en una forma valiente
respondió no con arma de fuego sino por cuchillitos, puntas, picahielos. Y, Lucio, al ver eso, se
les escapa, alcanza a librarse por medio de la misma población que lo protege y lo saca del lugar.
Sobre todo ahí destaca el valor de las mujeres que participaban, fueron las que lo sacaron en bola
y lo lleva a un pueblo vecino donde lo protegen. Lo lleva un señor que era muy popular en ese
tiempo.

A partir de ese momento en él hay un cambio, un giro de 180 grados en la forma de lucha porque él
luchaba a nivel abierto en el magisterio y además por las demandas sociales que eran muchas en esa
zona de Atoyac. Pero al ver que el Estado ya no hacía caso y buscaba la vía violenta para acabar
con él, no hubo más alternativa que subirse a la sierra y empezar a trabajar en la lucha
clandestina.

Para eso, cuando él llegó a ese lugar, en el año 65, cuando termina su carrera de maestro, su
servicio social lo hace en la sierra de Atoyac y ahí es donde se tiene la relación con él.

A partir de ahí se empieza la relación con él y a la vez con la familia y empieza una relación más
que de amistad, de política, de orientación, de preparación porque en ese tiempo (ya en los años
65, 66), él visitaba todos estos pueblos. Dura ahí escasamente un año y lo bajan a la cabecera
municipal de Atoyac, concretamente a la escuela Modesto Alarcón que cuando se dio esto él daba
clases y no era la escuela que estaba en conflicto. Ya había pasado el conflicto en la escuela
donde él estaba y que había logrado sacar a la directora Genarita Resendíz “creo”, lo que el
caciquismo no ve con buenos ojos ya que pensaron que eso se podía extender y así fue. El problema
de él empezó en ese lugar en esa escuela, pero fue trascendiendo a otras escuelas. Después lo
fueron a ver los padres de familia y los maestros de otras escuelas, como la Escuela Herminia L.
Gómez, para que los apoyara en sus gestiones. Estuvo en conflicto [esta escuela] pero nunca hubo un
estallamiento de huelga ni de paro. De ahí, fue la Juan N. Álvarez donde ocurrió la masacre. Estaba
al frente la directora -le decían Julita Paco- y el presidente municipal que se llamaba Luis Ríos
Tabera, que fue quien contrató a los sicarios que trataron de asesinar a Lucio.

Ya había un antecedente de lucha de él, de una preparación para un movimiento de magnitud
clandestina. Ya había formado varios comités en diferentes lugares de la sierra. Por ejemplo, en
Río Santiago participó en la construcción de una secundaria que no había y hubo conflicto. En
Mezcaltepec la lucha que encabezó fue contra la tala inmoderada que hacían los caciques con el
pretexto de abrir carreteras, caminos (las terracerías) que era lo que le decían a los ejidatarios
y campesinos. Ese tipo de problemas se fueron dando y a partir de que se gana el conflicto en la
Modesto Alarcón, cuando sacaron a la directora, también de la parte baja lo abordaban para
plantearle problemas de diferente índole que se daban en el área. Entonces hay un antecedente desde
antes, cuando él llega de maestro en todo el municipio de Atoyac. Ese es su antecedente. Y de ahí
se le unen varios maestros como Félix Bautista, que daba clases en la escuela Herminia L. Gómez;,
la maestra Hilda Flores que era maestra en la Juan N Álvarez, el maestro Serafín Núñez Ramos que
daba clases en la escuela Modesto Alarcón pero lo apoyaron durante la etapa de lucha abierta y
algunos siguieron trabajando con él en la lucha clandestina.

A partir de que sube a la sierra, solo, lo fueron a dejar dos señores como de 65 o 60 años, uno
conocido como el güero Cedeño, güero nomás le decían, fue uno de sus primeros soldados. Con él, se
fue a la sierra Lucio con una .32 y el señor con su machete. Así que como por el 69 se viene
fundando el PDLP y su Brigada. Aunque era un poco reducido el grupo, el partido fue formándose
paulatinamente.

Hay antecedentes y la misma experiencia nos dice que formar un movimiento -vamos a decir serio- con
un proyecto definido, como es hacer la revolución, pues no es nada fácil. A él le costó trabajo.

El mero auge del PDLP se logra en el 73-74 en el que logra juntar a casi 120 personas que fue lo
máximo de que se conformó el PDLP, pero de los años en los que se forma eran muy poquitos.

Se dicen estos antecedentes no porque haya andado sino por la relación y colaboración que teníamos,
desde subir un mimeógrafo casero hasta cartuchos, armas...

P.- ¿Cuál fue la primera acción que hicieron?

R.- La primera acción que se hizo fue contra un pistolero, un ingeniero, Guadalupe Fierro que era
como chacal de los caciques. Lo utilizaban para fines sucios y podemos decir que fue para fines del
68. Y de ahí empieza el fogueo del grupo y también de Lucio que aprendió también de la experiencia.
También se fue formando con la decisión de él y el impulso del pueblo.

P.- En esos tiempos también se hicieron emboscadas ¿Recuerda en dónde? ¿Se hacían acciones
militares? ¿Había bajas en ambas partes?


R.- Pues mira, siempre las acciones que se llevaron a cabo en contra del Ejército era algo muy
grande. En ese entonces era un mito atacar al Ejército, en este caso el nacional, el poder, el
poder de la burguesía, el poder central y no cualquiera lo hacía. Entonces sí, se llevaron a cabo a
partir del 70, 71; se llevaron a cabo las primeras emboscadas todas en dirección rumbo de Atoyac al
Paraíso que en ese tiempo era terracería, era brechita. Entonces en la campaña que hacía el
Ejército para aislar al movimiento de Lucio, sabían que no lo podían asesinar y que andaba armado
ya en la sierra. Metieron un sinnúmero de campañas para que la gente lo entregara, cosa que ha sido
muy común en todos los países donde se han dado movimientos guerrilleros. Siempre tratan de aislar
al movimiento pero del pueblo y en el caso de Lucio tuvo que evadir diferentes campañas de este
tipo sin atacarlos, siempre lo evadió. Lo evadió porque él consideraba que el principio de su
fuerza no era lo suficientemente capaz tanto en recursos humanos como materiales ya que no se
habían hecho trabajos de recuperación. Eran puras armas de las que los campesinos tenían.

Entonces cuando se hacen las primeras emboscadas estas ya se hicieron con carabinas de alto poder y
concretamente la primera se hizo en un lugar que se llama “Arroyo de Piña” entre “Río Santiago y
San Vicente.” Ahí hubo bajas del Ejército, tal parece que fueron once las bajas y 18 capturados y
se recuperaron treinta y tantos mosquetones sin recibir un solo rozón y él en lo particular era que
planificaba, junto con la dirección.

Después, cerca de “Arroyo oscuro,” se hace la siguiente emboscada a dos camiones. Se recuperó una
buena cantidad de armas Fal (como once), cuatro M-2 y los demás eran mosquetones (el Fal tiene un
peso considerable y eran armas modernas obtenidas para combatir a la guerrilla; sin embargo, aun
imperaba el mosquetón y el M-2 y UZIS que usaban los oficiales), en total como 48 armas.

También se captura a la mayoría de los soldados. Había una persecución constante al partido y
además la serie de injusticias que ya se venían cometiendo contra la población. Lucio les habla a
los soldados diciéndoles que por qué contra el Ejército y a decirles a los rendidos que si querían
seguir que siguieran, pero que si no, que se desertaran. Él respetaba a los heridos y también a los
que se rendían siempre y cuando luego luego tiraran las armas. Ahí los orientó, curó a los heridos,
les dio los primeros auxilios (andaban unas personas ahí que daban los primeros auxilios) y se
recoge el campo de batalla. Se repliegan los compañeros sin bajas.

P.- ¿Para sostener el movimiento cómo le hacían?

Bueno, a partir de los años 69 al 70, se empiezan a llevar a cabo las primeras acciones de
expropiación, se mandan comisiones a las ciudades a recuperar recursos de todos los bancos. Se dan
algunos trabajos a los equipos, algunos bancos en Acapulco, algunos se van a la Cd de México
Y así empiezan a llegar recursos y en los años 70 se hace el primer secuestro del ganadero Juan
Gallardo. Fue la primera experiencia del partido y se cometieron varios errores. Por ejemplo, se lo
llevaron manejando su vehículo y por supuesto se quiso fugar, salieron heridos varios compañeros.
La familia pagó rápido porque se pidió muy poco.

Otro de los trabajos que se hizo fue contra un cacique cafetalero que había despojado a buena
cantidad de gente de sus huertas y se decide llevarse a su hijo y se dialogó con la familia ya que
esta subía a la sierra como tres veces y pues se hizo un trato con él. Pagaría una cantidad en
efectivo y lo otro en documentos, es decir, las huertas que se había adjudicado las tenía que
regresar a sus dueños originales. Mucha gente, después colaboraba con nosotros como agradecimiento.

Otra forma de sostenernos era haciendo vales a la gente y nos proporcionaba fondos. Algunos vales
todavía se deben.

Era así como nos financiábamos.

P.-¿Cuándo se formó el Partido, participaban mujeres o sólo hombres?

R.- Desde que se formó el Partido, hubo un tiempo en el que estuvo equilibrado. La mayoría de las
compañeras que participaba eran campesinas de diferentes comunidades. Que no estuvieron a la altura
de ocupar cargos de dirección pero participaban en las acciones.

Se incorporaban a la lucha a través de campañas de propaganda armada que se hacían cada cierto
tiempo y aunque no entrábamos a las comunidades se hacía contacto por medio de los compañeros que
había en cada comunidad.

Pues sí. La participación de la mujer dentro del movimiento armado, en México y concretamente en el
PDLP fue importante, tanto de forma directa como indirecta.

A finales del 74 había tantas mujeres que parecía que eran más. Una vez que se hizo una emboscada a
una partida del Ejército, que eran poco más de 100, no se sabía por dónde se iban a desplazar y
Lucio propone que se haga una doble emboscada cubriendo las dos posibles rutas. Y en las que se
suponía que pasarían, se pone la emboscada más grande y en la otra ruta en la que sólo estaban
siete compañeros (cuatro compañeras y tres compañeros) -que finalmente fue por donde pasaron los
soldados y se les emboscó- se le hizo fuego a más de 100 soldados y se recuperaron once armas que
equivalen al mismo número de bajas.

Así que repito que en toda la etapa del PDLP la mujer ha sido muy importante y determinante. Si
además consideramos que en esos años el machismo era más arraigado, la mujer a la cocina, a la casa
y el hombre a lo rudo, a lo pesado. Y aquí la mujer rompe con ese estado y participó en la lucha y
en las reuniones y actividades del Partido. Contaban también con voz y voto. Podemos decir que,
internamente, en el Partido, ya se practicaba la democracia, porque todo se hacía en base a lo que
decía la mayoría aunque algunas veces la opinión de Lucio era determinante ya que siempre sabía qué
hacer y cómo resolver problemas poniendo siempre por delante el beneficio colectivo y no el
individual.

 

 

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E.R.P.I. 2006 La informaciòn aqui publicada es de libre distribucion, siempre y cuando la fuente sea citada.