ERPI

INTRODUCCION

 

 

 

 

(Revista Proceso, No. 1225, 23 de abril de 2000, pág. 31)

'Sucias maniobras y abusos' contra los dirigentes del ERPI, acusan sus defensores

Ricardo Ravelo

En la detención de Jacobo Silva Nogales y Gloria Arenas -el comandante Antonio y la coronel Aurora, principales dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI)-, la Secretaría de Gobernación orquestó "una sucia maniobra", en complicidad con el Ministerio Público y el Poder Judicial, para inventar que ambos indiciados fueron aprehendidos en flagrancia con armas y cartuchos- en una casa de Chilpancingo, Guerrero.

Es la denuncia que hacen Pilar Noriega y José Lamberto González Ruiz - defensores de Jacobo Silva y de Gloria Arenas , quienes afirman que no existen elementos probatorios para acusar a sus clientes de terrorismo, asociación delictuosa y portación de armas y de cartuchos. En consecuencia, exigen al gobierno que los libere.

En entrevista con Proceso, los defensores de los derechos humanos del Centro Miguel Agustín Pro Juárez AC, cuentan que sus clientes no fueron detenidos en Chilpancingo, Guerrero, como sostuvo Gobernación, a cuyo cargo estuvo el operativo de aprehensión por medio de la Policía Federal Preventiva (PFP).

Precisan que Jacobo Silva fue aprehendido en la Ciudad de México, cerca de la estación del Metro Tacuba, y Gloria Arenas en su casa de San Luis Potosí. Como no había acusación ni orden de aprehensión en su contra, las autoridades federales dieron "forma a la figura de la flagrancia argumentando que habían sido detenidos en la casa de Felícitas Padilla Nava y Fernando Gatica Chino -ubicada en Chilpancingo, Guerrero- en posesión de armas y cartuchos de alto poder.

De esta forma, a los cuatro se les acusó de ser miembros del ERPI y les acumularon otros delitos: asociación delictuosa, terrorismo, sabotaje y secuestro. Estos dos últimos cargos fueron anulados por falta de pruebas. Jacobo Silva y Gloria Arenas aceptaron ser guerrilleros y formar parte del ERPI. La otra pareja negó militar en esa organización.

 

La torre de electricidad

La acusación de terrorismo -explican los defensores- se les impuso porque les adjudicaron haber participado en el derrumbe de una torre de la Comisión Federal de Electricidad en Cuautitlán, donde ocurrió una explosión en 1994. Para que aceptaran su culpabilidad, se les hizo firmar "a la fuerza" una declaración donde estamparon su huella digital.

El abogado González Ruiz afirma que el Ministerio Público y el Poder Judicial actuaron por consigna del gobierno, pues señala que Francisco Xavier Wences Martínez, agente del MP del distrito judicial de Bravo, se prestó al juego sucio al consignar a sus clientes por los delitos mencionados, argumentando que habían sido detenidos en la casa de Chilpancingo.

Añade:

"En este caso, también se dio la complicidad de la juez tercero del ramo penal, María del Pilar León Flores, al librar una orden de cateo a la casa de Chilpancingo. En sus conclusiones sostuvo que en el inmueble habían estado Gloria Arenas y Jacobo Silva, lo cual es totalmente falso.

A esta maniobra se sumó el médico perito José Arturo Sagahón, quien emitió dictámenes señalando que examinó a Gloria, a Jacobo, a Felícitas y a Fernando. Esto también es falso, pues está acreditado que mis clientes no fueron aprehendidos en la casa de Chilpancingo."

El abogado dice que a pesar del escándalo que desató la detención de Gloria Arenas en San Luis Potosí –"Detienen a una guerrillera", destacaron los periódicos de esa entidad-, el gobernador Fernando Silva Nieto desmintió la aprehensión de la coronel Aurora y negó que haya habido un operativo especial en el estado.

Pilar Noriega acusa a Érika Ávila Damián -quien era la defensora de oficio de Jacobo y Gloria- de actuar con turbiedad y en defensa de los intereses del Ministerio Público:

"Nunca objetó los cargos que le hicieron a Gloria y a Jacobo. Es más, pienso que como defensora de oficio fue una muy buena agente del Ministerio Público. Era muy extraño que en este asunto no se notara su actuación, puesto que el deber de un abogado es defender los intereses del cliente. Durante el tiempo que asistió a los procesados lo único que hizo fue comparecer y firmar.

"Yo le pregunté si habla platicado con Gloria y con Jacobo, y dijo que sí. Cuando se le preguntó a Gloria si esto era verdad, la abogada respondió que no se acordaba de la fecha cuando dialogaron; tampoco se acuerda en qué orden declararon los indiciados. Esto no podía ser posible, pues dada la relevancia del caso, todo abogado lleva una agenda donde anota las fechas de las diligencias."

 

Incomunicación total

Pilar Noriega y González Ruiz denuncian que desde que ingresaron al penal de máxima seguridad de Almoioya de Juárez, sus clientes están incomunicados: "no les permiten hablar con sus familias, les incautan toda la correspondencia; les prohíben, sobre todo, la revista Proceso. Son los custodios los que deciden qué es lo que deben leer".

Lo peor -agregan- es que tampoco se les permite la visita conyugal a la que todo interno tiene derecho. Debido a esta violación, interpusieron una demanda ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, pero hasta la fecha el organismo no ha emitido una respuesta.

La defensora de los derechos humanos acusa a Miguel Angel Yunes Linares, director de Prevención y de Readaptación Social de Gobernación, de ser un hombre incongruente, pues mientras a Luis Valencia -cocinero de los hermanos Amezcua- se le autorizó hasta dar una conferencia de prensa dentro de la cárcel, a Gloria Arenas y a su esposo se les conculca incluso el derecho de escribir una carta a sus familiares.

Es más -señala-, hay dos testimonios que Gloria escribió donde narra cómo fue detenida y el trato que recibió en Almoloya, pero el documento nunca llegó a nuestras manos. (Ver la nota principal.)

-¿Están totalmente incomunicados?

-Ambos están en el área de conductas especiales y no se les permite hablar entre ellos. Sólo se ven en las diligencias, donde siempre están vigilados por un grupo de custodios.

Elizabeth Juana y Josué Silva Nogales -hermanos del Comandante Antonio- afirman en entrevista que desde hacía 13 años ignoraban el paradero de Jacobo, quinto miembro de una familia de siete hermanos.

Dice Elizabeth:

"Él era muy buen estudiante en la vocacional y recordábamos que quería estudiar para físico-matemático. No pudo, y luego supimos que era maestro rural en Puebla."

-¿Cuándo tuvieron noticias de Jacobo?

-Él día que las autoridades informaron que lo habían detenido. En ese momento supimos que era comandante del ERPI y que Gloria Arenas era su esposa.

Concluye:

"Lo que pedimos es que no les sigan violando sus derechos, que los saquen del área de conductas especiales. Mi hermano es un guerrillero que lucha por la justicia y la democracia. No es un delincuente."

 

 

 

Introducciòn | Documentos | El Paliacate | Contàctanos |

E.R.P.I. 2006 La informaciòn aqui publicada es de libre distribucion, siempre y cuando la fuente sea citada.