ERPI

Comunicados

LAS CONDICIONES POLÍTICAS Y ECONÓMICAS EN MÉXICO
Entrevista con el Comandante Insurgente Santiago, Parte I
Bart Vanzetti, Rebelión

 

En este país y en esos tiempos ¿por qué uno se ve obligado a tomar la vía de la lucha armada?

Después de que concluye la revolución mexicana de 1910-1917, donde surgen una serie de reivindicaciones campesinas y con una industrialización todavía incipiente, se vienen a generar toda una serie de demandas incumplidas, que hasta la fecha incluso, esa reforma agraria todavía no concluye, todavía las causas que originaron la revolución mexicana subsisten, no al mismo grado que existió en esos años y la historia de levantamientos armados después de la revolución mexicana es amplia en México, y va desde lo más puro que vendría siendo el lanzamiento de Rubén Jaramillo, después la lucha armada en Chihuahua con el asalto al cuartel Madera y después movimientos campesinos revolucionarios con Lucio Cabañas, con el Partido de los Pobres, la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria con Genaro Vázquez y en fin hasta llegar al levantamiento zapatista y a la emergencia del EPR que viene a ser la conclusión de todo un periodo de preparación de lucha armada en México, desde hace mucho tiempo. Las condiciones políticas que existen en México de represión, de falta de libertades políticas, de un acotamiento del ejercicio de las libertades civiles, es un motivo más que suficiente para tomar las armas y tratar de ejercer la libertad plena del individuo, por otro lado la opresión económica, la miseria que el pueblo padece. Más de la mitad del pueblo de México, se encuentra en condiciones de miseria o extrema miseria o extrema pobreza. Son razones también más que suficientes para que la gente, el pueblo, los intelectuales que de alguna manera han comprendido su papel dentro de la lucha, se junten, se vinculen y emprendan proyectos revolucionarios. Durante mucho tiempo las organizaciones de los 60-70´s y parte de los 80’s sufrieron lo que en México se denomina la guerra sucia, donde hubo bastantes desaparecidos, quizá menos que en otros países, pero que sin embargo no es la cantidad de desaparecidos que mide la injusticia, la represión, sino es por el acto mismo, aún cuando sea un solo individuo. Durante esta guerra sucia, muchos militantes comunistas, militantes de izquierda fueron desaparecidos, fueron torturados, tortura que hasta la fecha se sigue ejerciendo, aún a pesar de los discursos de los gobiernos, aún a pesar de las reformas políticas que ha habido, aún a pesar de la emergencia de un partido de izquierda, donde se concentran y se abigarran toda una serie de posiciones de izquierda, desde un poquito más ortodoxo hasta un nacionalismo más rancio, proveniente del PRI. Durante estos años de guerra sucia muchos militantes fueron capturados, fueron asesinados, algunos después de que fueran capturados por el Estado, actualmente incluso trabajan para el Estado, otros se insertaron en proyectos políticos diversos, que vienen a ser a la postre parte del mismo Estado. Durante los años 80’s digamos se empieza esa participación de los grupos guerrilleros mexicanos que sobre todo en la fase urbana se distinguen de aquellos que habían participado en el medio rural donde destaca principalmente el Partido de los Pobres.

La experiencia de todos esos grupos es diferente. Quienes se habían enfrentado de manera más directa, más vinculada con las masas, con los pueblos, con las comunidades y organizados de una manera mucho más estructurada política y militarmente, fue el partido de los pobres y también el Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo, del cual años después vienen a conocerse y a formar un solo proyecto que se llamó PROCUP-PDLP. Entonces en esta vertiente es donde nosotros estamos, algunos de los que todavía estamos aquí. Venimos desde entonces, desde esas fechas y venimos recogiendo y reivindicando no sólo a los muertos de Tlatelolco, a los muertos del Casco de Santo Tomás, sino a todos los desaparecidos en diferentes partes del país. También existen otros compañeros todavía con más años de participación que estuvieron a lado de Lucio Cabañas, estuvieron al lado de Genaro Vázquez y estuvieron al lado de diferentes movimientos guerrilleros que estuvieron aquí en México y que actualmente están desaparecidos.

Cuando nosotros recogemos toda esa experiencia también sintetizamos de alguna manera las causas que dieron origen a las diversas organizaciones que actualmente nos concentramos. Las condiciones de alternancia de poder que se dieron aquí en México apenas en el año 2000, no vinieron a resolver de ninguna manera las condiciones económico-políticas del pueblo mexicano, apenas se dio un cambio de rostro, no hubo una transición y como nosotros preveíamos, lo que se cocinaba era o una transición pactada, incluso con la izquierda institucional en México o bien una alternancia en el poder entre el PRI y el PAN, que es la misma derecha. Cuando nosotros estábamos teniendo una planeación para eventuales insurrecciones en algunos lugares del país o al menos levantamientos que pudieron hacer fracasar ese proyecto de alternancia solamente, es cuando nosotros sufrimos el golpe que nos vino a llevar a la captura de los compañeros Aurora y Antonio y eso nos hace que demos marcha atrás en algunos de los planes que teníamos. Tuvimos que hacer un repliegue estratégico y tuvimos que entrar en condiciones de operatividad difíciles, donde la organización duró meses en recuperarse en cuanto a la vinculación del trabajo que se tenía. Entonces, las razones por las que se levantaron en armas los compañeros de los 60-70 y 80´s, ahí están, no se han resuelto.

Actualmente algunos intelectuales, algunos partidos como el PRD y otros desde luego entran al juego de la política para hablar de que hay posibilidades de cambio y de que hay posibilidades de una lucha política solamente para poder cambiar las condiciones en el país, pues nosotros no lo vemos así. No creemos en ese tipo de discursos, no vemos que sea claro el proyecto y desde luego su práctica no demuestra de ninguna manera que estén preocupados por el bienestar del pueblo. Más bien están preocupados por sus corrientes, por sus grupos, por sus posiciones personales de los jefes de corrientes, incluso caudillos dentro de esos partidos. Actualmente nosotros no vemos la situación con la izquierda institucional en México sea igual a la que hubo en aquellos años 60-70-80´s donde incluso había una guerra entre reformistas y revolucionarios. No lo vemos así actualmente, nosotros vemos que dentro de los partidos políticos que hay, aún con toda la crítica que tenemos hacia ellos, aún con toda la desconfianza que les tenemos, sobre todo a sus dirigencias, que en los niveles marginales de esos partidos, hay algunos espacios que se pueden crear e incluso se puede participar. Pero desde luego no se participa con las siglas nuestras, se participa con otras siglas, se participa incluso con sus mismas siglas de ese partido, pero donde la gente, las comunidades, los dirigentes tienen claro que su principal compromiso es su militancia con un proyecto revolucionario como el que estamos desarrollando.

En uno de los documentos del ERPI, cuando se presentan como organización dice: «somos un ejército donde cada quien puede usar el arma que elija, el fusil, la pluma, la palabra, la organización, el arte, el intelecto, las manos, donde la lucha política y armada, legal y clandestina se conjuguen». ¿ No se ven como un ejército, ya que ser ejército implicaría usar las armas?

Esto tiene que ver con la concepción que se tiene tradicionalmente de la lucha de este tipo de organizaciones armadas. Nosotros nos valoramos así mismos como una organización marxista-leninista, que nos basamos en la ideología marxista-leninista, en la teoría marxista-leninista, pero solo nos basamos, no lo agarramos de una manera dogmática. Lo fuimos, consideramos que fuimos dogmáticos, sin embargo en ese ejercicio autocrítico, sobre todo cuando se da la separación del proyecto original que fue el EPR, nos dimos a la tarea de ponernos a estudiar otra vez, de ponernos nuevamente a hacer análisis de la situación nacional y nos despeja nuestra cabeza el hecho de ver que algunos autores, algunos intelectuales, algunos filósofos, sociólogos, etcétera, estuvieron haciendo teoría durante todos estos años, en los que nosotros solamente nos manteníamos con los viejos manuales marxistas- leninistas, o los temas originales de Marx-Engels. De pronto redescubrimos en Gramsci, Althusser, en el mismo Trotski, en Mao, etcétera, algunas cuestiones de todo lo que ellos desarrollaron teóricamente, que nos parecen útiles. Nos parece adecuado valorar y aplicarlas inclusive, entonces así llegamos hasta autores que actualmente están muy leídos: Noam Chomsky, Petras, Samir Amin, etcétera. Toda una serie de intelectuales, sociólogos y demás que vienen a aportar también de alguna manera al marxismo, quizá no al Marxismo tradicional. Hay todavía organizaciones que tienen una concepción de que el Marxismo-Leninismo se acabó con la muerte de Lenin y hasta ahí es lo válido y lo que venga después ya es revisionismo. Nosotros no estamos de acuerdo. Ahora incluso, la concepción de partido de cuadros ya no lo vemos así. Nosotros creemos que el auténtico partido debe ser un partido de masas y debe ser un partido donde el militante revolucionario, es tanto el que toma las armas, como el que escribe, que participa en la organización abierta, la organización de masas, en su comunidad, que participa con información. Hay muchos compañeros que ya por sus condiciones físicas o incluso por enfermedad no pueden andar en el monte, no pueden participar en acciones armadas, pero que sin embargo se identifican con el proyecto, se identifican con las acciones, se identifican con las reivindicaciones que se hacen en la lucha aún cuando éstas sean armadas y no armadas y que en este caso nosotros no vemos que el militante deba de ser de la manera tradicional, el militante armado, ni que el combatiente, deba de tener una vida casi de monje para recordar un poco algunas experiencias donde incluso se pedía que dejaran a la familia, que incluso si eran poseedores de un carro o tenían propiedades, tenían que dejarlas o venderlos y aportar esos recursos al Partido.

En el tiempo de la articulación del Frente Democrático Nacional, futuro PRD, que en un principio se llamó FPN, con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, donde incluso nosotros sabemos que Cárdenas no era la alternativa, no la era, no la es, todavía para el pueblo mexicano y que nosotros nos expresábamos mal de Cárdenas, decíamos ese hombre es un burgués que nació en sábanas de seda, nació en casa presidencial y demás, ese hombre no va a estar preocupado realmente por cambiar la situación del pueblo mexicano, no es la alternativa Cárdenas. Sin embargo el pueblo tenía una visión diferente o al menos en esas comunidades, como después se demostró, tenía una visión diferente de nosotros. Nosotros adelantábamos juicios y se los queríamos imponer a la población, eso nos costo, no sólo varios días de hambre porque no nos llevaban más de comer, sino que incluso tuvimos que hacer caminatas muy largas por que teníamos enlatados y entendimos que algunos compañeros veían que la lucha política en ese momento podría abrir nuevas cauces en México, en ese momento, estamos hablando del 88 al 90 donde podían ellos participar, en otros casos se dio el hecho de que algunos compañeros decían, bueno pues nosotros queremos preguntarles si debemos o podemos participar en las elecciones y nosotros decíamos que no, es que eso es revisionismo, reformismo, eso es muchas cosas. Y compañeros que algunos estaban dispuestos, incluso habían estado con nosotros en columnas armadas, algunos no estaban en las columnas armadas, pero que si participaban políticamente, sobre todo en cabeceras municipales y tenían a su colonia organizada y tenían a una parte del pueblo que nos apoyaba, que nos daba de comer, y que sin embargo los intereses políticos o la visión de participación era diferente la que nosotros teníamos como organización, como partido pues y la que ellos tenían como pueblo, entonces ellos deciden por su cuenta sin avisarnos, casi de manera clandestina le jugaron al clandestino con los clandestinos y se pusieron a participar en las elecciones y eso hizo que nosotros dijéramos, ya perdimos a los compañeros, ya cayeron en las grietas del reformismo y sin embargo resulta que ganan. Ganan algunos espacios de poder o de gobierno en las administraciones municipales y entonces dicen, ustedes no querían que participáramos pero ya participamos y ganamos y ahora qué hacemos; pues ni modo, pues ya venga pues para acá estos espacios y organicémonos. Y al rato resulta que el comandante de la Policía era compañero y que nos llevaban las armas y que nos llevaban la comida hasta el lugar donde estaban las columnas. Eran compañeros que si no hubieran participado en esas actividades político-electorales no hubiéramos podido colocar de esa manera y no nos hubiera facilitado las cosas.

Eso nos empieza a abrir los ojos, donde decíamos, bueno el pueblo nos está dando pautas de cómo participar en algunas actividades sin que perdamos la identidad como proyecto revolucionario y así ellos lo sentían y lo siguen sintiendo de que es posible participar de diferentes maneras, que no necesariamente aquel que reconoce el proyecto revolucionario tiene que estar cargando un fusil o meterse a la clandestinidad o hacer vida de monjes, como se hacía antes, sino que mientras no se pierda la identidad con el proyecto revolucionario y donde estén plantadas las banderas revolucionarias en las comunidades, donde esas comunidades identifique al ejército revolucionario como su ejército, que lo identifique como su organizador, que lo identifiquen como su protector, entonces sólo así, la gente, el pueblo puede ir viendo que el proyecto va adelante y lo hace suyo, no se trata de que las organizaciones vayan y se superpongan a las comunidades, sino que aquel que quiera participar, aunque sea una horas en la columna o que va y se adiestra con un fusil, aunque sea 2dos horas a la semana, es suficiente para nosotros. Para empezar es suficiente para ellos y si para ellos es suficiente, que para nosotros debe serlo. No nos conformamos, vamos haciendo lo posible por que esos compañeros vayan aumentando su participación de una manera más consciente, más entregada, más comprometida, pero igual con aquellos compañeros, algunos intelectuales, estudiantes, amas de casa, obreros que tienen su familia a la cual mantener, y que no están dispuestos a venirse a la sierra y que no es el momento de armas de cientos o miles de gentes y que vamos a hacer con todos allá arriba, cuando realmente ahora el movimiento político-militar debe irse desarrollando simultáneamente y que el proyecto de preparar un movimiento armado, una guerra popular prolongada. Como en este caso hablamos de la guerra popular prolongada, pero también hablamos de las posibilidades del movimiento insurreccional, debemos irlo preparando. Esos compañeros en las ciudades y en el campo, que no necesariamente tienen que agarrar el fusil o no necesariamente tienen que agarrar o participar en acciones armadas de riesgo para demostrar su valor, no lo tienen que hacer, si ellos tienen la disposición de participar en donde quieran lo pueden hacer y no por ello va a ser más o menos revolucionarios que aquel que está arriesgando su vida. Quizá solamente están contribuyendo al proyecto revolucionario, entonces aquel intelectual que se compromete pero realmente, aquel obrero que participa con nosotros teniendo una militancia política abierta, que va a las marchas, que organiza la huelga en su trabajo, aquel estudiante que defiende su centro educativo, aquel campesino que hace las tomas de tierras y lucha contra los caciques, aún cuando, aún cuando no tomen un fusil, también están haciendo acciones consecuentes político-revolucionarias. Entonces no vemos nosotros una distinción fuerte o donde solamente el aparato clandestino, los armados, sean la luz y sean los más buenos en esta lucha, es para todos nosotros una contribución.

¿ Qué es la guerrilla y cómo es un guerrillero?

La guerrilla es la acción que pueda organizar un ejército, en este caso en la etapa autodefensiva, la guerra de guerrilla es la etapa que estamos desarrollando en este momento, estamos en una etapa de autodefensa, donde no podemos presentar un ejército regular a otro o ponerlo a otro ejército que tiene no sólo una mayor capacidad de fuego, sino además tiene el desarrollo técnico que nosotros no podemos tener y que en cuanto a superioridad de fuerzas numéricas es mayor. En este caso la guerrilla es el movimiento armado, pero no significa que sea la única expresión de autodefensa que existe, las expresiones de autodefensa que nosotros reconocemos son la autodefensa armada, la autodefensa política, la autodefensa en lo económico y lo político. Es lo que nosotros venimos a definir como autodefensa integral, donde la autodefensa militar, es decir la guerrilla propiamente dicha, se encuentra solamente como una parte de toda esta autodefensa táctica. Algunos le llaman estratégica autodefensiva, y esta forma de ejercer acciones de autodefensa no es una guerrilla que ejerza acciones de represalia o de castigo a los caciques, a la policía o al mismo ejército mexicano, por órdenes de un compañero que se exaltó o por que recibió alguna ofensa de ese ejército, sino por que las comunidades o las organizaciones abiertas, sobre todo las organizaciones de masas así lo decidan. Es decir de las acciones que nuestro ejército hace, no es en base solamente a órdenes del mando superior o de la Dirección Nacional o Local, sino en base de la comprensión de parte de las comunidades o de las organizaciones de que eso es necesario y donde incluso algunas de esas acciones antes de hacerlas, se preparan en lo político y en lo militar. Se prepara a las comunidades para resistir a las acciones de represión y de búsqueda, entonces cuando se ejerza una acción de ese tipo es porque al menos en ese lugar o en ese contexto, las organizaciones y las comunidades están de acuerdo y van a resistir. Por que si nosotros vamos y hacemos una acción armada que va a traer consecuencias de represión, de cateos, de violaciones, de capturas totalmente injustificadas, ese pueblo o esas comunidades son víctima fácil de la propaganda oficial, que dice que los culpables de la represión es la guerrilla, por que si la guerrilla no hubiera hecho esa acción, el ejército jamás los hubiera molestado. Entonces no es la guerrilla, el movimiento armado, solamente sino es el movimiento polítco-social.

La autodefensa en lo económico, tiene que ver con la construcción de comunidades insurgentes, la construcción de órganos de poder en las comunidades, que pueden hacer proyectos económicos autogestionarios, que pueden hacer proyectos políticos organizativos en esas comunidades o en esas regiones incluso y que además pueden - cuando ya alcanzan un nivel de madurez necesario - dar las órdenes necesarias o incluso armar unidades donde pueden ellos hacer acciones de represión contra la delincuencia, contra la policía, contra el ejército o contra pistoleros locales. Entonces llega el momento de que esta guerrilla no es el pequeño grupo de combatientes experimentados que estuvieron en diferentes acciones, sino se prepara lo que llamamos la guerrilla dispersa. Son compañeros que van, participan, hacen alguna acción armada y vuelven nuevamente a trabajar, es decir se quitan el uniforme, guardan las armas y siguen trabajando. Se visten de guerrilleros, actúan como guerrilleros, solamente cuando van a hacer la acción. Una vez que hacen la acción, nuevamente vuelven a sus actividades cotidianas. Esa forma de ejercer la autodefensa armada es una manera un tanto más vinculada con el tejido de la comunidad. No es la guerrilla que llega, hace acciones y luego se va, sino que ahí están todo el tiempo.

Entonces ese ejército no es una manera tradicional como lo hemos conocido o como quizá lo imaginamos nosotros durante mucho tiempo, sino hay que irle dando al pueblo la autonomía necesaria.

El compañero que llamamos guerrillero de tiempo completo, son los compañeros profesionales de la recolección que se encuentran todo el tiempo metidos en este tipo de actividades armadas y que de alguna manera sostienen a la organización con algunas acciones de carácter económico, acciones de carácter militar y que están de manera completa ellos y sus familias. Están vinculados directamente con la organización, es la fuerza central de la organización. Pero el guerrillero no es solamente aquel que participa de tiempo completo, sino también aquel que actúa de manera dispersa, como esos compañeros que acabo de mencionar, que solamente están dispuestos a ejercer acciones militares o estar accionando como guerrilla en su región, que no están dispuestos por ejemplo a irse a otra ciudad o irse a otro estado. En este caso no tenemos por qué forzarlos, porque si los lleváramos a otros lugares, a los cuantos días ya se quieren ir, por que no están ellos ni dispuestos, ni adaptados a estar lejos de sus comunidades. Entonces el guerrillero va definiendo cuál es el compromiso que tiene con la organización, no la organización le impone la forma en la que debe manifestar su compromiso. El mismo debe de medirse y si de pronto quiere experimentar integrarse de tiempo completo o de pronto dice ya no quiero estar de tiempo completo, lo regresamos sin que necesariamente lo vayamos a estigmatizar y decir que ese no es revolucionario. Sencillamente algunos compañeros tienen sus ciclos y eso es muy humano, y aquellos que tenemos más tiempo aquí y que a lo mejor ya quemamos las naves, ya no podemos regresar pues aquí estaremos toda la vida. A algunos compañeros así les ha sucedido, resulta que participan en alguna acción y se quema su identidad y pues ya no pueden regresar sencillamente y entonces ellos no lo ven como una condena, sino lo ven como una consecuencia de su participación revolucionaria.

Una parte de los movimientos armados de los sesentas o setentas pensaba que «el pequeño motor arrancaría al motor grande» y a su vez otros, hablaban de la propaganda armada ¿en dónde se posicionan ustedes?

Las experiencias de propaganda armada son por un lado acciones que nosotros hemos valorado muy fuertemente. Las acciones de propaganda armada que todavía como proyecto EPR tuvimos en Guerrero, fueron más de 100. Algunas fueron publicitadas por los medios, otras no, sin embargo más que la publicidad nosotros valoramos que el crecimiento que tuvimos con las acciones de propaganda armada en ese tiempo, fue bastante enorme y creemos que las acciones de propaganda armada deben de continuar, y continúan las acciones de propaganda armada, pero no se publicitan. En estas acciones un comando o una columna llegan armados, encapuchados, uniformados a una comunidad y entran en contacto con la misma, exponen sus ideas, exponen las razones de la lucha. De alguna manera algunas de esas comunidades se van integrando o por lo menos van permitiendo en un principio cómplices de los compañeros por el hecho de permitir que se muevan en las zonas y les dan de comer, les dan información, les proporcionan guías. Pero cuando en esa relación se va dando un conocimiento de la comunidad con los compañeros, cuando esa columna va entrando a formar parte de esa comunidad, en ese momento podemos decir que las acciones de propaganda armada tuvieron sus verdaderos frutos. Por que el hecho de entrar a una comunidad o hacer una acción espectacular que genere los aplausos del pueblo, así como se genera ese apoyo fortuito o ese apoyo espontáneo, también así se puede perder. Es mucho más sólido cuando se hace un trabajo político, que inicia con acciones de propaganda armada de este tipo.

Ahora bien, el motor pequeño que enciende al grande nosotros creemos que sigue siendo válido pero no en un sentido en que el núcleo armado, el núcleo de revolucionarios, que inicia un proyecto debe seguir funcionando y debe seguir cohesionándose cada vez más. No tienen por que ser los únicos dirigentes de ese proceso porque como lo que ha sucedido en muchos lugares, de pronto llegan a tener ellos una posición de poder, al rato pueden ejercer un poder omnímodo y poco a poco así se van haciendo las dictaduras de partidos. Esto fue lo que nos sucedió dentro del EPR, donde los compañeros que fueron fundadores, que fueron compañeros que participaron bastante bien en algún tiempo, no quisieron ejercer una acción de autocrítica, no quisieron reconocer que habían tenido fallos. Y esto porque, en el partido siempre se nos había dicho que nosotros éramos lo más bueno de los revolucionarios en México, y no fue así. Realmente cuando surge el EZLN dijimos, ¡y estos! No que éramos los más desarrollados, no que eramos la vanguardia de la revolución en México y aquí está el EZLN, dándonos una muestra de que se habían preparado bastante bien durante muchos años. En este caso su aparición fue magistral, así lo definimos, las tomas que ellos hacen, las formas que emergen y que manejan los medios, el esfuerzo de construcción del EZLN, es algo que debemos valorar y que hemos valorado. Las experiencias del propio Marcos y de otros compañeros del EZLN nos han dado unas ideas bastante buenas, ricas y hemos aprendido de ellos. No compartimos todo lo que ellos han hecho, incluso cómo lo están haciendo actualmente, pero algunas de las cosas que ellos hicieron y cómo surgieron, fue algo bastante positivo. ‘ Nosotros no creemos que el núcleo principal de una organización revolucionaria deba perpetuarse en el poder. Creemos que el principio de Dirección en cada organización debe ser democrático. El centralismo democrático no debe ser más centralista que democrático, debe ser más democrático que centralista, debe tener su justo medio. Debe encontrarse un punto donde la organización clandestina, la organización armada, deba centralizar decisiones, deba centralizar cosas por razones de seguridad y de operatividad, pero donde no sean solamente esos los iluminados. Sino que deben ampliar la toma de decisiones, para que se haga no sólo con el resto de la militancia armada, con los más clandestinos, digamos, sino incluso con los dirigentes de la organizaciones sociales. La toma de decisiones del rumbo que deba tomar la organización deba ser consultado y consensuado dentro de congresos, reuniones periódicas, con estos compañeros, es decir si nosotros tomamos una decisión que cambie el rumbo de la organización no lo vamos a hacer unos cuantitos, sino que vamos a tener que convocar a una reunión o a un congreso donde ahí se tomen las decisiones que se tengan que tomar. Pero no es una pequeña dirección quien deba tomar estas decisiones.

Entonces ese pequeño motor sí, tiene la responsabilidad de iniciar, iniciar que el motor más grande funcione o se eche a andar, pero no se debe quedar para siempre como el alma de estos movimientos.

¿Qué concepción tienen de la sociedad que quieren construir?

Nosotros anhelamos una sociedad socialista, la queremos, sin embargo en este momento no es un objetivo que consideremos de corto plazo. Creemos que en el México de estos años, quizá tengamos que llegar a una sociedad democrático- revolucionaria que no necesariamente se defina como sociedad socialista y que quizá tengamos que pasar por un periodo de transición antes de llegar a una etapa socialista. Incluso como organización en este momento nosotros no vemos que nuestros objetivos sean específicamente de carácter socialista. Pero no por ello nos renegamos o decimos que no queremos el socialismo, sí lo queremos. Es más, queremos el comunismo científico, pero sabemos que no estamos en esas posibilidades en estos momentos, a menos que algo sucediera a nivel mundial y que se presentaran las circunstancias para que varios países se liberaran. En este momento nuestros objetivos son más dirigidos hacia una sociedad democrático- revolucionaria, donde la izquierda tenga el poder pero también pueda irse ganando a las grandes masas, pueda ir armando todo un esquema político-militar inclusive, p.ej. continuar construyendo de manera clandestina organizaciones armadas, independientemente del ejército que ya existe institucionalmente. Nosotros creemos que aún cuando aquí llegara a darse un proceso de transición, la organización clandestina, la organización armada no debe salir a la luz. Quizás la parte política de la organización pueda y deba participar en esa sociedad y fortalecer ese rumbo. Pero toda la parte armada, la no conocida, la que está dirigida por la clandestinidad, debe continuar indeble, no debe tocarse, incluso deba seguirse desarrollando. Creemos que puedan darse coyunturas político sociales en México que pueden tender hacia una transición democrático-revolucionaria en el país, pero de ninguna manera se puede decir que vamos a salir todos y que vayamos a dejar las armas, no será así. Sí, vemos posibilidades que hayan cambios en México, que se inicien algunas cosas en México, pero de ninguna manera vamos a dejar las armas.

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