¿Existen Alternativas al Neoliberalismo?

Volumen 1, Número 1, febrero/marzo de 2001

 

ÍNDICE 
 
 
EDITORIAL
Arrieros Somos...
CÓMO LA VES DESDE AI
Chiapas, Changarros, El Chapo y Los planes del Chente
DETRÁS DEL PALIACATE
Comunicado 22
Comunicado #2, Comité Estatal
NUESTRO PENSAR
Bloques Antagónicos: El neoliberalismo y 1a alternativa
Antineoliberalismo@2001.mx: La cuarta dimensión
HACIENDO CAMINO
Fox, el Neoporifiriato y El Banco Mundial: Reflexiones en torno al síndrome de Maria Antonieta
John Saxe-Fernández
Alternativas al neoliberalismo
James Petras
TELESCOPIO
Cancelar las deudas de los países pobres, pide el Foro Social Mundial
http://www.jornada.unam.mx (30 de enero de 2001)
Stella Calloni
CONOCIENDO A...
MST, El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra
PINCELADAS
Sentimientos desde la prisión
Crónica de una obra ya conocida
Comunsentimina
PASEOS POR EL TIEMPO
Apuntes sobre la lucha armada en México: Una introducción a serie sobre nuestra historia
MEGÁFONO
Epílogo revolucionario: Una crítica al posibilismo
Correspondencia de compas a todo el mundo
¿Por qué "el paliacate"?
 
 
 
 

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Equipo Técnico y Gráfico: Dionisio, Marisol, Diana, Elena, Tom, Jerry, Grillo, Piolín, Maíz
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        Política: Rubén Jaramillo, Arturo Gámiz, Camilo Torres
        Estética: Silvestre Revueltas, Frida Kalho, Roque Dalton
 
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Arrieros Somos...

El 1 de enero de 1994 el EZLN se alzó en armas para exigir "libertad, Democracia, Justicia" y, entre otras cosas, el respeto y reconocimiento para los pueblos indios de México. Luego de un proceso de diálogo con el Estado mexicano, en febrero de 1996, el EZLN y el gobierno firman los de San Andrés Sakamchén de Los Pobres. En dichos acuerdos el gobierno mexicano se comprometía, entre otras cosas, a reconocer constitucionalmente los derechos y la cultura de los pueblos indígenas de México. Ante el incumplimiento del gobierno, la Comisión de Concordia y Pacificación, conformada por diputados, elaboró una iniciativa de ley en diciembre de 1996, la cual es llamada desde entonces ''Ley Cocopa''. Hasta el final del sexenio de Ernesto Zedillo, el gobierno se negó a cumplir con los acuerdos y aprobar la ley y el EZLN mantuvo suspendido el diálogo.

Al subir Fox al poder, ofreció el cumplimiento de los acuerdos pendientes y la solución negociada del conflicto. El EZLN respondió manifestando su voluntad de seguir luchando, pacíficamente, si existe por parte del Gobierno mexicano un diálogo serio, respetuoso y verdadero y expuso tres condiciones necesarias para la continuación del diálogo. Una condición no negociable es el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas, es decir, la aprobación por el Congreso de la Unión de la 'Ley Cocopa'.

La presentación como iniciativa foxista de la Ley Cocopa, congelada durante años por el gobierno de Zedillo, huele a maniobra. Sin embargo, de aprovecharse podría abrir un escenario propicio para avanzar en el reconocimiento constitucional del derecho a la libre determinación y autonomía de los pueblos indígenas de todo el país, y con ello sentar bases más sólidas para reiniciar la negociación de la paz en Chiapas. Con el cumplimiento de las tres condiciones fijadas por el EZLN y la subsecuente aplicación de los acuerdos de San Andrés en la práctica se abriría un nuevo espacio para la construcción del Poder Popular y la fundación de una democracia más popular y participativa en las regiones indígenas del país.

Para impulsar la aprobación de la iniciativa, el EZLN ha decidido enviar una delegación que pasará por 11 estados de la República hasta llegar a la ciudad de México, con el fin de hacerse escuchar en el Congreso. El EZLN ha repetido en sus últimos comunicados que irá a dialogar con la sociedad civil, principalmente con los pueblos indios en el Congreso Nacional Indígena, y con el Congreso. Su objetivo es lograr el reconocimiento constitucional de los derechos y la cultura indígenas y así (refutando las voces que cuestionan su voluntad) poner de su parte para destrabar el diálogo y negociar las temáticas que restan para llegar a un acuerdo final.

Ahora tiene la palabra el Congreso de la Unión y Fox. No es de sorprender, sin embargo, que de forma paralela a la "voluntad" presidencial a favor del diálogo y su reivindicación de la autonomía, se escuchan voces de los sectores de poder (empresarios, Iglesia, Ejército y reconocidos políticos) que alertan sobre el riesgo de la desintegración nacional que representa la aprobación de la Ley Cocopa. La verdad que todos conocen es que esa propuesta no vulnera la soberanía ni la unidad nacional; tampoco puede calificarse de "inconstitucional", pues ninguna iniciativa puede serlo.

Algunos sectores del gobierno han llegado a manejar la amenaza de que los zapatistas serían aprehendidos porque la ley sólo los protege en Chiapas. Esto es falso, la ley permite el tránsito por todo el territorio nacional, por lo que la marcha zapatista es legítima y legal. No hay ningún argumento jurídico en su contra. Los argumentos de personas como el gobernador de Querétaro, estado por el que pasará la marcha, en el sentido de que "son invasores y traidores a la patria y por eso merecen la pena de muerte"; del jefe de la bancada del PAN que se niega a dialogar con encapuchados; de uno de los dirigentes de la Iglesia católica en cuanto a que "dejen en paz al pueblo de México"; y del sector empresarial de apresarlos en cuanto salgan de Chiapas, muestran la intolerancia de los sectores de poder para con el pueblo y además la idea racista de continuar tratando a los pueblos indígenas como objetos de asistencia social y/o del 'desarrollo civilizador' y no como sujetos de derecho.

Dichos comentarios que polarizan a la sociedad (reforzando al EZLN y demás organizaciones que buscan cambios profundos) y que además avalan la generación de más grupos paramilitares, constituyen de hecho un falso debate. Simulando divisiones entre los grupos de poder, buscan crear una artificial polémica en torno a la marcha. Pretenden montar todo un embrollo para luego poder anunciar que con la realización de la marcha el conflicto está superado y que se ha alcanzado la paz final, cuando en realidad esta sería un primer paso en la solución de una sola de las condiciones para reiniciar el diálogo. Así, paralelamente, buscan mostrar a Fox como el gran hacedor de la paz y debilitar al EZLN y a Marcos, presentándolos como beligerantes intransigentes.

La aprobación de la Ley Cocopa, resultado de años de esfuerzos autónomos desde abajo, sería un instrumento indispensable y adicional para la construcción del Poder Popular desde las comunidades, los Pueblos, las colonias y los municipios de la República que tiene que darse ¡ya! El reconocimiento de derechos colectivos a un nuevo sujeto jurídico (los pueblos indígenas) deberá incluirse en la parte dogmática de la Carta Magna; con ello se dará a la autonomía el carácter de garantía constitucional. Los pueblos indígenas, impartiéndonos a todos lecciones en democracia y ética, rompieron ya en la práctica las reservaciones en que la Constitución, el Estado y los sectores dominantes los tenía. Partiendo del principio de "mandar obedeciendo", son ahora parte activa, fundadora e incontenible del proceso de transición a la verdadera democracia en nuestro país. En el ERPI reconocemos este aporte sin precedentes de los pueblos indígenas, saludamos la marcha del EZLN y refrendamos nuestro enérgico apoyo a todas las iniciativas y resultados de las luchas democráticas del pueblo como la Ley Cocopa. Impulsemos su discusión y su aprobación y sigamos construyendo el Poder Popular.

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CÓMO LA VES DESDE AI

Chiapas, Changarros, El Chapo y Los planes del Chente

Mucho se ha escrito y comentado, sobre todo desde las filas del PRD, sobre la amenaza retrograda y anti-laica que representa el nuevo gobierno. En efecto, la llegada de Fox a la presidencia le abre la puerta a fuerzas e intereses conservadores y obscurantistas que el régimen priísta había contenido. Sin embargo, más que un gobierno conservador, el peligro de Fox reside en su 'moderna'[1] agenda neoliberal y su profundización del neoautoritarismo apoyado en la mediatización de la política y la eliminación de toda efectiva participación ciudadana. En estos momentos se está reorganizando la estrategia oficial para cimentar tal modelo excluyente. En esta 'reingeniería' participan, como hemos señalado anteriormente, las fuerzas institucionales y parlamentarias del país. Simultáneamente, se hace cada vez más clara la verdadera opción del cambio, entendida como la construcción de una alternativa desde abajo que emplea varias formas de lucha autónomas y extraparlamentarias. La tensión (aun latente en algunas áreas) entre estos dos proyectos se puede apreciar en la situación y el debate en torno a la negociación en Chiapas y en las opuestas visiones del desarrollo socioeconómico del país.

LA NEGOCIACIÓN CON EL EZLN

Sahagún el equipo de (in)comunicación de Fox y las mismas declaraciones de éste, una de sus prioridades es la pacificación de Chiapas. Con un discurso racista, elitista y paternalista (aunque él lo considere franco, democrático y de igualdad) Fox clama para arriba y abajo sobre su amor por 'nuestros indios', su cultura y por el respeto a sus derechos como pueblo. Si bien se alargaron los famosos 15 minutos, desde un comienzo mostró supuesta voluntad para atender las demandas del EZLN para reanudar el diálogo. Sus primeras acciones fueron enviar la iniciativa de la Cocopa al congreso, liberar a casi 20 zapatistas presos y retirar algunas tropas de los puntos exigidos. Empero, no obstante sus sobradas alocuciones triunfalistas, se quedan muy cortas en relación con el cumplimiento de las tres señales que el EZ demanda. Con su "le tomo la palabra a Marcos" inició una campaña programada de presión en contra de los encapuchados de Chiapas.

¿Qué había pasado? ¿Por qué no dio más pasos hacia la paz y decidió mejor tratar de revertirle el juego al EZ? Cabe preguntarse y hacer un análisis más matizado sobre qué significa este doble discurso y aparente incongruencia política. ¿Es que Fox no puede desmilitarizar el estado? ¿Será que busca una 'solución' bélica al conflicto? ¿Se estará preparando el terreno para tales planes ofensivos? Las respuestas a estas preguntas decisivas se encuentran en una comprensión cabal de los planes de 'desarrollo' que tienen los poderosos grupos económicos para el sureste y en los aspectos del régimen político que precisan para concretizarlo. Se trata de entender la visión estratégica de los grandes industrialistas y financistas que ahora le están cobrando la factura a Fox por haberlo colocado en los pinos.

GUERRA POLÍTICA SIN TREGUA AL EZLN

Lo que es indiscutible es que el nuevo gobierno pretende debilitar al zapatismo y reducirlo políticamente a través de una ofensiva publicitaria. Es en este marco que se entiende la duela Fox-Marcos en los medios. El nuevo régimen intenta desgastar a los zapatistas y mostrarlos a ellos como los intransigentes. El fin es que el EZ quede como la fuerza militarista que sólo está manipulando el asunto de la negociación para sacarle utilidades políticas, y que el gobierno se proyecte como el que ha hecho todo lo posible por alcanzar la paz. Promueven la idea de que hasta se ha excedido en sus concesiones y que pronto llegará el momento de que ya no podrán más; que el EZ los orilló a tomar medidas más drásticas (léase coercitivas) y posiblemente a una ruptura.

La evidencia de esta estrategia es numerosa. Qué Fox haya enviado el proyecto de la ley Cocopa sin la real intención de que se plasme en ley el contenido de los Acuerdos de San Andrés lo reconocen descaradamente importantes personajes de su partido. El presidente del PAN, Bravo Mena (la cara razonable y humana del panismo), explicó claramente que "el presidente envía la iniciativa de la Cocopa como un gesto que abona los diversos planteamientos hechos por el EZLN para reiniciar el diálogo, no tanto con el afán de que se apruebe..." Es decir que ellos mismos admiten que sólo se trataba de una maniobra (no muy astuta) mercadotécnica. Más allá de esta tal vez accidental revelación de las verdaderas intenciones de los grupos poderosos detrás de Fox, la secuencia de las afirmaciones, advertencias y presiones hablan por sí mismas. De repente, las tres señales que piden los zapatistas ya no son precondiciones para el inicio del diálogo. Como si ya estuviera reanudada la negociación, ahora se les pide a los insurgentes que correspondan las acciones del gobierno. De esta manera, se invierte la situación, echándole la culpa al EZLN del estancamiento. Así, niegan años de las verdaderas causas de esta paralización. Más recientemente, han agregado una demanda bien chueca a las presiones al EZ. Exigen que, para que el diálogo avance, las comunidades zapatistas acepten, no obstaculicen, los recursos de los programas asistencialistas estatales. De esta forma, cuando el EZ naturalmente no acceda a recibir estas migajas divisionistas, se les acusará no solamente de entorpecer el proceso pacificador sino de ser los causantes de la miseria y falta de desarrollo en las comunidades indígenas de Chiapas. [2]

LOS ENMASCARADOS PLANES DETRÁS DE LA MANIOBRA

El debilitamiento y desprestigio que se persigue en los medios aparentemente apunta al deseo de una derrota militar del zapatismo o cuando menos al mantenimiento del status quo: contención y contrición por medio de la militarización extrema. Sin embargo, la situación en realidad es más compleja y requiere un análisis socioeconómico más minucioso.

Lo cierto es que Fox tiene grandes planes para Chiapas (y el resto del sureste). Estos planes, eso sí, tienen poco o nada que ver con la democracia, la justicia social y la dignidad. Más bien, se trata de abrir ese territorio a la gran codicia de los poderosos grupos económicos y sus socios internacionales. Como se sabe, Chiapas es probablemente el estado más rico en materias primas y en potencial de explotación. Chiapas representa un enorme botín de potencial hidroeléctrica, de petróleo, de maderas finas, de uranio, de biodiversidad y de mano de obra baratísima que los pirateas de la marea neoliberal buscan saquear. Las enormes oportunidades de utilidades tienen a estos consorcios, sobre todo el grupo Pulsar encabezado por Alfonso Romo (quien en parte financió su campaña), frotándose las manos y exhortando a Fox para que dé pronta solución al conflicto.

El tipo de solución que están ordenando es lo más revelador del panorama. Está relacionado con el entreguista Plan Puebla Panamá y los megaproyectos como el del Istmo. De hecho, no se trata de la rapiña violenta como la que se sufrió durante la conquista. Tampoco quieren someter a las comunidades y sus habitantes para explotarlos a la fuerza reinventando una suerte de neofeudalismo o neocaciquismo. Tal control físico directo de la gente, forzosa utilización de la violenta y consecuente tensión social no es buena para los negocios del gran capital. Adicionalmente, no es el cuadro idóneo para atraer a la inversión extranjera. Fox se esfuerza en sus giras mundiales en convencer de que habrá paz en Chiapas. No es por nada. En realidad el respeto a los derechos humanos no es lo que les interesa (aunque siguiendo el doble lenguaje del neoliberalismo es el discurso que, con la connivencia de sus interlocutores de Davos, Fox emplea). Lo que quieren es la garantía de que los capitales que pongan no se verán amenazados por una situación explosiva. Es preciso reiterar que esto nada tiene que ver con la democracia. Al contrario, esta visión del (sub)desarrollo requiere de un efectivo sistema de control social y político.

Por lo tanto, por un lado Fox tiene que dirigir sus esfuerzos hacia, sino la pacificación, al menos la distensión de Chiapas. Por el otro se ve obligado (y consiente gustoso) a mantener un régimen de control hegemónico. Así, tal parece que Fox sí quiere, como lo anunció majestuosamente, 'cambiar ejército por empleos' y sí tiene como 'proyecto más urgente asegurar la paz en Chiapas'. De manera que tarde o temprano sí considere cumplir con las demandas del EZLN. Lo del retiro de tropas de los tres lugares restantes no representaría mayor sacrificio. Quedarían las unidades no muy lejos para actuar si fuese necesario pero suficientemente alejado para proyectar una imagen de desmilitarización. La aprobación eventual de la ley Cocopa también se pudiera dar, impulsada desde el ejecutivo, sobre todo si logran que esta legislación quede como ley muerta, como tantas otras, en condiciones en que la población (o la sociedad civil, o como quiera decírsele) se encuentre impotente para ejecutarla.[3]  La última demanda, la liberación de 80 compas zapatistas, es la más delicada para el régimen, aunque sigue siendo atendible. Si bien pronto podrán salir en libertad, para los que ostentan el poder nunca es favorable liberar a los luchadores sociales. Siempre sirven como amenaza para los demás que buscan un cambio social.

Este último punto se relaciona con el otro lado de la moneda del dilema Chiapas. Como se acaba de ver, Fox está dispuesto a llegar a una 'paz' formal y superficial. Sin embargo, tiene que mantener bien controlada la situación en beneficio a los intereses neoliberales que acechan la riqueza del estado. Si no es por medio de la violencia estatal ¿cómo puede Fox garantizar este control? La respuesta se encuentra en profundizar el sistema neoautoritario y de democracia de baja intensidad y en acabar con la solidaridad y los lazos comunitarios sociales que mantienen cohesionado al zapatismo. Y se empieza donde mero está el conflicto y con sus contrincantes más directos. En efecto, no pretenden aplastar al EZLN (aunque no descartan esta posibilidad como último recurso) sino reducirlos a la irrelevancia política, al destierro ideológico.

Es en este marco que se inscribe la absurda y artificial polémica sobre el pasamontañas, artimaña que ni merece comentarios adicionales. No es que busquen, con esta maniobra ridícula, sabotear totalmente y tirar al basurero todo el proceso de negociación. Lo que quieren es negociar bajo condiciones que les sean rotundamente favorables. No pueden, por tanto, iniciar pláticas con un grupo rebelde que goza de un alto grado de legitimidad y aceptación. Tampoco pueden sentarse entre iguales con un movimiento opositor autónomo que plantea una visión, elaborada democráticamente desde abajo, radicalmente distinta a la neoliberal. Menos aun pueden aceptar todo esto cuando el zapatismo y sus principios (éticos y metodológicos) siguen siendo un ejemplo para un gran porcentaje de la sociedad que busca una genuina alternativa. Entonces, hacer que el proceso pase por un campo minado de presiones tiene como fin asegurar que el EZ negocie desde una posición desventajosa y con su integridad moral cuestionada. (Algunos imbéciles de la clase política-una fuente aparentemente inagotable de esta especie-han llegado al extremo de pedir la pena capital para los delegados zapatistas.) En el contexto más amplio del proceso sociopolítico nacional, se trata de desarticular cualquier oposición efectiva y visión alternativa sin tener que recurrir a la guerra abierta, prefiriendo la guerra ahora sí que enmascarada. La otra arma que pretenden emplear para la desaparición de proyectos democráticos y revolucionarios desde abajo es la profundización del proyecto de transformación socioeconómica basado en la fragmentación social y la subordinación individual (a excepción de los de arriba) ante el mercado. He aquí la verdadera importancia de los changarros.

LA CHANGARRIZACIÓN DE LA ECONOMÍA... Y DE LA SOCIEDAD

El neoliberalismo no es solamente un proyecto macroeconómico que concentra la riqueza social en pocas manos. Se trata también de una orientación general de la sociedad que destruye las identidades colectivas y la solidaridad y la reemplaza con la desintegración, la atomización y el individualismo extremo. Este aspecto ideológico-cultural se refleja de forma natural en la changarrización (motivo suficiente piensan algunos para conflagrar la indignación popular y detonar una insurrección) de la economía. Así los microcréditos no son solamente una válvula de escape (en el sentido material) en que se apoya el gran capital en su concentración de la riqueza, despidos masivos y salarios de miseria. Además los changarros y su contraparte en el campo, el mini-empresario agrícola, son una forma de fragmentar al pueblo, convirtiéndolo en terreno fértil para la implantación del modelo excluyente de la sociedad.

Si bien el nuevo gobierno (que por las mismas caras y las mismas políticas económicas poco tiene de novedoso) nos bombardea con la urgencia que existe en atraer a inversiones extranjeras, distorsiona sus verdaderas intenciones en materia económica,[4] Ocultando estos intereses y diseños, nos hablan de la prosperidad y seguridad material que los changarros traerán a todas las familias trabajadoras pobres. Aun cuando Fox, como buen empresario al fin, va a Europa a vender nuestra imagen (y nuestros bienes), cínicamente habla de los famosos changarros. Buscan convencernos de que con mini-micro-créditos, cualquier ciudadano estará en igualdad de oportunidades de 'hacerla' para sus hijos.

Sin embargo, ni ellos mismos se creen esta insultante farsa del pequeño pero honesto y trabajador 'empresario' que con gran esfuerzo y un poco (pero muy retepoco) de ayuda triunfará. Pensar que con microcréditos escaparán de la pobreza 70 millones de mexicanos es un insulto. En Guanajuato, plan piloto de la changarrización y donde se han otorgado 86 mil microcréditos, las cifras son elocuentes. El primer crédito al que el aspirante a mini-microempresario accede es de 250 pesos. Luego le puede tocar uno de 300 y posteriormente, si en realidad tiene planes de expansión empresarial, a uno de 500 pesos. Expone una recipiente de la humillante 'financiación': "... apenas alcanza para un comal y un anafre... yo quería... poner una tiendita, pero con esto no me alcanza ni para los dulces." Pero eso nos ofrecen para 'salir adelante'; ya no se trata de presentar planes de desarrollo que contemplen el fomento de la industria nacional, la creación de empleos seguros, el crecimiento del mercado interno, etc. Ahora, todos seremos empresarios e individualmente resolveremos nuestras necesidades.

Pero los gerentes del país entienden perfectamente que la changarrización de la economía es una falacia, ¿qué pretenden en realidad? Por un lado, como ya se ha sugerido, los changarros no son más que la ampliación de la economía informal. A pesar de las declaraciones en el sentido de querer reducirlo y 'formalizarlo' con el cobro de impuestos y servicios, lo cierto es que los changarros y el subempleo fortalecen el modelo. Entre más microempresas y puestos callejeros haya, más pueden las empresas y el Estado evadir sus obligaciones sociales. Todo esto sumado a la autoexplotación [5] que implica demuestra que el gran plan de los changarros no es más que una cortina de humo detrás de la que se oculta la exclusión y desigualdad inherentes en este sistema.

Por otro lado, y esto es quizá lo más importante, la changarrización también cumple una función político-cultural e ideológica. Destroza el tejido social, acabando con la solidaridad comunitaria y de clase y dejando una huella de atomización y desintegración. Es lógico: bajo este esquema, en vez de unirse con los demás (sea trabajadores, colonos, ejidatarios, etc.) para alcanzar soluciones a los problemas, la changarrización promueve que estos se resuelvan individual y aisladamente. Para 'salir adelante', en vez de juntarse con nuestros homólogos, hay que competir con ellos. Los esfuerzos comunes, por tanto, resultan desventajosos. En vez de solidaridad y colectivismo, produce desconfianza y desintegración.

Tal funcionalidad se aprecia claramente en la nueva política agraria, comandada por el empresario del campo, el rey del ajo, Javier Usabiaga. Detrás de los aparentemente benignos pronunciamientos sobre la rectoría que ejercerán directamente los campesinos en materia agropecuaria y del triunfalismo expresado por el nuevo empreministro, se encuentra el plan de changarrizar a los campesinos. Textualmente, Usabiaga diagnostica: "Necesitamos enseñar al agricultor a vender. Que se hagan las cosas como Dios manda (¿?). No es con discursos ni con subsidios como vamos a resolver el problema... Hoy es más importante saber vender que saber sembrar." Básicamente impone a los castigados campesinos una situación irrealizable e insostenible: que se integren al mercado, capitalicen su proceso de producción y de ser necesario (y claro en la gran mayoría de los casos lo será) que realicen una reconversión a otros productos. La cosa es poder agregar valor agregado y (como les encantan los gringuismos a los nuevos gerentes del país) accesar el mercado. Para que esto se haga realidad, todos han de hacerse empresarios. Si para Usabiaga, "es empresario el que tiene una hectárea como el que tiene mil. Tan empresario es el señor... que vende pastillas, chicles, como el señor que es dueño de Aurrerá." Anuncia que "voy a convertir a toda la gente en empresario" mientras que Fox remata: para aquellos que critican "que sólo vemos la productividad y la rentabilidad: ¡pues sí, ese es el idioma y esa es la cultura que queremos... para toda la gente en el campo!"

Otra vez los grandes señores que promueven estos diseños entienden perfectamente bien que obtener acceso al mercado hipercompetitivo, sanear financieramente, capitalizar y organizar modernamente la producción a los 30 millones de campesinos que viven en la miseria es una imposibilidad ante la voracidad y competencia desleal de las grandes transnacionales (contra las que ni el rey del ajo ha podido). Estas manejan la producción y el mercado a su antojo sin ninguna regulación estatal. Estos consorcios monstruosos se tragarán fácilmente a los minis de la nueva comunidad de empresarios. Pero no importa: se les da un poco de lana (unos $500 por hectárea) y que se las arreglen. Nada de programas de apoyo en el sentido amplio insertos en un proyecto agrícola y alimenticio nacional. Lo que importa es destruir el tejido social de las comunidades campesinas y ejidales. Disgregándolas, fragmentándolas, se obliga al campesinado a sobrevivir con sus propios recursos y sin la solidaridad de los demás (sin producción colectiva, comunal o cooperativa). El resultado que buscan es una dispersión de agentes económicos individualizados, víctimas insignificantes de la profundización de la exclusión que se aproxima.

Sin profundizar, se puede considerar que la nueva cultura laboral que promueve Carlos Abascal pertenece al mismo fenómeno. Cuando este señor habla de la empresa como una comunidad de intereses en torno a una producción exitosa, alude a lo mismo. Desechemos la división patrón-obrero o capital-trabajo. Ahora somos toda una familia en que todos hemos de esforzarnos para sacar adelante la empresa y así crear empleos estables. Lo falso de estas alocuciones está claro. Otra vez la intención es despojar al trabajador de sus derechos sociales y las herramientas colectivas con las que cuenta para defenderse. Es la flexibilización del mercado de trabajo; en términos foxianos estamos frente a la changarrización del empleo.

La nueva política social se puede apreciar a través del mismo lente. El paralelismo es innegable. Otra vez preludian todo con linda palabrería. Explican que quieren aprovechar "la gran energía de la sociedad civil" y forjar un nuevo pacto entre sociedad, gobierno y sector privado para "rescatar la gran solidaridad del pueblo mexicano". Hablan de solidaridad pero pretenden todo lo contrario. En estos momentos proceden a (con la anuencia del PRD que aprobó el nuevo paquete social) eliminar subsidios y programas compensatorios y a uniformar (fusionar) los padrones de recipientes, así eliminando a muchos, para ya no focalizar la ayuda, sino (otro maldito anglicismo) eficientarla. Así, además de querer teletonizar la política social (es decir privatizarla, convirtiéndola en altruismo y caridad tipo cristiana), la reducen a lo mínimo y suprimen de una vez los derechos sociales fundamentales del pueblo. Los ejes de esta nueva política, ampliación de las capacidades de las personas con autoempleo y acceso a micro financiamiento, demuestran que otra vez se trata de la atomización: Los más pobres de los pobres serán abandonados a su destino luego de recibir migajas aplicadas 'eficientemente'. [6]

LA TERCERA VÍA DEL CHENTE

El concepto de la changarrización ni es nuevo ni es aporte de Fox. En realidad, viene de un añejo proyecto ideológico que buscaba desarrollar una tercera vía latinoamericana. El personaje detrás de esta iniciativa (y esto explicaría su prominente papel en el nuevo gobierno) es Jorge Castañeda, el mismo que pretendió arrogantemente desarmar las utopías.

Junto con Roberto Mangabeira, el sociólogo brasileño apologista de Salinas, Castañeda se dedicó a reclutar una serie de políticos latinoamericanos de diversas corrientes para buscar una presunta tercera vía entre el neoliberalismo salvaje y el populismo de estado o la socialdemocracia 'fracasada'. El resultado de las sesiones fue la publicación del Consenso de Buenos Aires, el manifiesto del grupo lidereado por el ahora canciller. Entre los reclutados se encuentra Fox (La Tercera Vía en América Latina y el "Consenso de Buenos Aires, Modonesi).

El postulado básico del Consenso (¿consenso? ¿A usted le pidieron su opinión?) es la democratización de la economía de mercado. En efecto se trata de proporcionarles a todos una supuesta igualdad de oportunidades. El documento concibe la pobreza como el resultado de falta de oportunidades y no como una consecuencia estructural del neoliberalismo. Así pretenden humanizar la economía "invirtiendo en los individuos e impulsando vigorosa y útilmente la iniciativa privada, sobre todo las medianas y pequeñas empresas", es decir los famosos changarros. Con todo y su lenguaje asistencialista y de preocupación social, lo que queda claro en el documento es la importancia atribuida al mercado como principal asignador de recursos. El papel del estado se limita a convertir a los pobres (no incluye ningún análisis estructural de la economía) en consumidores y facilitar su competencia dentro del mercado como meros agentes económicos.

En el fondo, esta es la famosa democratización que impulsa Fox. En los hechos nada tiene que ver con igualdad de derechos sociales y políticos. Lo que presenciamos es la democracia de mercado: la oportunidad de todos a entrar en una relación individual con el mercado. El programa de Castañeda no es otra cosa, por tanto, que el fundamento ideológico de la changarrización de la sociedad.[7] Nada nuevo contiene; habla de democracia pero repite las recetas que por años nos han impuesto los organismos financieros internacionales. Aunque muchos intelectuales y activistas 'progresistas' podrían dejarse llevar por el tono semi-crítico del tratado y por el brillo del discurso aparentemente liberador del texto, su función es la que ya hemos elucidado. En lugar de ofrecer un proyecto que devuelva al Estado su papel social, que le dé a la gente el poder de decisión y que reconciba el desarrollo en términos de solidaridad y equidad, el llamado "Consenso" impulsa con más fuerza y con una fachada de legitimidad la desintegración social y la fragmentación de los ciudadanos, sus clases y comunidades.

EL CASO DEL CHAPO Y LA PERMANENCIA DEL NARCOPODER

Al mismo tiempo que Fox revela y defiende la changarrimanía, anuncia su gran plan contra la delincuencia organizada y los cárteles del narcotráfico. Y es que la decisión del Chapo Guzmán de no regresar a Puente Grande luego de una de sus habituales salidas le resultó bastante embarazosa al nuevo gobierno. En la nueva cruzada contra el narco y las mafias, Fox pide que todos cooperemos. Con este exhorto, aparte de pretender sustraerse de su obligación pública, el nuevo régimen oculta una relación 'orgánica' con el narcopoder que de ninguna manera terminó con el cambio de gobierno.

Fox y la gran mayoría de comentaristas políticos hablan, no del todo incorrectamente, del pernicioso cáncer que representa el narco. Explican que se ha introducido a y ha corroído todas las esferas institucionales del Estado. Más que un cáncer, sin embargo, el narco ya ha desarrollado una relación simbiótica con el Estado, llegando a proporciones colombianas. De igual forma que se va mezclando con y 'blanqueando' en el mundo de los grandes negocios 'legítimos', el narco ejerce su influencia sobre y absorbe instituciones enteras.

Así, el narco no es exactamente un organismo ajeno al Estado que le declara una guerra para penetrarlo. Ya es parte integral del mundo de la política. Cuando Fox declara, por tanto, que el narco está asaltando, midiéndose y contraatacando, y que el marcador es 2-0 en su contra, niega una verdad básica: que el narco y el gobierno son del mismo equipo. La violencia que se genera no es la de una batalla frontal sino de pugnas y reacomodos entre facciones del gobierno y sus aliados narcotraficantes correspondientes. Si el cártel de Tijuana (dirigido por los Arellano Félix) fue la mafia consentida de la administración de Zedillo, el Chapo y su cártel de Sinaloa, favorecido por Salinas de Gortari pero al mismo tiempo traicionado y entregado por este a su sucesor, ahora busca recobrar el terreno perdido. Para tal efecto, al parecer busca una nueva alianza con el cártel de Juárez, a todas luces favorecido por el nuevo régimen (de allí la 'guerra' que Fox inauguró justamente en Tijuana) y que en este momento se está modernizando y expandiendo por medio de negocios 'globalizados' (como el turismo y la banca) con sus socios menores de Yucatán. Así, la nueva 'ofensiva' del narco no es sólo por poder económico y el control de las rutas de suministro; representa también, y más importante aun, el intento de alcanza nuevas y mejores posiciones en relación con el nuevo gobierno. Es en este marco que se esclarece el asunto del Chapo.

Por lo tanto la tan publicitada cruzada contra el narco está mal diseñada y mal dirigida. Resolver el problema del narco no precisa de declaraciones grandilocuentes, despliegues masivos de tropas y agentes de la PFP, ni de sitios a penitenciarias. Más bien hace falta una reforma integral del Estado y una nueva concepción de la relación entre el poder político y el poder económico. En lugar de atacar la raíz del problema, la pompa de la cruzada anti-narco y anti-crimen organizado sólo servirá para distraer la atención pública de la cuestión de fondo, y peor aun, para incrementar la vigilancia policiaca de la sociedad y, donde posible, la persecución de los luchadores sociales. La alharaca que promueven en torno a la guerra amarga contra el narco pretende así incrementar la sensación de inseguridad y desconfianza entre la ciudadanía e inducir el reclamo de la mano dura en contra de la delincuencia. Las autoridades pueden manipular la misma 'crisis' que generan y consecuentemente intensificar sus medidas punitivas y de supervisión contra los activistas (como en el caso de los presos políticos de Puente Grande, los zapatistas encarcelados y los compas en Almoloya). Justificarían estas y otras acciones represivas como acciones eficaces contra la delincuencia suplicadas por el pueblo.

De seguir este trayecto la presunta guerra contra el narco sólo agravará el problema; en vez de ser el narcotráfico el desarticulado, lo será la ciudadanía y sobre todo agrupaciones que luchan por el cambio social. Sin embargo, fácilmente le puede salir el tiro por la culata al nuevo régimen. Los reacomodos con el narco le siguen abriendo la puerta para ocupar mayores espacios en las instituciones estatales de tal forma que el marcador aumentará vertiginosamente a favor de las mafias. Y no será por sus avances que eluden la defensa sino por los cómplices autogoles que el mismo nuevo régimen se mete.

LAS FUERZAS DE LA IZQUIERDA ANTE ESTOS DESAFIOS

Ante los fenómenos y situaciones anteriormente comentados, el reto para la izquierda y las fuerzas revolucionarias es pasmoso. Los anti-neoliberales se encuentran frente una encrucijada. A la atomización y desintegración social que implica la changarrización, las tácticas mercadotécnicas y mediáticas para debilitar y descreditar a la oposición democrática y revolucionaria y la permisiva política del régimen frente al narco que proyecta una falsa actitud de mano dura para intensificar el control social, existen dos alternativas principales. Una representa la conciliación con el modelo subdesarrollista del neoliberalismo y la profundización del capitalismo salvaje y la otra, la verdadera, un proyecto de cambio profundo y genuina democratización.

Un camino ya tomado es aquel por donde transita con demasiada confianza en sí mismo el PRD. Este partido que quiere reinventarse como partido 'moderno de izquierda' oculta cada vez menos su carácter sistémico. Aprueba el presupuesto reaccionario del ejecutivo con mínimos cambios (se auto alababa por aumentar el gasto social aunque ningún programa llegó al presupuesto ejercido el año pasado); percibe, junto a muchas (¿ingenuas?) ONGs, un lado positivo e incluso progresista a los microcréditos; celebra su coincidencia con el reaccionario plan foxista de reforma constitucional; y se une a las voces histéricas que exigen el respeto al orden y la gobernabilidad social, impulsando, como en el DF, la militarización y medidas que limitan el derecho de la ciudadanía a expresarse libremente. Todo esto lo hacen sin el menor esfuerzo de montar una verdadera oposición parlamentaria para enfrentar la nueva embestida del proyecto neoliberal. Al contrario, voces como las del Gobernador de Zacatecas bendicen la privatización de nuestros sectores estratégicos con argumentos zedillistas-foxistas. Estos pasos que casi orgullosamente da el PRD parecen indicar que los espacios parlamentarios serán cada vez menos eficaces para la promoción de la justicia y la democracia.

La segunda alternativa pretende construir una fuerza popular democráticamente desde abajo. Su suerte tendrá mucho que ver con desenlace de la negociación en Chiapas. Después de 7 años de resistencia propositiva, es difícil creer que al EZLN lo baboseen, pese a lo complicado de su situación. La solución negociada que busca el zapatismo implica un respeto por sus formas colectivas y autónomas de organizarse y la apertura de genuinos espacios de participación popular. Este esquema de autogestión política y social choca frontalmente con la estrategia de la changarrización. Así, el dilema del EZ no es nada despreciable. Si bien necesita, como Marcos mismo lo ha dicho, salirse del reducido y sitiado espacio que maneja en Chiapas para realizar su estrategia de fortalecer y democratizar a la sociedad civil, tiene que hacerlo bajo las condiciones adecuadas. El régimen, por el contrario, está dispuesto a permitir la salida del zapatismo de Chiapas pero justamente bloqueándole estas condiciones de participación efectiva con autonomía y dignidad. Lo más seguro es que, sea desde su Realidad o sea compenetrándose más ampliamente en la sociedad, el EZ sepa seguir fomentando la generación de una oposición anti-neoliberal autónoma y horizontal. Durante años ha sabido hacer justamente esto y nada indica que ahora caerá en una trampa del nuevo régimen.

En relación con el EZ, es el momento de que todos los grupos democrático-revolucionarios redoblen sus esfuerzos. Las otras fuerzas revolucionarias, incluido el ERPI, no pueden quedarse al margen de estos procesos decisivos. Debemos multiplicar la aplicación de las formas de lucha extra-parlamentarias para que la 'salida' negociada al conflicto sea beneficiosa para el pueblo. Si se aprueba la ley Cocopa y se destraba el diálogo, será exclusivamente gracias a los esfuerzos y presiones organizadas desde abajo por el pueblo (aunque ya se prevé que el PRD intente apropiarse de todo el capital político derivado). Así, debemos, como tarea fundamental, seguir impulsando la construcción del poder popular, en todos los ámbitos de la sociedad.

Al contrario de lo que plantea la izquierda parlamentaria, no es el momento de buscar conciliaciones y concertaciones con el nuevo régimen. Es el momento de crear la alternativa desde abajo y con la acción directa de la ciudadanía para contraponerla a la falsa democratización de Fox. Con el pueblo así fortalecido, el gobierno se verá en posiciones menos favorables para imponerle al EZ sus condiciones de diálogo. De esta forma, podremos obligar al régimen a ratificar la ley Cocopa, reiniciar el diálogo y establecer las condiciones para una paz justa y digna en Chiapas. De igual forma, un pueblo organizado autónomamente asegurará que la 'paz' de jure desemboque en una paz democrática y participativa en los hechos. Además, el trabajo permanente de organizar a la gente combatirá los efectos nefastos de la changarrización. Nuestros esfuerzos deben llevar como prioridad la contestación de esta farsa y la exigencia de un proyecto de desarrollo incluyente y que garantice los derechos sociales de todos. Más que nada, hemos de generar y multiplicar en la práctica una nueva cultura solidaria que se contraponga a la atomización que imponen desde arriba. Con esfuerzos organizativos que cultiven la corresponsabilidad y la coparticipación, empezaremos a sentar las bases para la nueva sociedad basada en la democracia plena y la autogestión de la economía.

 

NOTAS AL FINAL:

1. El uso del calificativo 'moderno' resulta algo engañoso ya que el proyecto neoliberal no tiene nada de progresista. En realidad no es moderno sino regreso al capitalismo salvaje. Se empleo el término 'moderno' para diferenciar sus nuevas formas de poder político y de dominación social de antiguos mecanismos llamados retrógradas o conservadores.

2. Lo último es ya el colmo. Cuando el PAN asume la postura de tolerar la marcha (siempre y cuando sea concertada con la Cocopa) los senadores del PRI asumen el papel de comparsa en la maniobra y comienzan a minar el camino del diálogo.

3. Esta noción ya es una realidad. En México, lo estipulado por los Acuerdos de San Andrés ya es ley en atención a la adopción formal del Convenio 169 de la OIT. Allí está, con estatus constitucional pero muerto.

4. No se discutirá aquí lo que verdaderamente pretenden ya que esta etapa del proyecto neoliberal-más privatizaciones, mayor entrega de nuestro patrimonio productivo, en fin más poder para el capital financiero y la oligarquía-se ha elaborado lo suficiente en otros espacios.

5. Si alguien duda que de autoexplotación se trata, reproducimos, sin más comentarios, el exhorto de Fox a los dueños de los changarros a explotarse: "... le pido a cada papá y a cada mamá su mejor sacrificio, que nos sacrifiquemos al máximo, que chambeemos el doble turno, si es necesario los sábados y domingos..." Jamás se le ha pedido a los rescatados por el Fobaproa que aprieten tanto sus cinturones.

6. Merecida es una nota sobre la evolución o más bien la regresión de la política social. Bajo los regímenes populistas o de desarrollo la política social era connatural con la política económica general. Los problemas sociales se resolvían como parte integral del amplio plan de desarrollo. Con el advenimiento del modelo neoliberal (concepto dentro del cual la economía ya no está para beneficiar a la sociedad) las cosas fueron cambiando. Con Salinas de Gortari, se trataba de pequeños programas de desarrollo (sobre todo en materia de infraestructura) con el Pronasol. Con Zedillo, empezó la onda de focalizar recursos para asistir a comunidades y familias pobres. Ahora, quieren individualizar y eficientar la asistencia social. Si siguen así las cosas, no nos sorprendamos si próximamente se hace escuchar el clamor por una solución fascistoide a la problemática social: la eliminación física de los pobres indeseables, conocida también como limpieza social.

7. Además, incluye las bases para una (contra)'reforma' fiscal anti-popular y regresiva. "Para garantizar los niveles de ahorro y de acumulación, se plantea la centralidad del impuesto sobre el consumo (el IVA)-cuyo 'sesgo regresivo puede ser compensado con creces por el efecto redistributivo de gasto social'-sobre el patrimonio no productivo..." En efecto, el tramposo argumento que dice que no hay lana para los pobres, así que vamos a cobrarles más impuestos a los pobres para regresárselos a los pobres, ya lo planteaba Castañeda en su programa de tercera vía.

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NUESTRO PENSAR

Bloques Antagónicos: El neoliberalismo y la alternativa [1]

El país atraviesa momentos críticos y decisivos. Mientras que las políticas económicas y sociales que se le impone al pueblo destrozan el tejido cultural, social y cívico del país, los promotores y administradores de estas imposiciones parecen fortalecerse. Al mismo tiempo, crece el descontento popular y se hace cada vez más necesaria una alternativa y las formas de hacerla una realidad. A continuación se discutirán dos temas que pueden servir en la lucha del pueblo por el auténtico cambio tan anhelado: el neoliberalismo y su funcionamiento; un análisis de los bloques que pudieran enfrentarse y disputarse el rumbo del país.

Se le dedica una gran parte a la descripción y el análisis del neoliberalismo. Es así por la gran importancia que tiene este tipo de desarrollo capitalista en la elaboración de condiciones en que se da la lucha y que alteran y orientan nuestra visión estratégica. Se propone por lo tanto que el movimiento revolucionario asuma un análisis del neoliberalismo en estos términos y que plantee las necesidades de la lucha en tal contexto. Se propone lo mismo para la visión de los bloques que se examina más adelante. Básicamente, se plantea la existencia del bloque neoliberal y el revolucionario, democrático, anti-neoliberal. Ambos bloques se van formando y definen sus intereses en función de las condiciones impuestas por este modelo. Se considera además que es el momento de consolidar el bloque revolucionario, único capaz de enfrentar el neoliberalismo y alcanzar una genuina democracia con justicia social, atrayendo una gran cantidad de sectores a este polo.

CONTEXTO GLOBAL: EL NEOLIBERALISMO DOMINANTE

Un buen punto de entrada para esta discusión es la pregunta que uno de nuestros folletos busca contestar: ¿por qué es necesaria la lucha revolucionaria por el cambio?

En términos generales y desde una óptica ético-humanista, se puede decir sencillamente que la lucha revolucionaria por el cambio es necesaria porque es el único esfuerzo político que puede salvar a la humanidad de una segura catástrofe a que el sistema actual inexorablemente conduce. Dicho de otro modo, si no se lucha con medios revolucionarios, los hombres se destruirán a sí mismos y al planeta.

Pero ¿por qué se dice primero que el sistema actual es tan destructivo y segundo que sólo la lucha revolucionaria puede rescatarnos? La verdad es que suena bastante apocalíptico y mesiánico, cualidades que los revolucionarios han de rechazar categóricamente. No es por milenarismo demagógico; al contrario, estas afirmaciones tienen bases racionalmente fundamentadas.

En relación con la primera premisa, la destructividad inherente del desarrollo capitalista actual, la demostración es bastante fácil. Los hechos hablan por sí mismos. Primero se puede hablar desde la perspectiva ecologista. Es un hecho indisputable que la tierra y sus recursos naturales ya no aguantan mucho más. Se exprima de la tierra todo lo que brinda con un solo fin: la ganancia. Los resultados son mas que alarmantes. Desde el efecto invernadero hasta los bosques de Guerrero, se llega a la misma conclusión-que el medio ambiente se esta explotando ya no para el beneficio de los hombres sino en su detrimento. Esta explotación es incontrolada y sin regulación. Las grandes empresas multinacionales creen estar en una carrera contra el tiempo e intentan producir cada vez más y a un costo menor.[2] Esto tiene como consecuencias la devastación de los recursos naturales a niveles de insostenibilidad e irrenovabilidad además de los efectos negativos para el medio ambiente (contaminación, etc.). Y como la ganancia por encima de los competidores es la meta final, la explotación prosigue sin respetar los reglamentos ambientales (si es que existen) y realizando una serie de prácticas dañinas para reducir costos. Esta dinámica competitiva es en realidad un ciclo vicioso ya que entre mas se explota y produce, mas aun tienen que seguir haciéndolo, cada vez más destructivamente, a una escala cada vez mayor, para mantenerse a flote. A pesar de los pronunciamientos de los gobiernos, no hacen prácticamente nada para frenar esta situación y revertirla. Le han dado mano libre a las empresas para que destruyan el patrimonio natural ya no solo de los países como él nuestro sino de todo el mundo.

Segundo, se puede hablar del sistema actual como destructor directo de los mismos hombres. Es bastante sencillo. Por un lado, la mano libre que los gobiernos le han dado a las empresas no sólo opera en relación con el medio ambiente. Además, y tal vez sea aun más repudiable, están dejando que hagan lo que quieran en su explotación de los trabajadores y campesinos, los productores directos del mundo. Las regulaciones laborales y los debidos beneficios por los que tanto se luchó y tanta sangre se derramó se van perdiendo gradual pero seguramente. Por esto se dice que en materia social, México y los demás países van retrocediendo a realidades del siglo pasado y que solo hace veinte años generaban el rechazo de todos. Entonces, se trabaja mas horas que antes, con estándares de seguridad cada vez más precarios, según horarios inhumanos y a ritmos extremamente exigentes, y con salarios inferiores. El resultado es menos tiempo para disfrutar con la familia, menos días de vacaciones (sino la falta absoluta de vacaciones), mas morbilidad (por niveles elevados de tensión, condiciones de trabajo insalubres, falta de tiempo para reponerse y/o sanarse, etc.), más accidentes en el trabajo, etc. Además, al trabajador se le ha despojado de la mínima seguridad en cuanto a la permanencia de su empleo, debilitando los sindicatos y el alcance de los contratos colectivos. A esto le dicen flexibilidad del mercado de trabajo: en pocas palabras que el trabajador se someta a los dictámenes del patrón sin ninguna protección legal y so pena efectivísima del despido (ya que hay miles mas dispuestos a hacer el trabajo a salarios de miseria gracias a la misma flexibilización de mercado de trabajo).

Y este punto introduce la otra realidad genocida del sistema. Efectivamente, cada día son mas y más los que están dispuestos a llenar el espacio de los despedidos. Las multinacionales han organizado de tal forma las estructuras sociales y económicas de los países que las grandes mayorías están marginadas de las instituciones más importantes del capitalismo: los mercados de consumo y de trabajo. El "gran crecimiento" actual se basa en el consumo de una minoría. Los demás son desechables para el sistema. Y gracias a la aplicación de nuevas tecnologías, cada día se necesita menos mano de obra calificada. La que se necesita en gran medida proviene de los millones que no están integrados al proceso productivo, marginados y sin educación. Así, hay un gran ejército de reserva de des- o subempleados que las multinacionales emplean a su antojo y como fuerza amenazadora y disciplinante. Entonces, la gran mayoría de la población mundial es sacrificada (condenada a la miseria), desechada pero al mismo tiempo a disposición de los patrones para sus planes de disciplinar a los trabajadores y someterlos al nuevo régimen de pobreza estructural.[3]

Es así como la economía capitalista imperante también destruye a los hombres como consecuencia de su misma lógica. Tal vez no los extermine como lo intentaron los conquistadores europeos con los indígenas o el nazismo a los judíos, pero la sentencia a la miserable existencia en condiciones infrahumanas que reciben las mayorías no es nada menos que genocida. Queda claro por lo tanto que el sistema actual es destructivo tanto del planeta como de la humanidad. Queda igualmente claro que hay que cambiarlo, terminar con él y construir algo mejor en beneficio de los seres humanos.

ORIGEN DEL NEOLIBERALISMO: ¿FIN DE LA HISTORIA O HISTORIA TRANSFORMABLE?

Esta de moda decir que no se puede cambiar, que el mismo sistema impone reglas objetivas de las cuales uno no se puede sustraer sin quedar en el abandono total, condenados al aislamiento internacional, al populismo, a la hiperinflacion, y una serie de otros males. Se trata de una visión funcionalista, reduccionista y fatalista (los mismos errores, irónicamente, que se le achacaba a la izquierda marxista y socialdemócrata-la verdadera) que concibe al sistema como un modelo a priori, modelo que hay que adorar y obedecer; modelo que vino a poner fin a la historia. Se dice que los países tienen que someterse, integrarse, hablando con eufemismos, y si no lo hace, se quedará afuera, sin posibilidades de desarrollo.[4] Es la única forma que tienen los países pobres de generar riqueza, la riqueza que supuestamente se distribuirá pero que a pesar de veinte años de observación de las reglas del juego, el pueblo nunca ve. (Nos dicen que aguantemos, que los pesares actuales son provisionales, males necesarios, pero que luego veremos los frutos. Mientras, las transnacionales y las oligarquías gozan una bonanza sin precedentes.) A estas leyes que operan 'objetivamente' y que están absorbiendo a la gran parte de los países del mundo se le dice globalización.

Pero ¿cómo llegamos a esta realidad, al dominio de las leyes de la globalización? ¿Fue un proceso natural, un movimiento hacia una macro-configuración socioeconómica inevitable como pretenden los globafilos? Como siempre, las clases dominantes intentan mistificar un fenómeno que les conviene y así defienden el sistema donde sus intereses mandan. Antes fueron los señores feudales que les decían a sus peones que así lo mandaba Dios y no se podía ir en contra de una verdad divina. También se esclavizaba a africanos e indígenas, despojándolos de sus tierras, con el argumento de que las leyes de la naturaleza decretaban que estos eran inferiores a los europeos, es decir que su subyugación se debía al funcionamiento inalterable del orden natural. Hoy se reconoce que estos argumentos no eran más que construcciones ideológicas, mentiras que utilizaban las clases dominantes para justificar lo injustificable y así proteger sus intereses. Hoy en día, hacen lo mismo con la globalización.

Como siempre, las elites necesitan de una nueva ideología para defender el status quo. Y la han encontrado en la divina globalización. No creer en ella o desafiarla directamente es ser infiel, hereje y hasta pagano (atrasado, demagogo, populista, estatista, etc.). La globalización es la nueva palabra de dios y se defiende con un nuevo fanatismo y fundamentalismo sin iguales.[5] Pero la globalización no es nada mas que una máscara que oculta una realidad concreta y material que los mismos hombres han creado, en beneficio de unos, los menos, y detrimento de otras, los más. Las reglas no vienen de mandamientos divinos (el nuevo dios siendo el Mercado y la nueva Biblia, las teorías neoclásicas-y tal como las alegorías bíblicas, dan lecciones para mantener el orden, no pruebas) sino que fueron impuestas por las clases que han tenido la ventaja en los últimos 25 años de la historia.

Y así sucedió. Hace 30 años, las fuerzas populares en el mundo estaban a la ofensiva. Los países colonizados se independizaban, los obreros ganaban importantes concesiones sociales, los campesinos conseguían reformas agrarias, los pobladores demandaban servicios en sus barrios, y las fuerzas revolucionarias armadas y no armadas (el caso Chileno) amenazaban con triunfos en todo el mundo. Estos avances eran posibles en gran medida por la crisis del sistema capitalista y la recuperación de la pos-guerra. Aquel modelo era en sí el producto de un pacto entre los sectores populares y los grandes capitalistas: los primeros exigían mas derechos y protecciones, y hasta verdadero poder político, y los segundos aceptaban luego de haber visto su existencia como clase amenazada con la depresión de los 30. Se implementaron formas sociales donde el Estado jugaba un papel importante en distribuir más equitativamente el poder político y económico y se reformaba el capitalismo salvaje de principios de siglo. La clase trabajadora hasta tenía acceso al Estado y ejercía una fuerte presión sobre él. A estos modelos se les conoce como Estado de bienestar, socialdemocracia, estado de desarrollo capitalista estatal, etc.

Pero como en el fondo, el sistema estaba diseñado para rescatar al capitalismo mundial y no para transformarlo, la misma lógica de la competencia capitalista empieza a operar en su contra. Las regulaciones y los límites que se imponen al capital, que limitan las ganancias de las multinacionales, entran en conflicto con los imperativos de estas últimas. Cuando el sistema entra en crisis a principios de los 70, las grandes empresas deciden ir a la ofensiva en contra de los sectores populares. Es tiempo de golpes de estado, contrarrevoluciones, represiones genocidas. A los sindicatos se les arrebata su influencia violentamente, se ponen en marcha contra-reformas agrarias, y se termina con el papel social del estado.

Esto es la realidad y no fue algo definido a priori. Es el resultado de grandes enfrentamientos políticos de los que las oligarquías multinacionales salieron victoriosas. El estado ha vuelto a estar totalmente en manos de las élites y se le ha dado rienda suelta a las grandes empresas. Es la vuelta al capitalismo salvaje, la penetración capitalista a todos los rincones del mundo y en todos las esferas de la vida. Es un sistema en que lo mercantil, dominado por las multinacionales monopólicas, se ha impuesto sobre lo social.

Esta última fase del desarrollo capitalista mundial, al que muchos llaman ´globalización´, es el NEOLIBERALISMO. En realidad tiene poco de liberal y aun menos de nuevo. Es el resultado de una dinámica natural del capital que se concentra cada vez más y busca extender su dominio hasta los últimos rincones del mundo, arrebatando lo social y apoderándose de la política. Y busca hacerlo sin límites y regulaciones, hasta integrar completamente el sistema mundial al sistema capitalista. Este fenómeno, ya se había desarrollado, aunque con métodos e instituciones distintas. Los primeros 30 años del siglo fueron marcados por tal poder total del capital que se había mundializado.[6] Siendo un regreso al capitalismo salvaje, al neoliberalismo se le podría hasta denominar paleoliberalismo como dice Amin. Por ser el fenómeno histórico que determina la distribución entre las clases del poder económico y del poder político en relación con el Estado, es el neoliberalismo el blanco de las luchas populares y revolucionarias. Hoy en día, por tanto, ser revolucionario es ser anti-neoliberal y ser anti-neoliberal (pero verdaderamente) es ser revolucionario.

Esta ultima frase implica que sólo los revolucionarios son auténticos anti-neoliberales, que la única forma de luchar contra el neoliberalismo es siendo revolucionario. Pero ¿por qué decimos esto? ¿No habrá otras formas de luchar en su contra, formas reformistas, socialdemócratas, de centro-izquierda, terceras vías, etc.?

MITOS DEL NEOLIBERALISMO: CONCENTRACIÓN DEL PODER Y NEOAUTORITARISMO

Primero, seria importante comentar sobre algunos mitos del neoliberalismo. El primero, el del neoliberalismo como una necesidad técnico-economiscista ya se discutió. Pero hay dos mas que son importantes. Se dice que el neoliberalismo acaba con la importancia del Estado que queda relegado, como segunda instancia, a la institución del mercado. Este mito lo promueven los mismos administradores del sistema y desgraciadamente muchos personajes críticos y/o de izquierda lo han aceptado. Es verdad que ahora mucho lo determina el funcionamiento del mercado sin regulación del Estado. Lo que no es cierto es que el Estado ya pasó a segundo plano. De hecho, las oligarquías requieren del poder del Estado para imponer sus reglas del juego. Efectivamente, de esto se trataban las grandes luchas sociales y políticas de los últimos 20 años: de posesionarse del poder estatal. Las multinacionales necesitan que el Estado le entregue los recursos naturales, las privatizadas empresas estatales, los grandes subsidios, los espacios monopólicos, etc. Es más, requiere, como se vio entonces y ahora se vuelve a ver cada vez con mas frecuencia e intensidad, del aparato represivo y policiaco del Estado para implantar las nuevas formas (las privatizaciones por ejemplo donde casi siempre es necesario aplastar a los sindicatos) y para reprimir las voces de protesta que se alzan, organizan y movilizan. Nuestra organización y todos los sectores populares organizados de México lo saben muy bien.

Otro mito dice que el neoliberalismo no sólo es compatible con la democracia pero que es la pareja socioeconómica natural de la democracia, que una está hecha para la otra. Esta es la gran mentira promovida por el BM, el FMI y el Departamento del Tesoro de EEUU que a la par de los requerimientos de sus paquetes de ajuste estructural piden la 'democratización'. Nada se aleja más de la verdad. El neoliberalismo es inherentemente antidemocrático, en su forma y su contenido. El modelo neoliberal jamás, en ningún país, se ha impuesto con el consentimiento del pueblo. Al contrario, siempre lo hacen apuntando sus cañones y a punta de bayoneta. Solo hay que pensar en el Caracazo del 89, la dictadura de Pinochet, los golpes contra el sindicalismo independiente que propicio Salinas, etc. Y su forma es antidemocrática porque el pueblo por lo general ha entendido la otra cara de la moneda: su contenido antidemocrático. Como ya se ha dicho, el capitalismo neoliberal le entrega el poder del Estado exclusivamente a la oligarquía De esta forma se excluye al pueblo de las tomas de las grandes decisiones-nada menos democrático. Al mismo tiempo, le entrega toda la riqueza económica. Con tal concentración de la riqueza, es imposible que el sistema político sea democrático. El enorme poderío económico de la oligarquía se traduce obligadamente en un poder político que permea todas las instituciones desde las estructuras gubernamentales hasta los medios de comunicación y los organismos culturales.

Queda mas que claro por tanto que el neoliberalismo es socialmente destructivo y económica y políticamente excluyente. Edifica estructuras y monta mecanismos que enajenan al pueblo e impide su participación directa. Y los gerentes de este proyecto entienden muy bien que para mantener y reproducirlo es menester atacar cualquier indicio de verdadera democracia para así crear un sistema de neo-autoritarismo y así asegurar la dominación de las grandes mayorías.

¿Y como funciona el neo-autoritarismo? Contestar esta pregunta es de suma importancia para explicar por que sólo la lucha revolucionaria puede combatir efectivamente al neoliberalismo e instaurar un nuevo sistema más justo en lo económico y más democrático en términos políticos. Para acercarnos al problema, se estudiará la aplicación política del neoliberalismo en el contexto nacional.

CONSIDERACIONES POLITICAS Y EL CONTEXTO MEXICANO

Para empezar, y como lo predice el mito 'democrático', se monta la fachada de una democracia liberal formal. Hay elecciones cada cierto tiempo y hasta puede haber alternancia en el poder (como ha habido en México). Los regímenes son civiles-republicanos y se dice que hay vigencia del estado de derecho con una constitución que asegure el funcionamiento de los poderes y las garantías individuales. Sin embargo, la realidad no es tan así. La participación en la democracia formal esta condicionada por una serie de factores. Además, ni las propias estipulaciones liberales se respetan, ya que la 'democracia' se supedita a los intereses de la oligarquía. Se podría decir entonces que en materia política, el neoliberalismo combina la democracia de baja intensidad con la guerra de baja intensidad.

En la democracia de baja intensidad, la participación política es meramente electoral con bases individuales. Es decir, los individuos van y emiten su voto y se regresan a sus casas (sí es que las tienen, algo nada seguro). La participación electoral se da en un contexto de pugnas entre partidos que han aceptado las reglas del juego. Son partidos cupulares, sin fuertes vínculos con las bases. De hecho, el partido no puede basarse en fuertes movimientos sociales y hace lo posible para desactivar y desmovilizarlos. Es así como la gran mayoría de los partidos políticos aceptan las reglas del juego y dejan de ser verdaderas alternativas. Los casos Argentinos y Chilenos son quizá los más ilustrativos, junto al caso de las exguerrillas centroamericanas. En los primeros dos países, la centroizquierda gobierna. En Chile es notorio la continuidad que la mal llamada 'Concertación por la Democracia' le ha dado y asegurado al modelo impuesto durante la dictadura pinochetista. En Argentina, lo primero que hizo la Alianza de centro (UCR) e izquierda (FREPASO) fue aprobar un plan laboral de flexibilización que perjudica los intereses de los trabajadores. Luego, muy obedientemente, implementó un severo paquetazo ordenado por el FMI. En Centroamérica, ni el FSLN, el FMLN y la URNG, ahora partidos de centroizquierda, tienen un programa consecuentemente anti-neoliberal. Las direcciones desactivaron en gran medida sus bases (sobre todo en Guatemala donde el proceso de paz y la transición han sido soberanos fracasos para el pueblo) y las cúpulas se pelean con la derecha neoliberal en las elecciones, negociando puestos políticos y recursos estatales. Tal vez los casos de Nicaragua y El Salvador no sean tan claros como los del cono sur. Si es así, es gracias solamente a un nuevo impulso que manifiestan los movimientos sociales, esta vez con más autonomía. Tal vez el único caso en Latinoamérica donde un partido no le ha entrado enteramente al juego electorera neoliberal es el brasileño con el PT. Esto se debe a que se mantienen corrientes revolucionarias dentro del partido que no ha logrado hegemonizarse, pero aun más al fuerte movimiento social (sobre todo el MST) que tienen una auténtica identidad de izquierda revolucionaria y apuntala al PT. Así, el PT tiene que responder al pueblo en vez de que el movimiento social sea supeditado al partido como mera correa de transmisión.

El caso mexicano es ilustrativo. Lo que era el PRD ha cambiado dramáticamente en 12 años. En la medida que se consolida como partido institucional, se va debilitando y desarticulando como movimiento social. No es coincidencia. El PRD, en la medida que acepta las reglas del juego y busca mas espacios estatales por medio de las elecciones, entiende que un fuerte y autónomo movimiento social le perjudica y opta por reducirlo.

Esta aceptación de las reglas del juego produce otro fenómeno. Mientras más se amoldan los partidos, mas se reduce también la amplitud de lo discutible y cuestionable. El modelo se convierte en intocable. Lo único que se debate son detalles marginales intrascendentes. Así, se promueve un sistema bipartidista en que ambos partidos principales aceptan no alterar las reglas del juego, el sistema económico imperante. Como explica Chomsky (Jornada 27/06/00) se trata de dos caballos pero un solo jinete. Múltiples partidos y hasta alternancia sí; pero un solo programa básico.[7] Así es que el PRI suelta el poder ejecutivo aceptando la 'alternancia'. En el PAN y Fox, el sistema tiene nuevos gobernantes que garantizan sus parámetros.

Además de las reglas del juego que aceptan los partidos que se pelean las elecciones, existen otros obstáculos. Quizá él más importante lo constituye los medios de comunicación. También son claves en la reducción del espacio de lo discutible. Estos ahora forman parte de los grandes grupos financieros oligárquicos y es cada día más difícil que exista una prensa independiente y crítica. Como parte del capital oligárquico, lógicamente promueven los intereses de los poderosos (que son también los suyos). Los medios han adquirido un poder enorme y condicionan todo el quehacer político de las sociedades. Por algo se habla de la mediatización de la política y de que estas fueron las primeras elecciones mediatizadas. Definen los términos del debate, deciden quienes y que proyectos tendrán acceso al publico y pueden, por medio de su control absoluto de la información, decidir los destinos de políticos y partidos. De hecho empaquetan las opciones entre las que tiene que elegir el electorado, proyectándolas en sus nuevas formas según los intereses de la oligarquía.

En estas condiciones, es evidente que no se logrará mucho a través de la lucha institucional. El sistema político en sí esta diseñado para ello. Sin embargo, en condiciones como las de los países subdesarrollados, la democracia de baja intensidad no es suficiente para garantizar la permanencia del sistema. Ante la generalización de la pobreza extrema y la intensificación de las disparidades, el pueblo reacciona y lucha. Es una consecuencia inevitable de los asaltos inhumanos a las mínimas condiciones sociales que exige el pueblo. Para enfrentar esta dificultad, el Estado (es decir los nuevos garantes del modelo) activa la guerra de baja intensidad. [8]

Entonces, el neoliberalismo no es solamente un fenómeno económico. Se trata también de un proyecto social y político, proyecto excluyente e hiperexplotador. La dupla democracia-la guerra de bajas intensidades (DBI-GBI) son las componentes estratégicas del modelo económico imperante. Y como tal, busca hacer lo mismo en este terreno relacionado. Se pretende atomizar, marginar políticamente, aterrorizar, demoler y fragmentar al extremo la actuación política de la sociedad. La cosa es limitar al máximo la participación del pueblo. Si tienen que participar, que sea solamente votando por uno de dos candidatos que en el fondo representan la diferencia entre la coca cola y la pepsi. Sobre todo, y para esto hasta usan la violencia y el terror estatal de la GBI, no se puede permitir que el pueblo conciba y practique la política como algo social: juntándose entre muchos, organizándose desde abajo, buscando y desarrollando alternativas, etc. Cuando la DBI no puede asegurar tal fragmentación y alienación política, entra la GBI en escena para disciplinar y someter por medio de la violencia.

Limitar la lucha a lo electoral e institucional en estas condiciones resulta suicida y entreguista. Dirán algunos que la lucha electoral aun puede conducir a un cambio profundo. Señalaran casos como el PT en Brasil para demostrar que la lucha electoral da espacios para alternativas auténticas. En parte tienen razón, pero sólo en parte. Lo que demuestra el caso brasileño es que la lucha electoral no puede ser el único camino. De hecho, la experiencia brasileña demuestra que el PT ha tenido cierto éxito en este sentido porque surgió de un fuerte movimiento de trabajadores y colonos y ahora se ve impulsado por el movimiento social mas fuerte de América Latina.

En las condiciones antes descritas sólo la lucha revolucionaria puede lograr la transformación democrática y la justicia social. Y tiene que ser revolucionaria tanto en su forma como en su contenido. El contenido de la lucha debe ser revolucionario por la concentración extrema del poder económico y político en manos de la oligarquía. Esta clase depende de tal concentración y sólo satisface sus intereses manteniéndolo. Pensar que la oligarquía y sus socios internacionales van a negociar cambios reformistas, es decir, repartir algo de su poder es simplemente erróneo ya que, como se ha señalado, se reproduce y compite internacionalmente controlando el poder total. En cuanto a la forma de la lucha por el cambio y la democracia, lo mismo es cierto. Las reglas del juego no permiten que el pueblo reúna la suficiente fuerza para realizar un cambio profundo limitándose solamente a la política institucional. La DBI está diseñada para no permitirlo. Además está la necesidad de una estructura militar en el contexto de la GBI y el terror estatal.

Lo que se necesita por lo tanto es una fuerte lucha sociopolítica desde abajo, fuera de la institucionalidad del estado, pero no aislada de ella, que la empuje hacia la transformación. Se trata de una gran lucha de masas que se entreteja con otras formas de lucha, incluidas la electoral y la armada. Debe relacionarse con la lucha electoral para orientarla, exigiendo que los partidos representen los intereses del pueblo, y agotarla si es necesario (dentro del contexto que ya hemos discutido). Y es necesario combinarla con la lucha armada porque el movimiento social y la lucha de masas necesita su ejército para defenderse de las agresiones del estado en el contexto de la GBI y para derrotar ofensivamente a las fuerzas del estado si fuese necesario.

LAS DISTINTAS FORMAS DE LUCHA Y LOS BLOQUES ANTAGÓNICOS:

De hecho la lucha de masas y la lucha armada deberían verse como una sola. No se trata, sin embargo, de que una coarte a la otra o que las organizaciones de una se circunscriban a las de las otras. Lo importante es visualizar estas formas de lucha dentro de la misma estrategia para derrotar al neoliberalismo. Pero ¿cómo se articulan estas dos formas de lucha dentro de una estrategia común y cual es su relación con otras formas de lucha como la electoral?

Primero habría que hacer un recuento de todos los actores políticos del momento actual. En términos generales, se puede decir que existen tres grandes grupos de actores: los electorales neoliberales, el movimiento social (o mejor dicho de la sociedad), y el movimiento armado. Los primeros aceptan las reglas del juego de la democracia de baja intensidad. En este grupo se encuentra principalmente el PRI, el PAN (el PRIAN como algunos los han denominado) y parte del PRD. (También se debe incluir los partidos pequeños). El movimiento de la sociedad incluye a todos los movimientos sociales democráticos y en busca del cambio y un sector del PRD. Si los zapatistas logran negociar un fin al conflicto bélico en Chiapas bajo condiciones dignas y democráticas, es de esperar que el EZLN no sólo se integre al movimiento de la sociedad sino que le de a este un gran impulso. Por último el movimiento armado incluye al EZLN, el ERPI, el EPR, el EVRP, las FARP, la TDR y varios pequeños grupos más.

Como ya se ha señalado, los electorales neoliberales aceptan y promueven la DBI. De hecho, comparten la estrategia de la clase gobernante de fortalecer el modelo actual. Pretenden llegar a una falsa democracia formal de dos partidos, donde pocos participan y lo hacen solo votando cada 2 o 4 o 6 años, es decir, una democracia a la gringa. Busca la alternancia exclusiva entre ellos. Además, combinarían, como es lógico, la DBI con la GBI ya que ni ellos pretenden que no haya brotes de descontento y resistencia social. Son los que se jactan del alto grado de democratización como resultado de la 'transición'. Además, condenan la organización y resistencia del pueblo por poner en riesgo la estabilidad macroeconómica y amenazar la consumación de la 'transición democrática'.

El movimiento democrático de la sociedad incluye a todos aquellos que luchan contra el Estado por un cambio político y económico. Son antineoliberales y buscan una verdadera democracia, mas allá de la DBI. Por lo mismo son víctimas de la GBI. Hablamos de los estudiantes, los sindicatos independientes, los campesinos ecologistas, en fin, El Movimiento Social. Si se firma la 'paz' en Chiapas, el EZ pasaría a conformar parte esencial de este movimiento por la forma de lucha que impulsa: una lucha de la 'sociedad civil' que cambie las estructuras políticas desde abajo en vez de por la vía armada. También se incluye a sectores del PRD pese a que su vehículo político principal es un partido electoral. En este caso se trata de sectores que vienen del mismo movimiento social y es impulsado por este. Mantiene una postura más radical y no pretende desmovilizar o desarticular el movimiento social. Lo más probable es que a la medida que sufran mas y más represión y que sus demandas no sean satisfechas, el movimiento social se radicalice y se perciba como más afín al movimiento armado.

El movimiento armado es él más fácil de describir. Aun con todo lo que tiene en común, existen serias diferencias entre las organizaciones armadas. Aunque al parecer ha habido un proceso de acercamiento entre muchos de estos, se mantienen divergencias tácticas. Además, existen divergencias estratégicas aunque al parecer estas se van superando. Las diferencias estratégicas más grandes tienen que ver sobre todo con las relaciones que se promueve (o no) con otras formas de lucha.[9] Lo que todos estos grupos entienden es que la lucha armada es y será necesaria en la guerra contra el neoliberalismo y por la democracia y justicia social. El movimiento armado es el blanco prioritario del estado. De hecho, el estado intentara liquidarlo antes de que se haga sentir su influencia a una escala mayor (ver artículo de La Jornada 8.4.00 sobre entrenamiento que reciben militares en EEUU). Así, por ahora lo prioritario del movimiento armado es sobrevivir, acumular fuerzas y experiencia y consolidarse.

El movimiento de la sociedad y el movimiento armado son aliados naturales porque comparten la misma visión general de la nueva sociedad que quieren construir y además porque reciben el mismo trato por parte de las fuerzas neoliberales (trato de enemigos). El problema es que aun no comparten necesariamente la misma visión estratégica y por tanto no se perciben como integrantes del mismo equipo. Al luchar por lo mismo y recibir los mismos golpes, sin embargo, es de esperar que se vayan acercando, reconociendo el apoyo mutuo que se dan dentro de la misma estrategia anti-neoliberal. Así, se puede hablar de dos grandes bloques: el neoliberal, conservador, neo-autoritario, y el anti-neoliberal, revolucionario, democrático. Los dos se enfrentarán, intentando fortalecerse a sí y debilitar al otro.

El bloque neoliberal, representado en lo político por los grupos electorales neoliberales, las fuerzas represivas del estado, y las fuerzas paraestatales, además de los grandes promovedores del neoliberalismo en el ámbito internacional, administrará la GBI al mismo tiempo que trate de demostrar el triunfo de la DBI. No hay que ser ingenuos y pensar que tal triunfo no es posible. Lo es y los neoliberales tienen vastos recursos a su disposición para lograrlo. La absorción de las fuerzas electorales a la DBI ya esta casi completa. Los golpes al movimiento armado, como lo hemos sentido en carne propia, han sido contundentes. Y la invasión de la UNAM ha significado un triunfo indiscutible de la derecha y un retroceso para el movimiento social en su conjunto. Si a esto se suma una gran mayoría de la población que sigue bajo la influencia (y el bombardeo) ideológica del sistema y la predominación de actitudes individualistas, hay suficientes razones para no ser excesivamente optimistas. La estrategia neoliberal GBI/DBI es una formidable estrategia. Si no se enfrenta con cautela, inteligencia, creatividad y unidad, bien podría alcanzar sus metas.

Si el bloque neoliberal crece a la medida que el movimiento social se extinga, el movimiento armado se desarticule y la ciudadanía deje de serla, enajenándose políticamente (recordemos que su estrategia se basa en la no participación del pueblo), el bloque anti-neoliberal a su vez crece no solamente a la medida que las luchas armadas, sociales y civiles se fortalezcan e intensifiquen, sino también con su creciente articulación. Además del crecimiento de sus componentes, tiene que haber armonía estratégica entre estos. Así se fortalecerá el bloque. También, y esto es sumamente importante, crecerá y se fortalecerá atacando políticamente el régimen actual, desprestigiándolo y su fachada democrática. La doble tarea del bloque revolucionario por tanto consiste en sumar fuerzas y desacreditar al bloque neoliberal.

Uno de los mayores problemas que enfrentamos al realizar esta tarea es que no todos los sectores del bloque anti-neoliberal seguirán automáticamente la tendencia 'natural' de agrupamiento. Pueden ser absorbidos por el bloque enemigo. Su consolidación dentro del bloque revolucionario dependerá en gran medida de la actuación de las organizaciones que se identifican y que otras identifican plenamente con este bloque. Y en particular, en las acciones que nosotros realicemos. Se puede dar una situación en que, al percibir errores, inconsecuencias, contradicciones y 'extremismos' innecesarios, opten por no integrarse al bloque anti-neoliberal. Sobre todo se trata de sectores del PRD y afines sobre quienes las cúpulas del partido aun ejercen una fuerza centrífuga. Este problema no se limita a estos grupos más 'moderados'. Al mismo tiempo, el bloque revolucionario puede perder fuerzas al no accionar consecuentemente con su programa anti-neoliberal. Habrá grupos e individuos, predispuestos a integrarse, pero que abandonarán y dejarán de participar políticamente si perciben que la acción del bloque revolucionario no se asimila a la retórica y, decepcionados, valoran que se pierden oportunidades para avanzar. Al retirarse de la participación política organizada, entran de facto al bloque neoliberal.[10]

Entonces, lo de acumular fuerzas y restarle fuerzas al bloque opositor, implica un trabajo delicadísimo. Hasta que no esté bien consolidado el bloque revolucionario, toda decisión y acción tiene que evaluarse con sumo cuidado. Cuando se logre tal consolidación, el conflicto se intensificará y entrará a fases decisivas. Hasta ese momento (del que estamos bastante lejos) el conflicto es sobre todo político, ideológico y propagandístico. Principalmente, nos encontramos en un período en que el crecimiento y fortalecimiento del Movimiento Social es clave. (Esto no implica que en el momento actual no se den enfrentamientos directos con los aparatos de seguridad del bloque neoliberal. De hecho, la forma en que se lleven estos a cabo también determinarán como avance la consolidación del bloque anti-neoliberal.)

¿Cómo, entonces, asegurar que se tomen las mejores decisiones para acumular fuerzas a nuestro bloque y desprestigiar al bloque anti-neoliberal? ¿Cómo convencer a los que ya consideramos que pertenecen a este bloque de que sí existe y es necesario y de que sus tareas más importantes en el momento actual son las anteriormente descritas? ¿Cómo hacer para que estos y los 'indecisos' que se identifiquen con el proyecto del bloque revolucionario anti-neoliberal se integren a él? Para el movimiento revolucionario es el momento no solamente de plantearse estas interrogantes pero de avanzar en la búsqueda y operativización de sus respuestas. El momento actual requiere de que juntos desarrollemos los mecanismos y procedimientos para hacer de la construcción de un viable y popular bloque revolucionario un proceso real.

NOTAS AL FINAL:

1. Lo que sigue no pretende ser una reflexión exhaustiva sobre el(los) tema(s) y sobre todo no sustituir todo el trabajo que se ha hecho, plasmado en la serie de nuestros cuadernos, "La estrategia revolucionaria en los tiempos de la globalización" (algunos están disponibles en nuestra pagina http://tierra.ucsd.edu/erpi - en la sección 'Documentos'). Al contrario, solo se presentan algunas ideas que podrían rellenar algunos espacios y ofrecer material para reflexionar sobre la definición de puntos que pueden trabajarse más. No sigue un orden especial sino se escribe mas como una discusión abierta y trata temas que pertenecen a varias de las tareas que la organización se ha propuesto en términos de elaboración de documentos.

2. Lo anterior es algo irónico porque en cierto modo si se está luchando contra el tiempo. Sólo que la dinámica de las grandes empresas y las que las financian no opera dentro de una comprensión de que si siguen como van destruirán el planeta. Lo de las multinacionales es no quedarse atrás dentro del juego nefasto de la competencia en el mercado, valiéndoles un comino las consecuencias. Este es un axioma básico del capitalismo: el capitalista busca la ganancia y no el desarrollo. (Y el neoliberalismo es este desarrollo capitalista sin freno.) De allí la falacia (promovida ampliamente por los globafílicos como la clase política gobernante) de que el neoliberalismo y sólo el neoliberalismo nos conducirá al desarrollo.

3. Un dato relevante: según una investigación de Julio Boltvinik, entre 1981 y 1996 (período de implantación del modelo neoliberal en México) la pobreza aumentó de 48.5% de la población mexicana a 75% .

4. Ver nota 2.

5. Es irónico, por tanto, el afán de los poderosos y los nuevos mandarines de tildar a los que se oponen a la situación imperante de fanáticos y ultras irracionales. Nadie es más fanático y ultra que ellos mismos. Nadie defiende a ultranza un grupo de ideas (indefendibles por cierto) más que ellos.

6. Según algunos historiadores económicos, en esa época el comercio internacional representaba una proporción mayor del comercio total que hoy en día. Son los mismos nuevos señores globafilos los que exageran las dimensiones y el poderío de la mundialización para presionar a los que pudieran oponerse. Las grandes multinacionales siguen invirtiendo más en los países del centro y en realidad no les es tan fácil trasladarse de un lugar a otro del globo como advierten. Las fantasías de la globalización se apoyan más en los grandes movimientos de capital no financiero y especulativo, los llamados capitales golondrinas. Nuevas tecnologías informativas sí han permitido fugaces transferencias de dinero en beneficio de los que 'juegan' al mercado financiero y monetario. Pero no hay razón por la que estos deben poder moverse con tanta libertad. Países como Chile y Malasia han evitado o superado grandes crisis justamente porque han controlado el capital especulativo. Lo cómico es que la oligarquía financiera y sus representantes en las agencias internacionales hacen uso de la amenaza de la fuga de capitales no para que los países las eviten sino justamente para luego poder ejercerla y sacar jugosas ganancias. Como afirma Galeano, es un mundo 'patas arriba'.

7. Hasta un funcionario del Banco de la Reserva Federal de EEUU lo señaló poco antes de las elecciones de julio del año pasado: "Los funcionarios estadunidenses probablemente no tienen ningún sentimiento fuerte en torno a los dos candidatos que están al alcance de un triunfo. Cualquiera de los dos seguirá políticas económicas comparables... Aun si Cárdenas estuviera al alcance del triunfo, no creo que el gobierno estadunidense se agitaría mucho", agregó, argumentando que sus políticas económicas tampoco son tan diferentes a las de los otros dos candidatos (Jornada, 27/06/00).

8. No se desarrollara este tema ya que otras han hecho un fuerte trabajo sobre la guerra de baja intensidad. Ver cuaderno que trata este tema.

9. Mas que la aceptación o no de otras formas de lucha (se espera que las visiones dogmáticas que no aceptaban algunas formas privilegiando solamente una ya se hayan dejado atrás), las diferencias tienen que ver con cual de todas se privilegia en el momento actual y cómo han de relacionarse. Se opina aquí que estas diferencias tenderán a desaparecer con el tiempo y la práctica, con la intensificación de la lucha política. Aun así, la discusión dentro de la izquierda armada tiene que darse explícitamente para que nos vayamos convenciendo de la postura adecuada (sea cual fuere) para así evitar al máximo los golpes y contratiempos.

10. También existen grupos radicalizados, muchos de ellos del sector estudiantil, que al rechazar el sectarismo, el formalismo y el 'cupulismo' de la izquierda revolucionaria tradicional, accionan sueltamente, sin medir táctica y estratégicamente sus decisiones. La desconfianza hacia los sectores que perciben como tradicionales y el activismo casi instintivo de estos grupos son saludables y admirables. Sin embargo, sus acciones, al carecer de orientación táctica y programática pueden terminar por beneficiar al bloque neoliberal. La tarea de las fuerzas revolucionarias en relación con estos grupos es atraerlos al bloque revolucionario sin enajenarlos con actitudes y prácticas hegemónicas y centralistas.

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Antineoliberalismo@2001.mx: La cuarta dimensión

Alrededor del mundo, hemos visto expresiones populares, como las manifestaciones de Seattle, Praga, Washington, Seúl, Niza, Porto Alegre, Zurich, Quito, Cancún,... que directamente desafían al neoliberalismo. Hemos sentido en carne propia otros movimientos aquí: el EZLN, que con sus armas en mano pronunció un combativo ¡no! al Tratado de Libre Comercio y prosigue una árdua lucha por reivindicar los derechos de todos los pueblos indígenas. Nosotros seguimos siendo una roca incandescente en el camino del foxismo, desafiando el status quo con la construcción del poder popular desde abajo. Otros movimientos armados como el EPR-TDR, las FARP, el EPR y el EVRP, también luchan fuertemente contra el neoliberalismo. Todavía otros movimientos sociales, de carácter civil, como el estudiantil, el de los electricistas, el de los maestros, y muchos otros, muestran una combatividad contra el modelo socioeconómico que hoy en día impera.

Aún con todos estos movimientos combativos, los ideólogos del sistema actual nos quieren hacer creer que no existe otro camino. Para ellos, la única vía posible es el libre mercado. Los planes del gabinete de Fox obedecen jubilosamente a esta "línea de acción". Por si faltaran pruebas, ahí les va: "El libre comercio es estratégicamente indispensable", recitó Fox (La Jornada, 30/01/01) con el beneplácito de cientos de compañías mundiales. Más aún, como meta en inversiones, "se fija el gabinete económico 20 mil millones de dólares de capital extranjero este primer año" (La Jornada, 30/01/01). Si estas son las buenas intenciones del foxismo, imaginémonos las malas.

Lo que pasa es que mientras los poderosos siguen privatizando, enriqueciéndose, vendiendo nuestro país al mejor postor, tranquilizando a los nerviosos inversionistas extranjeros y emitiendo bonitos pero falsos discursos, a nosotros, con todo y tele y vocho, nos están llevando al abismo. Y como observamos a través de nuestro "telescopio" las manifestaciones en otras partes del mundo, apreciamos que no somos los únicos que viven sufriendo, gritando y luchando por un futuro distinto. Por ello, es importante sumar esfuerzos nacional y mundialmente para revertir la ola neoliberal demoledora, y avanzar hacia otra alternativa.

Las manifestaciones

Las manifestaciones contra el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a lo largo del mundo han adquirido una cada vez mayor relevancia.

El encuentro en Porto Alegre, el Foro Social Mundial, podría ser visto como un parteaguas del movimiento internacional contra el neoliberalismo. La pluralidad mostrada en dicho encuentro, con la participación de diversos movimientos, organizaciones, intelectuales, y partidos, ilustra la amplitud y la profundidad alcanzadas por esta lucha. De acuerdo a los métodos de debate y trabajo, se establecen relaciones horizontales y solidarias y redes democráticas que combinan sus pensamientos y sus acciones. Se buscan consensos tanto en el plano parlamentario como en el extraparlamentario. Esto es muy distinto a lo que terminó siendo el Foro Sao Paolo[1], en donde los planteamientos de acciones directas y propuestas de alternativas sistémicas fueron marginadas y la política electoral y negociaciones cupulares fueron exaltadas. Ahora la discusión sobre el '¿qué hacer?' contempla varios tipos de acciones.

Pôrto Alegre, en contraposición del Foro Económico Mundial en Davos, fue una concentración organizada de múltiples actores que desean un cambio social y hasta una alternativa sistémica. Lo que sucede en el fondo es que los pueblos no hemos visto ningún beneficio en estos 20 años de políticas neoliberales en América Latina. En los periódicos o en las teles, no vemos a multitudes aplaudiendo o agradeciendo a los señores bien trajeados del BM, la OMC o el FMI que sirven a los ricos y a las empresas multinacionales. Crisis tras crisis - aquí en el 95, los países asiáticos en 1997, Rusia en 1998, Brasil y Ecuador en 1999, Argentina y Ecuador en el 2000-2001, y ahora quizás en el mismo imperio (¿efecto hot dog?) - los distinguidos economistas parecen no entender los costos sociales que conllevan sus políticas.

Esta continuidad de políticas antisociales tal vez encuentra su explicación en el mundo unipolar actual. El imperialismo ostenta su poder económico, político y militar, además de influencia intelectual, donde le dé la gana. Una vez terminada la guerra fría, la hegemonía mundial se volvió la orden del día para el capitalismo norteamericano. Ya puesta en práctica el TLCAN, los poderes de este hemisferio, a veces golpeándose entre sí para sacar la mayor ganancia, ahora hablan del ACLA (Area de Libre Comercio para las Américas). Las formas autoritarias en que los neoliberales toman estas decisiones políticas y socioeconómicas contradicen sus discursos democráticos que sirven de fachada. Ellos hablan de consensos, pero no mencionan entre quienes: los oligarcas y ejecutivos de empresas trasnacionales, aparentemente los únicos habitantes de la glorificada aldea global. Hemos oído una y otra vez que no hay alternativa, nada más una tercera vía que de todos modos se une a la carretera neoliberal luego luego.

Nosotros pensamos que las manifestaciones y encuentros entre los pueblos son productos directos de los fracasos de las políticas del BM y el FMI. Lamentablemente, dichos organismos todavía no han respondido a estos clamores concretamente, nada más retóricamente. El mismo carácter de estas instituciones hará difícil cualquier cambio sustancioso a su interior. A cambio de las protestas populares, el Banco Mundial nos receta paciencia para aguantar nuestro sufrimiento y debemos esperar hasta el 2015 para que vivamos los frutos de sus fórmulas económicas. Habrán muerto para entonces muchos ancianos (de desatención médica y recortes a sus pensiones), adultos trabajadores (de sobreexplotación, falta de servicios sociales y deterioro de nivel de vida), y niños (de enfermedades curables) víctimas de las mismas políticas de estos organismos financieros internacionales.

Evidentemente, las medidas microeconómicas llevadas a cabo a nivel internacional actualmente - por ejemplo, las de promoción del sector informal y de pequeños proyectos productivos divisionistas (las políticas foxistas decididas parecen no variar de este patrón) - se suman a estrategias de caridad de baja intensidad, fragmentación social de alta intensidad, y pobreza prolongada. Por ello, es indispensable que la gente continúe a crear su propia alternativa.

La cuarta dimensión

Las acciones directas y audaces emprendidas a lo largo del mundo son necesarias para que nuestro clamor colectivo sea escuchado e impulsemos un cambio desde abajo, democráticamente. Puede decirse que ya hay un repudio general hacia el FMI y el BM y la miseria que representan para la gran mayoría de la población del mundo. Hasta ahora, el imperialismo (EEUU, FMI, BM, BID, GM, y muchas otras siglas), los gobernantes de los Estados-nación, y la oligarquía financiera, han sido las tres dimensiones políticas que han definido las políticas económica y social mundialmente. Los pueblos de México y del mundo, muchas veces invisibles desde los rascacielos donde los poderosos atrincherados hacen sus banquetes o "negocios", componen la cuarta dimensión. En esta dimensión se encuentra estos esfuerzos colectivos que luchan contra el neoliberalismo y sus formas actuales, como el Plan Puebla Panamá, Plan Colombia, el ACLA, el AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones), etc.

Para finalizar, podemos mencionar algunos consensos alcanzados en Porto Alegre. Uno es el presionar por la aplicación de la tasa Tobin (impuesto al capital especulativo). Esto debe ser visto como un primer paso, como una solución temporal en el plano parlamentario. Otro, el apoyo solidario a movilizaciones contra el ACLA, algo que el foxismo está promoviendo, es esencial. Como se sabe, todavía hay muchísimo por cambiar. Hay mucho más espacio para articular propuestas, incluso para plantear una alternativa sistémica al neoliberalismo, en esta cuarta dimensión. En México, con un sinnnúmero de organizaciones sociales que luchan en sus distintos ámbitos, podemos aportar nuestro granito de arena a este desarrollo de la lucha solidaria por el cambio democrático en el plano global.

NOTA AL FINAL:

1. ver escrito de James Petras, "Alternativas al Neoliberalismo" en esta revista donde se comenta al respecto

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HACIENDO CAMINO

Fox, el Neoporifiriato y El Banco Mundial: Reflexiones en torno al síndrome de Maria Antonieta
                                    John Saxe-Fernández

1. El Neoporfiriato

Hace pocos días los integrantes del Segundo Diálogo sobre las Elecciones del 2000 integrado por obispos, consejeros electorales, académicos y organizaciones no gubernamentales definieron el perfil de Vicente Fox, como "el tercer momento salinista de la economía neoliberal". Aunque coincido con esta caracterización en sus rasgos históricos más inmediatos así como con el hecho apuntado por el Segundo Diálogo, de que es una paradoja que en un país con más de 60 millones de pobres haya triunfado un candidato que coincide con la política económica "responsable del empobrecimiento de grandes sectores de la población", es necesario elaborar un diagnóstico con un marco de referencia histórico más amplio y con una mayor especificidad de los intereses estratégicos y de clase, nacionales y extranjeros, beneficiarios del "neoliberalismo". En esta tarea la identificación de los agentes sociales e institucionales, así como los negocios involucrados, es crucial. Escribo lo anterior porque existe fundamentación histórica para afirmar que desde el sexenio Delamadridista se ha consolidado lo que sólo puede calificarse como un régimen que más que "neoliberal" es, en sentido estricto, "neoporfirista". Fue entonces que empezó a acelerarse el rompimiento del pacto del nacionalismo revolucionario, algo que ocurre cuando, a raíz de la crisis deudora de 1982, se instaura en el país -y en la región latinoamericana y del Caribe- un régimen ampliamente dominado por los acreedores por medio de dos de los principales instrumentos para la proyección de poder de Estados Unidos establecidos en Bretton Woods: el Banco Mundial (BM) y el FMI.

La expresión oligárquica clásica del tipo de internacionalización económica centrada en el comercio exterior, los préstamos y los flujos de inversiones extranjeras, fue acompañada por la incorporación a nuestra dinámica de las imágenes, valores, ideas, costumbres, instituciones, bienes, pautas y aspiraciones de consumo que influyen en la economía, la organizaciáon social, la política y la cultura, y refuerzan contínuamente la estructura y la dinámica de la subordinación a los ordenamientos internacionales de los países capitalistas centrales. En México la expresión clásica de este tipo de modernización capitalista, el Porfiriato, también se centra en la formación de un Estado oligárquico que fue hegemonizado por sectores nacionales y extranjeros unificados por un interés común en la vigencia de una política librecambista y en una co-participación en la apropiación del excedente. En el Porfiriato se instala la "neutralidad malevolente del Estado" ya que por medio de la inversión extranjera y el comercio exterior se profundiza la descapitalización, el drenaje hacia afuera de lo más cuantioso del excedente generado internamente, mientras la aoligarquía porfiriana desperdicia su tajada del pastel canalizando sus actividades hacia la usura, la intermediación, la especulación y el consumo suntuario. Leopoldo Zea sintetiza puntualmente el fenómeno así:

Una pequeña pero poderosa oligarquía se había formado alrededor del presidente, quien les había otorgado el derecho de enriquecerse. Este pequeño grupo poseía toda la riqueza del país; sus miembros daban preferencia a sus amigos en la distribución de la prosperidad. Cliqués surgidas a la sombra de los bancos...monopolizaban todas las ganancias y hacían que el progreso social fuera otra leyenda, nada más. Ciegos ante los problemas de su país, esas gentes sólo se preocupaban de sus propias ganancias. .

2. El régimen de los acreedores

Esta bien lograda síntesis conceptual usada para describir al gobierno de Porfirio Díaz a finales del siglo XIX, fácilmente puede aplicarse a las tendencias y eventos que han cimbrado a la sociedad mexicana de finales del Siglo XX, con la aplicación de las políticas privatizadoras y de ajuste estructural auspiciadas por Washington desde el FMI-BM, misma que socavó las bases sociales del PRI y ha ido acompañada por el surgimiento de movimientos armados, al menos en 18 estados de la Federación, asesinatos de alto nivel, descomposición de la estructura corporativa y masivo debilitamiento del apoyo al régimen por parte de una empobrecida clase media, con el IPAB-Fobaproa posiblemente como la punta del témpano de una corrupción generalizada que rápidamente deslegitimó al establishment presidencialista. El hecho central es que con la irrupción en la historia nacional del neoporfirismo y de la formalización de una relación subordinada con EUA por medio del TLCAN, una suerte de neomonroismo, se rompe el pacto del nacionalismo revolucionario y en ningún área con mayor fuerza que en el sector rural, como lo testifica la rebelión zapatista en Chiapas y otras expresiones político-militares de insurrección popular en Oaxaca y Guerrero. "El pacto del nacionalismo revolucionario", escribió Sergio de la Peña en sus apuntes del último libro en el que trabajaba, ... fue roto y despojado de contenido por las políticas neoliberales desde mediados de los ochenta, al cancelar compromisos y formas de solución de agravios que regularon la vida nacional por décadas, sin crear nada que lo sustituyese, ni darle vida plena al sistema legal. Pero persisten rasgos del pacto anterior, como la concentración del poder, los abusos impunes, el arreglo personal más que institucional, la intermediación ideológica y la manipulación social... El relajamiento del viejo orden abrió paso a luchas abiertas entre fracciones de la clase dominante.

3 Despojo y traspaso de grandes negocios

Me referiré a casos específicos para elaborar una definición operativa de lo anterior, en dos apartados: a) granos y Ferrocarriles, y b) Petróleo y Electricidad.

Granos y ferrocarriles.

En el Porfiriato, el aperturismo a la inversión y el comercio incluye un proceso de integración y de reestructuración que se implementa a través de un tipo de comercio exterior centrado en el intercambio de materias primas agromineras por manufacturas y aportes de capital, en tanto las exportaciones mexicanas, realizadas con creciente participación de inversionistas y empresas estadounidenses, se concentran en algunos productos requeridos por EUA en su proceso de consolidación económica y, a finales del siglo XIX, de posicionamiento en las ligas mayores de las potencias imperialistas. Hoy, de manera similar al esquema de enclave que caracterizó a nuestra economía durante el siglo diecinueve y hasta la Gran Depresión de los años treinta, el sector exportador se coloca como el polo más dinámico, según sus promotores, capaz de generar una fuerza de arrastre del resto de la economía, lo cual, desde luego, no ha sucedido. Hoy las exportaciones se centran en materias primas de carácter estratégico como el petróleo y ciertos minerales, pero también en la explotación de mano de obra barata por medio del esquema de industrialización de la maquila.

El campesinado y los productos agrícolas y especialmente la producción nacional de granos para el consumo nacional son brutalmente agredidos por medio de programas de "liberalización" y "reforma", diseñados por el Banco Mundial. La inversión publica global de México observa una declinación del 60.4% entre 1981 y 1992 y las partidas destinadas al sector agropecuario experimentan una reducción social y políticamente traumática del 79.04% durante ese mismo período. En lo que sólo puede calificarse como una orquestada guerra económica contra el campesinado y los indígenas mexicanos, el gobierno mexicano aplicó los términos del BM por medio de un préstamo del Sector Agrícola (ME-2918) cuyos objetivos centrales fueron (textual): 1) quitar los subsidios globales a los alimentos, así como reorientar los restantes subsidios alimentarios para los pobres; 2) reducir ir la intervención del gobierno en los mercados agrícolas, por la vía de eliminar los precios de garantía de los granos (excepto maíz y frijol) moviéndose hacia precios determinados por el mercado; 3) abolir los controles de exportación y las restricciones cuantitativas en productos claves; 4) reducir el papel de las paraestatales agrícolas; 5) liberalizar el comercio agrícola; 6) quitar los subsidios a los insumos; 7) aumentar la eficiencia de la inversión pública en términos reales; y 8) descentralizar y recortar el personal en la Secretaría de Agricultura".

Mientras la agricultura de EUA permanece como la que recibe mayores subsidios en el mundo (Según la Unión Europea ese subsidio supera los 324 mil millones de dólares usados para subvencionar a los agricultores europeos), nuestros campesinos no solo fueron colocados de "tú a tú" con sus contrapartes de EUA sino que además se les ha sometido a una sistemática agresión.

En el caso del Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), el objetivo estratégico-empresarial del BM ha sido, a lo largo de su intervención en esa empresa por medio de préstamos condicionados, preparar su privatización y extranjerización, funcionalizando a FNM según las necesidades para el desarrollo y la expansión de las empresas ferroviarias de EUA. Desde prácticamente 1982 el BM preparó los fundamentos administrativos, técnicos y laborales para lograr finalmente con Zedillo la modificación constitucional que permitió este magno traspaso a favor del empresariado ferroviario de EUA y varias empresas mexicanas -que ya empezaron a traspasar bloques accionarios a favor de sus contrapartes norteñas. La política agraria y ferroviaria del BM, encaminada en primera instancia a desarticular las cadenas productivas y a una paraestatal -que fué segmentada según diseño de la consultora McKinsey de EUA, la misma encargada del fraccionamiento administrativo de Pemex en cuatro corporativos-, en los hechos ha mostrado ser un enorme éxito para los productores de granos de EUA ya que hoy México es su principal importador a nivel mundial. Mientras que el arrastre terrestre más eficiente y económico de los granos es realizado con gran ventaja para las ferrocarrileras de EUA que ahora participan en este gran negocio.

Petróleo, electricidad y el síndrome de María Antonieta

Con el gobierno de Vicente Fox, el BM, la industria del gas y del petróleo de EUA y las nuevas estructuras empresariales fundadas en la fusión de empresas gaseras y eléctricas, esperan, con entusiasmo, las ganancias que se derivarían de la privatización de Pemex y de la CFE por medio de esquemas como los de fusiones estratégicas. No extraña entonces que Claudio X. González, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y mano derecha de Salinas en materia de inversión extranjera, se haya manifestado en contra de cualquier intento por modificar la política económica que por más de 18 años se ha infligido a la población mexicana. Esa cúpula de magnates es favorecida por lo que sólo puede calificarse como un estado de bienestar invertido, porque quita a los más a favor de los menos. El CCE nos notificó, por medio de la prensa, que espera que Fox de continuidad a la actual política económica porque :1) el Estado que tanto los apoya, es ineficaz y además carece de recursos, y por consiguiente, 2) los sectores de la energía -es decir electricidad, petróleo, petroquímica-, educación y salud deben aceptar la participación privada. Esta declaración es importante por varias razones.

Si se destinan poco más de 100 mil millones de dólares sólo para el rescate bancario -Fobaproa-IPAB- y considerando que nuestro PIB es de menos de medio billón de dólares anuales, - sin mencionar la continua sangría del servicio de la deuda externa y de otros mecanismos por medio de los que la deuda interna contratada por el sector privado deviene en deuda externa-, ¿cómo esperar que existan recursos suficientes para asegurar la salud y la educación del resto de los mexicanos? Por otra parte, en materia de eficiencia, el CCE no está en posición de pontificar: es público y notorio el monumental fracaso del programa privatizador, no sólo en los bancos que rápidamente pasan a manos foráneas, sino también de otros sectores pésimamente manejados: carretero, azucarero, aeronáutico, etc. ¿Y ahora desean llevar esa eficiencia y extranjerización a las prendas codiciadas por EUA, la Comisión Federal de Electricidad, la Compañía de Luz y Fuerza y Pemex? Como la participación privada ya existe en salud y educación, lo que se propone es acabar con los servicios que en ambos rubros presta el sector público a la población cuyos ingresos no les permite acceso a hospitales y escuelas privados. Según el Banco Mundial más del 56 % de la población está en la pobreza y en la pobreza extrema, por lo que el comunicado del CCE es algo más que expresión de codicia o del "síndrome de María Antioneta", por su insensibilidad a la miseria y enfermedad que aflige a millones de familias mexicanas. Las conflagraciones sociales y económicas que han acompañado al esquema librecambista - recuérdese la carnicería que siguió al porfiriato- se engendraron tanto por la indiferencia y la codicia de capitalistas que sólo pensaban en sus ganancias como en la devastación social de un sistema mercantil, de corte victoriano, no controlado, cuando, como bien lo expresó Robert MacIver, "el santuario interior de la vida humana fue saqueado y violado". Es peligroso en los tiempos actuales perder el punto de observación ofrecido por la memoria de esas calamidades. Si reflexionamos seriamente sobre lo que está en juego, hagámoslo con la vista hacia adelante, sin nostalgia, pero, primero que todo, - como sugiere ese estudioso - "recordando el terremoto", en nuestro caso la Revolución de 1910 y sus 7 años de guerra civil y reconociendo que miramos después del terremoto y lo podemos evitar.

La resistencia a la depredación y entreguismo desbocados de la cúpula en el poder, debilita de manera profunda la capacidad del neoporfiriato para actuar sobre la estructura y la dinámica del sistema social y del aparato productivo para asegurar la operatividad del esquema. Es precisamente desde aquellos afectados por la aplicación de los programas de ajuste estructural a la agricultura, de donde surgen los primeros retos político-militares a una oligarquía que no ha dudado en hacer uso del recurso de la violencia despiadada contra la población chiapaneca, como en Acteal. En México la concentración del poder político en la presidencia se asentó en una amplia coalición de fuerzas sociales, políticas y económicas que incluye a caudillos, caciques locales y regionales, y estructuras corporativas sindicales y políticas como la CTM. Toda esa estructura fue debilitada y socavada por tres sexenios de neoliberalismo que la fraccionó, rompiendo disciplinas sin que se hayan creado nuevas. En 1998, pocos meses antes de morir, Sergio de la Peña expresó que "...desde el más acá visualizo mejor el México Nuevo. Plasmó la síntesis de esa visualización Así: La gran transición actual exige un orden de seguridades y eficacia razonable para hacer vigente la maraña de leyes y normas. No se puede dejar el tránsito a la espontaneidad, en manos de un gobierno, un partido o un grupo de iluminados. Es irreversible la decadencia del partido único que se inició en los ochenta. El presidencialismo no asegura el viejo orden. Las oportunidades de corrupción y de abuso se multiplican con la disgregación y refundación de los grupos de poder, como se constató en la gestión salinista... Vivimos el desorden del tránsito de un orden a otro. Hoy se trata de delinear un nuevo acuerdo nacional de convivencia, nuevas reglas del juego social y normas para su cumplimiento, un "meta-acuerdo" para evitar que se rompa el país en el intento de transitar a una etapa superior de su existencia. El objetivo es acordar límites y obligaciones para cada sujeto social, previsiones para compensar las ofensas sociales que se infieran, e imponer a todos las disciplinas de una convivencia civilizada. Nos lo merecemos".

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Alternativas al neoliberalismo
                                            James Petras

En el primer número de nuestra revista publicamos el artículo de James Petras El Impacto Político y Social del Neoliberalismo. Optamos por incluir ese ensayo en el primer número porque determinamos que describe con precisión analítica y crítica la realidad actual, realidad que condiciona nuestro accionar político. Como este es un medio, además de analítico, propositivo, en este número volvemos a incluir un artículo de Petras, pero esta vez un ensayo que aborda cuestiones estratégicas y tácticas. En la siguiente contribución, Petras nos ofrece algunas reflexiones y orientaciones sobre las debilidades y las posibilidades del movimiento por una alternativa revolucionaria en el ámbito latinoamericano.

Resulta necesario estudiar dos importantes asuntos con los que se enfrenta a la izquierda en América Latina. En primer lugar, los políticos neoliberales han ganado elecciones relativamente libres y han vencido a importantes coaliciones políticas izquierdistas o de centro-izquierda. En segundo lugar, tras estas elecciones se han producido movilizaciones sociales a gran escala contra los regímenes recién elegidos, y en ellas han participado sectores significativos de la población y, probablemente, muchos de los que los votaron (votantes no izquierdistas). Durante muchos años, la mayor parte de la izquierda asoció la introducción del neoliberalismo con los regímenes militares y con el empleo del terror de Estado. Históricamente, esto resultaba coherente, puesto que fueron las dictaduras militares quienes en la década de 1970 introdujeron inicialmente las políticas neoliberales y los ajustes estructurales, siguiendo en esto la estela pionera del régimen de Pinochet. Una segunda línea de razonamiento que refuerza esta asociación de ideas entre el neoliberalismo y los regímenes represivos militares se basa en el hecho de que las políticas neoliberales afectan negativamente a la mayoría de la población de forma continua e intensa. Las dictaduras militares eran las únicas que podían imponer unas medidas draconianas de tal naturaleza y al tiempo contener el descontento popular.

La historia más reciente oculta esta forma de ver las cosas. En las últimas elecciones presidenciales de Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y otros países, han salido elegidos (o reelegidos) candidatos manifiestamente neoliberales, lo que ha conducido a que los comentaristas conservadores afirmen que el neoliberalismo ha pasado a ser una ideología hegemónica o, en términos menos elegantes, que se ha convertido en el discurso político de las masas, En gran medida, esta línea de razonamiento ha influido tanto a políticos como a intelectuales del centro-izquierda, que se han adaptado a las denominadas nuevas realidades y han optado por aceptar las principales directrices de la economía política neoliberal. Algunas coaliciones del centro-izquierda aceptan el plan de estabilización neoliberal (Argentina); otras aceptan al menos parte de la agenda de privatizaciones (Uruguay, Argentina, Brasil, México). Con este cambio en el espectro político podría parecer que el neoliberalismo ha consolidado su posición en América Latina.

Sin embargo, tanto los oficiantes conservadores como los pragmáticos del centro-izquierda pasan por alto el segundo hecho fundamental del período contemporáneo: las revueltas de las masas populares, las movilizaciones sociales, las huelgas generales, las ocupaciones de tierras y las revueltas regionales que se producen casi inmediatamente después de las victorias electorales de los neoliberales. Estos movimientos sociales de masas rechazan en parte o en su totalidad la agenda política neoliberal (privatizaciones, ajustes estructurales, congelaciones salariales, aumento del precio del transporte, etcétera). En algunos casos, la gran mayoría de los trabajadores participa en estas movilizaciones, como por ejemplo en la huelga general en Bolivia de mayo de 1995 y en la de Paraguay de 1994.

El caso es que las movilizaciones sociales a gran escala rechazan explícitamente, en parte o en su totalidad, la agenda neoliberal y ponen en duda el supuesto de la "consolidación". Esto nos permite ampliar el marco del análisis de la decadencia del neoliberalismo y vislumbrar una apertura hacia la construcción de una alternativa política basada en un modelo socioeconómico diferente.

¿Qué interpretación y qué sentido pueden extraerse de estos dos hechos aparentemente contradictorios? ¿Qué es más representativo de la voluntad popular: las elecciones o los movimientos de masas y los alzamientos populares?

En primer lugar, es importante reconocer que las llamadas transiciones a la democracia han estado profundamente marcadas por el legado autoritario de la anterior dictadura militar. Los dirigentes militares y sus colaboradores empresariales y políticos civiles han desempeñado un papel esencial en la definición y negociación de las condiciones de la transición. Como resultado, la mayor parte de las instituciones estatales (militares, policiales, judiciales, etcétera) del pasado autoritario sobrevivieron intactas. En segundo lugar, el sistema socioeconómico autoritario, basado en el control combinado que ejercían las elites sobre los medios de comunicación, el sistema financiero y el aparato productivo, permaneció intacto. La cultura del miedo y la inseguridad generada por el período militar autoritario continuó y, en muchos casos, fue cultivada por los políticos electorales neoliberales, que desalentaron las protestas por considerarlas potenciales "provocaciones" que podrían incitar la intervención de los militares. Finalmente, y lo más importante, los políticos neoliberales civiles gobernaron en muchos casos por decreto, empleando a los militares para hacer cumplir sus políticas de privatización y ajuste.

El punto clave de esta "continuidad del autoritarismo" está en que limita la actividad de los ciudadanos, mina el debate político y fuerza a los políticos a aceptar las reglas del neoliberalismo. La continuidad proporciona una tendencia institucional a favorecer a los candidatos políticos neoliberales durante el proceso electoral, que sacan partido del legado histórico, de la cultura política represiva, de la concentración de los medios de comunicación y de las principales instituciones estatales, para arrastrar el debate político al terreno de la agenda neoliberal. Por lo tanto, los políticos del centro-izquierda que concurren a las consultas electorales se encuentran en una significativa desventaja y, en el intento de compensarla, tratan de competir demostrando sus virtudes personales (no son corruptos), sus capacidades directivas (dirigen el sistema de forma más eficaz) y, marginalmente, su mayor preocupación social por los "costes" del neoliberalismo (aumento del gasto social). De esta forma, los políticos de centro-izquierda refuerzan, de hecho, el argumento neoliberal de que no existen "alternativas" al modelo básico. La difuminación de las identidades sociopolíticas de la izquierda y la derecha ha tenido un impacto negativo sobre el destino electoral del centro-izquierda. Puesto que la mayoría de los votantes no posee una identidad organizativa política sólida, se convierte en objeto de una propaganda electoral a corto plazo orquestada por los neoliberales, que cuentan con amplios fondos para la campaña y rozan el monopolio de los medios de comunicación.

Las elecciones representan, por consiguiente, el poder del legado del pasado autoritario al revelar la inmensa capacidad de los políticos neoliberales a la hora de concentrar recursos organizativos y financieros durante un período de tiempo limitado (las campañas electorales) y con ello garantizarse resultados electorales favorables. En contraste, durante el período postelectoral, la propaganda y la maquinaria política son reemplazadas por las concretísimas políticas socioeconómicas propias de los regímenes neoliberales. Estas políticas reflejan abrumadoramente los intereses de las elites económicas. La privatización posibilita una transferencia masiva de los recursos públicos lucrativos a las grandes empresas; las subidas de precios y las reducciones salariales favorecen a los empresarios. La polarización social ausente durante la campaña electoral aparece de forma pronunciada cuando el presidente recién elegido asume el poder. Mediante el empleo del denominado mandato electoral como "cobertura legitimadora" el presidente neoliberal se apoya entonces en las instituciones estatales autoritarias y elitistas (militares, judiciales, policiales) para imponer sus políticas socioeconómicas regresivas a la mayoría disidente.

Bajo los regímenes electorales neoautoritarios, la fuerza viene tras las elecciones, a diferencia de lo que sucedía con el régimen militar, en el que la fuerza se aplicaba antes de la implantación de las políticas neoliberales.

Evidentemente, existe una gran distancia entre los procesos electorales y los intereses socioeconómicos populares, resultado de un proceso electoral incrustado en una matriz institucional elitista y autoritaria que es incapaz de representar los intereses del pueblo. Sin embargo, durante el período postelectoral la atención se dirige claramente hacia los temas de interés socioeconómico más significativos para la mayoría trabajadora: cómo ganarse la vida, lograr un puesto de trabajo y mejorar el nivel de vida, de la salud, de la educación, etc. Las acciones del régimen neoliberal (mucho más que su retórica de la campaña) definen la naturaleza social de sus políticas. La reacción popular en forma de acción directa rechazando estas políticas muestra las preferencias políticas del pueblo. Por ello, se resuelve con facilidad la aparente paradoja política de que "el pueblo vote a la derecha y actúe con la izquierda". El proceso electoral logra la legitimación de la elite neoliberal y de su agenda política restringida y divorciada de los intereses y necesidades de la mayoría. Los movimientos de acción directa de las masas proporcionan una estructura orientada desde la base y abierta, en la que los asuntos diarios fundamentales están vinculados a una expresión política.

Los procesos electorales sacan partido de la debilidad estructural de los trabajadores conseguida mediante el régimen represivo y los tratamientos económicos de choque: los militares desarticularon las organizaciones civiles, eliminaron a los sindicalistas militantes y domesticaron a los políticos e intelectuales. El tratamiento económico de choque debilitó a los sindicatos y desmanteló la legislación social, creando una gran reserva de desempleados y trabajadores temporales. Estas condiciones estructurales de atomización y fragmentación de la clase trabajadora distendieron la solidaridad de clase e hicieron más aceptables los reclamos "individualistas" de los políticos neoliberales.

A pesar de todo, las medidas extremas del neoliberalismo, la gran cantidad de personas afectadas y la gravedad del descenso de los niveles de vida no hicieron distinción de clase, género, raza, segmentos de clase o regiones geográficas, proporcionando a los movimientos sociales de acción directa una amplia gama de fuerzas movilizables. La pronunciada y severa degradación de las condiciones socioeconómicas compensaron en parte la debilidad estructural. La flexibilidad de las estructuras del "movimiento" y la llamada a la "acción directa" hicieron reaccionar a personas que, de otro modo, hubieran permanecido pasivas e inactivas, logrando involucrarlas en una acción directa a gran escala.

Sin embargo, existe una marcada diferencia entre los resultados de las victorias electorales neoliberales y las revueltas populares encabezadas por la izquierda. A lo largo del proceso electoral, los neoliberales controlan el régimen y el Estado, por lo que se benefician de una acción y un poder continuados, incluso cuando su representatividad sea cuestionable. Las revueltas populares reflejan los intereses de la mayoría, pero carecen de continuidad y en la mayor parte de los casos, de bases institucionales sólidas que las respalden. En muchas ocasiones, los movimientos de masas crecen y decrecen en función de medidas neoliberales específicas, revelando con ello la falta de una capacidad ideológica que respalde y mantenga viva la acción.

En las siguientes secciones de este capítulo se discutirá el problema de la oposición popular al neoliberalismo desde el punto de vista de la "geopolítica" de las revueltas, los límites del pragmatismo, las muy diferentes estrategias de los regímenes neoliberales y de los movimientos populares, el ciclo político neoliberal y las respuestas populares, así como el problema de la subjetividad y el neoliberalismo.

El centro-izquierda: los dilemas del pragmatismo

Los años 1994 y 1995 pueden considerarse el período de los pragmáticos del centro-izquierda defensores de la estrategia electoral: se celebraron elecciones presidenciales en México, Venezuela, Argentina, Brasil y Uruguay que los pragmáticos de la izquierda creyeron que podrían ganar. Aunque en la mayor parte de las ocasiones el centro-izquierda aumentó su representación electoral respecto a elecciones anteriores, fracasó en su intento de derrotar a los contrincantes neoliberales. El fenómeno más sorprendente de estas campañas electorales no fue la pérdida de las elecciones en sí, o el aumento de votantes, sino el abandono gradual, aunque perceptible, de la agenda de reforma socialdemócrata. A medida que transcurría la campaña, los pragmáticos fueron desplazándose casi uniformemente hacia una agenda social-liberal. ¿Cuál es la diferencia entre "socialdemócrata" y "social-liberal"? Básicamente, los primeros se preocupan por la redistribución de la renta, la reasignación de los gastos públicos hacia políticas de bienestar social, la edificación de un sector público poderoso y la elaboración de un sistema de planificación eficaz. Además, cargan los costes de los ajustes y de las políticas de estabilización a las clases capitalistas. Los social-liberales mantienen el patrón de distribución de la renta, aumentan gradualmente los gastos sociales y siguen una política de estabilización ortodoxa dentro de una economía básicamente privatizada. Los pragmáticos descubrieron que como socialdemócratas no podían ganar las elecciones si al tiempo desmovilizaban a las masas y se empeñaban exclusivamente en la estrategia electoral. Se presentaban dos alternativas: movilizar al pueblo o continuar la política de desmovilización de las masas y dedicarse con esfuerzos redoblados a competir con los neoliberales por el apoyo del mundo de los grandes negocios. Al elegir la segunda opción, los socialdemócratas desplazaron sus compromisos programáticos hacia el centro-derecha y pasaron a ser social-liberales reconvertidos. A medida que estos pragmáticos fueron tomándose en serio su capacidad de aspirar al poder, comenzaron a imitar al detentador del poder de entonces, tanto en el estilo como en el contenido de su política. Cada vez más, la campaña electoral fue desplazándose de las calles a los medios de comunicación, donde intentaban proyectar una imagen pública de respetabilidad burguesa y responsabilidad política. Los pragmáticos hicieron suyas y abanderaron las preocupaciones de la clase media y los empresarios acerca de la corrupción, y se desentendieron de encabezar las huelgas de los trabajadores, las ocupaciones de tierras de los campesinos o las manifestaciones de las barriadas chabolistas. Las visitas a las embajadas de los Estados Unidos, países de Europa occidental y de Japón, pasaron a ser actividades normales que pretendían garantizar a los embajadores su fidelidad a la propiedad privada. También se emprendieron viajes al extranjero, a Washington, Wall Street y Bruselas para asegurarse la aprobación por parte de las elites más respetadas. De hecho, durante las campañas electorales, los pragmáticos ganaron respeto al despolitizar a los votantes. Los votantes de izquierda eran pasivos y, en la mayor parte de los casos, votaban por afinidad tradicional o por nuevas relaciones clientelares más que por participar con la energía necesaria para hacer posible una transformación social real. Los debates electorales televisados sustituyeron a los enfrentamientos sociales el centro-izquierda perdió su identidad como punto de referencia para la mayoría descontenta con las condiciones de vida básicas. Los pragmáticos destruyeron el ímpetu, la esperanza y el horizonte que permite a la izquierda ganarse el apoyo de los más pobres, que quedan inmersos en el letargo, la dependencia y los prejuicios.

Los pragmáticos, que son pródigos en la política de la imagen y escuetos en memoria histórica, olvidaron las lecciones de las campañas electorales exitosas anteriores. En América Latina, los socialdemócratas, o la izquierda, ganaron la presidencia en Guatemala (1954), en la República Dominicana (1963), en Guyana (década de 1950), en Chile (1970) y en Nicaragua (1984), cuando las elecciones constituyeron la culminación de las luchas y movilizaciones de masas, de las ocupaciones de tierras, de los movimientos urbanos y de las asambleas de trabajadores en las fábricas. La lucha social politizó y activó masivamente a la población al tiempo que polarizó a la sociedad de una forma que favorecía la victoria electoral de la izquierda. El pueblo politizado y activo podía rechazar la propaganda de los medios de comunicación de la derecha porque en cada comité local existía un punto de referencia político alternativo. El resultado electoral fue una victoria más, una lucha más en el esfuerzo por transformar una sociedad polarizada.

A escala internacional, el intento de reagrupar en el período postcomunista a la izquierda en el Foro de Sao Paulo pasó por dos fases. La primera, básicamente la fase "socialdemócrata", reflejó los esfuerzos de la amplia gama de fuerzas de la izquierda por forjar una agenda redistributiva común basada en la combinación de la lucha de masas y la política electoral. En su intento por dar cabida a estas perspectivas diversas, el Foro subsumió diferencias fundamentales en estilo y contenido de la actitud política ante el Estado, la estructura de clase y la economía. Los documentos de trabajo que promocionaban las perspectivas radicales y las resoluciones que denunciaban el neoliberalismo fueron acompañados por unas prácticas políticas que gradualmente fueron aproximando a Muchos miembros del Foro hacia los regímenes y políticas neoliberales. A pesar de que originalmente el Foro sirvió como un punto eficaz de intercambio de visiones sobre la política de finales de la década de 1980, a mediados de la década siguiente ya estaba perdiendo su relevancia. La asimilación de las doctrinas neoliberales, los firmes compromisos con la política puramente electoral y las alianzas político-sociales objetivas con los regímenes neoliberales de los pragmáticos más importantes del Foro minaron su naturaleza subversiva y práctica. Se convirtió en un evento cada vez más ritual, divorciado de los movimientos sociales radicales que se enfrentaban al régimen electoral y que desalaban a los regímenes neoliberales y a sus asociados del Foro.

Estrategias opuestas: regímenes neoliberales y movimientos populares

Los regímenes políticos neoliberales han disfrutado de tina ventaja estratégica frente a sus adversarios de los movimientos populares: poseen una visión coherente del cambio global en la que incorporan la reorganización del Estado, de la economía, de la estructura de clases y de los valores personales. Los neoliberales cuentan con una imagen de la "Nueva Persona", y no meramente de los cambios económicos que podrían permitirles incrementar los beneficios en una coyuntura dada. En resumen, para elaboración de sus políticas han adoptado un enfoque estructural e histórico-mundial. En un primer momento, su objetivo es tomar el control del Estado y traspasar los recursos estatales a los grupos acaudalados locales y a las corporaciones multinacionales, creando una clase de supermultimillonarios. Su segundo objetivo consiste en aumentar las exportaciones para con ello financiar los pagos de la deuda externa, reducir los salarios para permitir la concentración de capital y destruir o controlar los sindicatos mientras se ataca a la legislación laboral con el fin de fortalecer el poder de los capitalistas en el lugar de trabajo. Su política social pasa por incrementar el gasto público que favorece a los más ricos (subsidios, préstamos, financiación y socialización de las pérdidas financieras) y por reducir sus impuestos, creando así una estructura social polarizada. Su política cultural respecto a los trabajadores se dirige a fomentar las actitudes individualistas frente a las colectivistas; los problemas privados frente a los sociales; las relaciones clientelistas frente a la solidaridad; los espectáculos de masas frente a los eventos culturales organizados por la comunidad. En resumen, se persigue la cohesión de clase entre las elites, la fragmentación entre las clases medias y la atomización entre las clases

La "estrategia global" de los neoliberales ha dependido de dos tipos de tácticas: la primera, "divide y vencerás", supone atacar a los trabajadores sector por sector, o incluso, industria por industria, por ejemplo, a través de privatizaciones secuenciales, comenzando por la industria petrolera, para continuar con las comunicaciones, el transporte, etcétera. De este modo, todo el poder estatal y la propaganda de los medios de comunicación se moviliza contra un único sector aislado del resto de los sectores de la población. La derrota de un sector prepara el terreno (y sirve de ejemplo) para pasar a otros sectores, conduciendo finalmente a la transformación global.

La segunda línea de ataque consiste en la combinación de actividades represivas, e incluso violentas, contra un sector organizado de la clase obrera, con un llamamiento a los sectores de la clase baja desorganizados. Por ejemplo, el gobierno de Cardoso tacha a los trabajadores del sector petrolífero de "privilegiados" y promete proporcionar servicios baratos para el consumidor y destinar los ingresos provenientes de los sectores privatizados a la financiación de servicios sociales. De hecho, el ataque a un sector de la clase trabajadora va acompañado de posteriores ataques a otros sectores, perpetuando y agudizando así las desigualdades de clase; mientras tanto, las empresas recién privatizadas enriquecen a un puñado de compradores pertenecientes a monopolios privados. En el pasado reciente, cuando se han visto enfrentados al ataque neoliberal, la mayor parte de los movimientos populares se ha comprometido con una resistencia sector por sector: huelgas prolongadas, movilizaciones y enfrentamientos entre el sector afectado y el Estado neoliberal. Y prácticamente siempre, los movimientos populares han perdido en esta lucha desigual.

Junto a estas luchas populares aparecen llamamientos a la solidaridad que obtienen un apoyo limitado de los sectores militantes: paros de un día, contribuciones financieras o declaraciones simbólicas. Pero los "vínculos materiales" que podrían cambiar la correlación de las fuerzas en la lucha están ausentes. Cada sector de la clase trabajadora rechaza arriesgar su paga o perder sus puestos de trabajo por generalizar la huelga. Cada sector ha actuado como si la acción estatal se dirigiera exclusivamente contra un grupo particular de trabajadores y empresas, en vez de contra toda la clase obrera y el conjunto de la economía. Se creen que tratan con reaccionarios tradicionales en vez de con neoliberales contrarrevolucionarios. Mientras que los neoliberales fundamentan su estrategia de politización integral del Estado, arrastrando al ejército, al poder judicial y a la Administración pública a la batalla por imponer la agenda neoliberal, los movimientos populares centran exclusivamente su acción en la "sociedad civil". El régimen neoliberal respaldado por el Estado y la clase dominante representa algo más que un desafío para las organizaciones populares que sólo cuentan con ciudadanos organizados dentro de la sociedad civil.

 

El ciclo de la política neoliberal y las respuestas populares

El neoliberalismo, como otros regímenes políticos y económicos anteriores, es un fenómeno histórico contradictorio, que atraviesa diferentes etapas: un inicio, una consolidación y un declive. Obviamente, el capitalismo de "libre mercado" no es la culminación de la historia, como algunos de sus más entusiastas apólogos se muestran inclinados a afirmar. En cada etapa, las políticas neoliberales se han encontrado con una resistencia popular, aunque los mayores niveles de oposición tiendan a producirse al comienzo, cuando se imponen las primeras políticas, y al final, cuando las profundas contradicciones estructurales se manifiestan por sí solas.

Los orígenes del capitalismo de libre mercado están inscritos en los ríos de sangre de las dictaduras militares de la década de 1970. Sólo tras el ataque generalizado contra los sindicatos de la clase trabajadora, las asociaciones cívicas urbanas y las organizaciones campesinas fue posible implantar las políticas neoliberales. La resistencia popular no se manifestó sólo contra las dictaduras, sino contra las políticas socioeconómicas que éstas reivindicaban: en Uruguay, una huelga general prolongada a comienzos de la década de 1970; en Chile, la resistencia en las fábricas en las barriadas populares; en Argentina, las huelgas ¡legales en el sector industrial y en el sector del transporte; en Bolivia, las huelgas generales de los mineros: todas ellas fueron derrotadas mediante el empleo de la fuerza y la violencia. El neoliberalismo no estableció su supremacía por el "fracaso" de la izquierda o por la superioridad económica del mercado, sino por la correlación favorable de la fuerza militar.

Durante el período que siguió a la implantación de la agenda neoliberal se produjeron huelgas en prácticamente todos los sectores afectados por las políticas neoliberales. Con frecuencia, las privatizaciones de los puertos, de la telefonía, de las líneas aéreas, de las minas y de las fábricas tuvieron que hacer frente a huelgas o a la resistencia popular. Como se ha mencionado anteriormente, el aislamiento político y social de estas "acciones sectoriales" permitió que el régimen neoliberal las derrotase.

Más recientemente, ya dentro del contexto de la crisis del neoliberalismo, ha surgido una oleada de oposición nueva y más poderosa. Esta oposición ha adoptado varias formas, desde campañas electorales hasta guerra de guerrillas. Sin embargo, lo que diferencia a esta oposición es que se produce cuando el neoliberalismo ya no cuenta con los recursos económicos, las reservas políticas y el apoyo social de períodos anteriores. En primer lugar, porque el prolongado proceso de privatización ha arrebatado a los regímenes neoliberales una fuente potencial de ingresos, de activos valiosos para atraer préstamos del exterior. Y en segundo, porque la apertura de la economía ha corroído las fuerzas productivas del país, ha incrementado los desequilibrios comerciales y ha fomentado que el régimen realice inversiones especulativas para equilibrar las cuentas exteriores.

En el ámbito social, la serie interminable de ajustes, implantados cada uno de ellos con la promesa de ser "el último" antes de despegar hacia la prosperidad del Primer Mundo, ha minado la confianza de las clases populares y medias. Es evidente que las políticas de ajuste sólo proporcionan recursos a corto plazo al tiempo que deprimen los mercados y debilitan la capacidad productiva, creando así un nuevo ciclo de deuda, de crisis de la balanza de pagos y de fuga de capitales. Esta erosión de la confianza de las clases medias y trabajadoras va acompañada por un descenso en la escala social, no sólo de los pobres y de los empleados públicos, sino también de los partidarios clave del modelo neoliberal, los sectores de las clases profesionales y empresariales afectados negativamente por las deudas indiciadas en dólares y por la devaluación de sus ganancias. En esta fase de crisis, sectores fundamentales de la clase media, la burocracia sindical e incluso sectores de la jerarquía militar y eclesiástica se alejan del régimen neoliberal. En la esfera política, los gobiernos neoliberales cuentan cada vez más con el respaldo de la fuerza militar para imponer su política o conservar el poder, lo cual hace dudar de la legitimidad del régimen.

La historia política más reciente ilustra la progresiva heterogeneidad de la oposición al neoliberalismo. En primer lugar, se produjeron las huelgas generales prolongadas de trabajadores y campesinos en Bolivia a mediados de la década de 1980. A continuación, a mediados de la década de 1990, surgieron los movimientos guerrilleros de Chiapas y la movilización masiva de 400.000 trabajadores y ciudadanos de clase media en Ciudad de México. A ello siguió el alzamiento popular y militar urbano en Caracas (Venezuela) a principios de esa misma década. Las revueltas de funcionarios y obreros industriales se extendieron posteriormente por las provincias de Argentina a comienzos de la década de 1990. En Paraguay, a mediados de la misma década, se produjeron movimientos campesinos cada vez mayores, así como una huelga general, y en Brasil, las ocupaciones de tierras se prolongan hasta finales de la misma.

Tras la derrota de las coaliciones electorales de centro-izquierda, la oposición popular ha asumido, gradualmente, métodos de lucha extraparlamentarios; los límites de las políticas electorales enmarcadas dentro de un entorno autoritario han comenzado a ponerse de manifiesto. Han aparecido movimientos de masas fuera del control de la izquierda pragmática que exteriormente parecen desarrollar estrategias meramente defensivas frente a la amplitud de la ofensiva privatizadora. No obstante, en un sentido más profundo, la nueva resistencia está vinculada a nuevas formas de producción: las ocupaciones de tierras y las cooperativas de Brasil y Paraguay, al igual que los cultivadores de coca de Bolivia, practican formas cooperativas de producción y están aliados con las organizaciones de la clase trabajadora urbana. Como los movimientos sociales no están bajo la disciplina o el control de los políticos pragmáticos, las derrotas electorales del centro-izquierda no desembocan en la desmovilización. Las últimas huelgas en Bolivia, y en otros países, han demostrado que existe una tendencia a que se extienda la solidaridad más allá de los sectores explícitamente afectados por las políticas neoliberales, y a que se amplíe el ámbito de la resistencia de tal modo que las protestas rebasen el ámbito sectorial y se transformen en una "lucha generalizada". El movimiento de ocupación de la "propiedad pública" y la creación de un poder dual en las comunidades indias autónomas, como sucedió en Chiapas y en otras regiones de México, permite ver cómo los procesos revolucionarios buscan acumular fuerzas y espacios políticos para una lucha continuada. Los esfuerzos realizados en Brasil por el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra para unificar diferentes segmentos rurales y dirigirlos en bloque a la ocupación de tierras a gran escala próximas a centros urbanos forman parte de una nueva estrategia que pretende consolidar una alianza entre las diversas clases populares capaz de provocar divisiones en la sociedad civil y en el Estado. Puesto que los neoliberales politizan el Estado cada vez más, es probable que se produzca un proceso similar por parte de la izquierda, ocasionando fisuras en el aparato estatal. La revuelta de los militares nacionalistas de Venezuela constituye un buen ejemplo. El recurso a la violencia militar, como en el caso de la utilización del ejército por Cardoso para romper la huelga de los trabajadores del sector petrolífero, es un indicio de la debilidad de los regímenes a la hora de tratar con los sectores populares de la sociedad civil, es decir, de su incapacidad para mediar entre las fuerzas sociales. Más importante aún, la ilusión cultivada en Brasil de que sería posible una transición pacífica al neoliberalismo se encuentra ahora en entredicho. La estrategia de la izquierda debe ser la de plantear una alternativa socialista al neoliberalismo como única "alternativa global" disponible. Lo fundamental es saber cómo pasar de las luchas masivas y militantes defensivas dentro del capitalismo a una transformación antisistema. La respuesta deberá hallarse en gran medida en el problema de la subjetividad de las clases populares.

Subjetividad y liberación

Durante demasiado tiempo la izquierda definió la revolución en términos económicos: crisis económicas, pobreza, explotación. El problema radica en que estas condiciones económicas han estado presentes de manera permanente durante las décadas de 1980 y 1990 y, sin embargo, no se ha producido ningún cambio revolucionario. Por su parte, la derecha neoliberal ha dedicado muchos esfuerzos a embaucar a las personas afectadas negativamente por sus políticas. El reto de cómo modificar las respuestas subjetivas de las mayorías explotadas gira en torno a cuatro áreas de lucha: la ideología, la cultura, la concienciación y la ética. El nivel ideológico exige una definición clara del carácter social del trabajo y debe tomar en cuenta el desempleo y su relación contradictoria con la propiedad privada: la necesidad social del socialismo o la propiedad social (en su forma autogestionada) como forma de hacer congruentes las necesidades sociales con la producción y distribución sociales. En el nivel cultural debemos reavivar la visión crítica de las condiciones de nuestro tiempo: el vínculo entre el descontento privado y el poder social; el mundo macroeconómico que se inmiscuye en la intimidad personal; la música de las calles, en vez de los millonarios que realizan giras y espectáculos al precio del salario mensual o la paga semanal de un trabajador del Tercer Mundo; el teatro y el cine que hacen frente a las contradicciones del individualismo e imperialismo cultural, del consumismo y de la pobreza. En suma, una cultura que comience por realidades personales y cotidianas de los temas universales del amor, la muerte y los deseos individuales y que se vaya desplazando al mundo socialmente específico en el que vivimos.

La concienciación puede aprenderse, de la experiencia, leyendo y también ganando. Sólo puede mantenerse en el contexto de una solidaridad diaria sostenida. La concienciación tiene que ver con el individuo en la comunidad, en la clase y en la familia, y con la amistad, e implica la forma en que estas mediaciones sociales definen las condiciones y la ética de la existencia de cada día. La concienciación se refiere a opciones: ascender con los jefes o unirse a los trabajadores; es tanto "voluntaria" como determinada, nunca puede imponerse o forzarse. Es, en último término, el producto de la "autocomprensión": la percepción de que adoptar una conciencia de clase es una manera mejor de vivir con uno mismo, con los amigos, con los que amamos, con la familia y con los vecinos. El socialismo no es la revelación de la historia: existen demasiadas opciones entre las que escoger a la vuelta de cada una de sus esquinas. Opciones basadas en intereses materiales, pero que implican algo más que bienes; implican relaciones sociales y personales. La forma en que uno persigue intereses "materiales" o de clase es una cuestión ética: uno elige si el avance social lo busca mediante la corrupción política o mediante la solidaridad social.

Las decisiones colectivas de los trabajadores en Tierra del Fuego y Oruro, la decisión de los trabajadores rurales sin tierra en Brasil y Paraguay de ocupar fábricas, edificios municipales o tierras, no está solamente relacionada con necesidades materiales, sino que constituye también una afirmación de la valía personal, la dignidad y la capacidad de estos trabajadores para gobernarse a sí mismos, para convertirse en seres humanos íntegros, para compartir la amistad y las relaciones íntimas sin la amenaza constante del abuso, el hambre y el miedo.

El factor subjetivo es hoy el gran terreno de lucha: las condiciones sociales y económicas para el derrocamiento del neoliberalismo se están recreando día a día en cada país, lugar de trabajo y barrio. Lo que resulta necesario es la creación continuada de una conciencia, una cultura y una ética sociales nuevas que conviertan estas condiciones en los pilares para la transformación.

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CONOCIENDO A...

MST, El Movimiento de los Trabajadores
Rurales Sin Tierra, A desalambrar, a desalambrar

En los primeros dos números de la revista cubrimos a las FARC y al ELN de Colombia, país latinoamericano (y tal vez del mundo) donde el conflicto social ha alcanzado su punto más maduro y donde el movimiento revolucionario tiene mayores posibilidades de triunfar. Nuestra intención era continuar informando sobre el movimiento colombiano con una contribución sobre la tercer (y menor) fuerza revolucionaria de ese país, el Ejército Popular de Liberación o el EPL. Desgraciadamente, no fue posible recopilar la suficiente información sobre esta organización y su proceso ya que al parecer no cuentan con página de internet. Por lo tanto, pasamos a otro país y a otro tipo de movimiento que ha tenido un singular impacto en las luchas sociales por el cambio, la justicia y la democracia.

En este capitulo de Conociendo a ... presentamos al incontestable Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra o MST de Brasil. Según el sociólogo norteamericano James Petras, el MST "se ha convertido en el movimiento campesino más importante de América Latina." Muchos compas coinciden en esta apreciación señalando la gran fuerza numérica del MST, su capacidad de aglutinar amplias fuerzas populares en torno a un proyecto político y sobre todo la influencia de sus métodos y prácticas acorde a una nueva ética revolucionaria plasmada en lo que ellos denominan la 'pedagogía del ejemplo.' Conozcamos, pues, al MST de Brasil.

El Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) es una articulación de campesinos que luchan por la tierra y por la reforma agraria en Brasil. Es un movimiento de masas autónomo, al interior del movimiento sindical, sin vinculaciones político-partidarias o religiosas. Más recientemente se ha caracterizado por ser el principal impulsor de un amplio movimiento popular por una transformación socialista de la sociedad brasileña. Su estrategia reside no en dirigir este esfuerzo desde arriba sino en estructurar un movimiento plural desde abajo para que sea el "pueblo organizado" el protagonista del proceso emancipador.

Origen

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, nació de las luchas concretas que los trabajadores rurales fueron desarrollando de forma aislada en la región Sur del país por la conquista de la tierra, al final de la década de 70. El Brasil vivía una apertura política, post-régimen militar. El capitalismo nacional no conseguía aliviar las contradicciones existentes en cuanto a la concentración de la tierra, la expulsión de los pobres del área rural y la modernización de la agricultura persistían, en cuanto al éxodo para la ciudad y la política de colonización entraban en una crisis aguda. En ese contexto, surgen varias luchas concretas que, se articulaban poco a poco. De esa articulación se delineó y se estructuró el Movimiento Sin Tierra, teniendo como matriz el campamento de la Encrucijada Natalino, en Ronda Alta, y el Movimiento de los Agricultores Sin Tierra del Oeste de Paraná.

Objetivos

El MST apunta tres grandes objetivos: la tierra, la reforma agraria y una sociedad más justa. Quiere una expropiación de las grandes áreas en manos de multinacionales, el fin de los latifundios improductivos, con la definición de un área máxima de hectáreas para la propiedad rural. Está en contra de los proyectos de colonización, que resultaron un fracaso en los últimos treinta años y quiere una política agrícola, en beneficio del pequeño productor. El MST defiende autonomía para las áreas indígenas y está en contra de la revisión de la tierra de esos pueblos, amenazados por los latifundistas. Apunta la democratización del agua en las áreas de irrigación en el Nordeste, asegurando el mantenimiento de los agricultores en la propia región. Entre otras propuestas, el MST lucha por el castigo de los asesinos de trabajadores rurales y defiende el cobro del Impuesto Territorial Rural (ITR), con destino de los tributos para la reforma agraria.

Antecedentes históricos

El MST no es algo nuevo en la historia del Brasil. Es una continuidad de las luchas campesinas, en una nueva fase. Durante la Colonia (hasta finales de 1800), los indios y los negros protagonizaban esa lucha, defendiendo territorios invadidos por los explotadores de tierras y colonizadores, o uniendo la lucha por la libertad con la de la tierra propia y construyendo los quilombos. A fines del siglo XIX e inicio de nuestro siglo, surgieron movimientos campesinos mesiánicos, que seguían un líder carismático. Son ejemplares los movimientos de Canutos, con Antônio Conselheiro; del Contestado, con Monje José María; el Cangaço, con Lampião; y diversas luchas regionalizadas.

En las décadas del 30 y 40 ocurrieron conflictos violentos en diversas regiones con ocupantes de terrenos abandonados defendiendo sus áreas individualmente con armas en las manos. Entre 1950 y 1964, el movimiento campesino se organizó como clase, surgiendo las Ligas Campesinas, la Unión de los Labradores y Trabajadores Agrícolas del Brasil (ULTABs) y el Movimiento de los Agricultores Sin Tierra (Master). Esos movimientos fueron aplastados por la dictadura militar después 1964 y sus líderes fueron asesinados, presos o exiliados. El latifundio derrotó la reforma agraria. Pero entre 1979 y 1980, en medio de la lucha por la redemocratización, surge una nueva forma de presión de los campesinos: las ocupaciones organizadas por decenas o centenas de familias. Al inicio de 1984, los participantes de esas ocupaciones realizaron el primer encuentro, dando nombre y articulación propia al Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra.

(Fuente: "Elementos de la historia del MST" en www.mst.org.br)

Organización del MST

El MST busca organizarse por comisiones de campesinos, como sean: Comisión de Bases (en las comunidades rurales), para organizar la lucha por la tierra; Comisiones de municipios; Comisiones Estatales; Comisión Coordinadora Nacional. Las comisiones son también una forma de organización al interior de los asentamientos y campamentos.

En el MST no hay funciones de presidente, secretario e tesorero. El órgano máximo es el Congreso Nacional, celebrado a cada cinco años. A cada año celebran encuentros nacionales y por estados; hay comisiones ejecutivas nacionales y por estados. En la administración, hay una secretaría nacional que encamina las deliberaciones a nivel nacional y secretarías de los estados. El MST está organizado actualmente en 23 estados del país.

Situación legal

La Constitución en Brasil, aprobada por el Congreso Nacional en año 1988, plantea como principio que el gobierno ha de realizar una reforma agraria, sin afectar a las propiedades que sean productivas. Sin embargo, hacen falta las leyes complementarias que definan lo que sea propiedad productiva. Por otra parte, el MST ha presentado en 1987, conjuntamente con las demás entidades del movimiento sindical - CONTAG (Confederación Nacional de los Trabajadores en la Agricultura) e CUT (Central Única de los Trabajadores) - un proyecto de reforma agraria firmado por 1,2 millón de electores. El proyecto fue rechazado por el Congreso Nacional.

Por esta razón y por entender la reforma agraria como una necesidad social en Brasil, desencadenamos esta lucha no solo como una lucha legal, sino también legítima de los trabajadores.

Formas de luchas

El MST utilizase de las más distintas formas de lucha, pero siempre masivas. Los medios más utilizados son: manifestaciones en las calles, concentraciones regionales, audiencia con los gobernadores y ministros, huelgas de hambre, campamentos provisorios en las ciudades o a la orilla de las haciendas por ser desapropiadas, ocupaciones de órganos públicos como sean INCRA (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) y ocupación de las tierras a ser desapropiadas.

Relacionamiento con otras entidades

El MST apoya e impulsa a todos los campesinos a afiliarse y participar del Sindicato de Trabajadores Rurales, que es la organización sindical a nivel de cada municipio. A nivel de central sindical, el MST articulase con la Central Única de los Trabajadores (CUT). El MST apoya, participa y estimula diversos centros regionales de pesquisa y asistencia técnica alternativa, como CETAP (RS), ASSESSOAR (PR) y el Proyecto Tecnologías Alternativas de la Fase. En el específico de la tarea pastoral, el MST mantiene relacionamientos con la Comisión Pastoral de la Tierra y las pastorales rurales de las diócesis. A nivel internacional, el MST mantiene relaciones con todas las organizaciones campesinas de América Latina. El MST no está afiliado a organismos sindicales internacionales. Contamos con el apoyo y solidaridad de las distintas organizaciones de trabajadores y no gubernamentales de Europa y Canadá.

(Fuente: "Qué es el MST" en www.mst.org.br)

LOS MÉTODOS Y LA ÉTICA DEL MST

El Movimiento de los Trabajadores sin Tierra se ha caracterizado tanto por sus métodos como por su ética revolucionaria. En lo primero, las prácticas autónomas y la acción directa. Sus principios se inspiran en la democracia y las relaciones horizontales.

Como sugiere su estructuración, el MST es un gran movimiento de base, capaz de movilizar a miles de campesinos y sus familias. No obstante su relación histórica con el Partido de Trabajo (PT), no sirve de correa de transmisión para ningún partido político o organización política. Al contrario, sus decisiones se toman democrática y autónomamente desde abajo.

Las acciones más comunes del MST son las ocupaciones de tierras ociosas e improductivas que por ley deberían ser repartidas a los campesinos. De esta forma presionan directamente a las autoridades para que avance la reforma agraria. Simultáneamente, las familias asentadas en los campamentos a la espera de la entrega oficial de la propiedad se organizan colectivamente para satisfacer sus necesidades. De manera humana y ecológicamente responsable, los campamentos las familias en los campamentos se organizan la producción (generalmente en cooperativas), el servicio de salud y, como prioridad, la educación de los jóvenes.

De esta forma el MST ha instalado entre 150,000 y 200,000 familias, lo que representa casi un millón de personas, sobre tierras sin cultivar a través de la acción directa. Asimismo, con sus acciones en 21 estados, el MST ha llevado la reforma agraria al centro del debate político. Un indicador de su éxito lo encontramos en recientes encuestas realizadas en Sao Paulo (la ciudad más grande de Brasil), las cuales indican que cerca del 75 por ciento de la población apoya una distribución de tierras que favorezca a los campesinos sin tierra.

El MST también organiza movilizaciones masivas que jamás desactivan con fines cupulares. Cuando el MST organizó una marcha sobre la capital, a ella se le unieron unas 100000 personas, incluyendo sindicalistas y habitantes de los barrios pobres. El presidente Cardoso, quien denunció el MST como un "movimiento anacrónico" luchando por batallas anticuadas (como la reforma agraria), encaró las masivas protestas, e invitó a uno de los líderes al Palacio Presidencial para discutir la mejor manera de implementar las reformas. La mesa nacional formada por 15 miembros apareció en público para demostrar que no había un solo líder y rechazó la oferta de Cardoso de firmar un acuerdo que suspendiese las ocupaciones de tierras a cambio de asentar 49000 familias acampadas en tierras en litigio. Como dijo después Joao Pedro Stedil, un líder del MST, "es necesario negociar pero nunca al precio de desmobilizar al movimiento. Si así lo hiciéramos, no habría nada que negociar en el futuro."

Estos métodos horizontales y autónomos van acompañados de una intransable ética denominada por el movimiento la 'pedagogía del ejemplo.' Bajo estos principios, los dirigentes y representantes del MST no se alejan, ni política ni materialmente, de las bases. Los dirigentes sufren la misma represión y las mismas carencias que los demás. Ejercen la práctica del Che de condiciones materiales compartidas es en viviendas, comen y se visten a niveles bastante similares a los de la mayoría de quienes les apoyan. Las gratificaciones del liderazgo no se encuentran en recompensas materiales o en privilegios, sino en crear y mejorar las posibilidades de la propia vida en un grado igual al de los militantes del movimiento. Buen liderazgo es recompensado con respeto, reconocimiento y autoridad entre las bases. Se trata de ganarse el respeto de las bases y el puesto de dirección por medio del ejemplo.

Tampoco la dirigencia impone su visión y voluntad por sobre la de la militancia. El MST es un movimiento altamente estructurado y, sin embargo, permite iniciativas locales y regionales en la realización de metas e intereses comunes. Es un movimiento organizado, disciplinado, con un liderazgo nacional cuyo propósito es realizar una reforma agraria profunda. Mientras que el liderazgo nacional proporciona la dirección general, las organizaciones regionales organizan las ocupaciones de tierra, la resistencia y la producción. Y las cooperativas locales deciden su organización interna y sus políticas. Esta misma práctica de consultas a las bases y respeto horizontal la están reproduciendo en su esfuerzo por aglutinar un amplio y diverso movimiento por la transformación socialista de Brasil.

LA LUCHA POR LA REFORMA AGRARIA EN BRASIL Y EL MST

Brasil, el coloso de Sudamérica, que por su dimensión territorial (8,511.965 km2) y el número de habitantes (160 millones) ocupa el quinto lugar en la escala mundial, y que por su economía se le asigna el casillero número nueve, tiene la triste suerte de ser el primero en lo que a mayor concentración de la renta se refiere. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, los ingresos del 1% más rico de la población (13.9% del total) superan a los que corresponden al 50% más pobre (12.0%). El 50% más rico se apropia del 88.0% del total de los ingresos.

Así, mientras, por un lado, los indicadores hablan de este país como una potencia económica (para 1993 tenía un PIB de US$ 446 mil millones de dólares); por otro lado, los cálculos oficiales reconocen que 32 millones de brasileños sobreviven en la pobreza absoluta.

Haciéndose eco de esta realidad, el presidente Fernando Henrique Cardoso señaló durante su campaña electoral que Brasil no es un país subdesarrollado, sino "un país injusto". Sin embargo, desde que asumió el poder a inicios de 1995, desairando olímpicamente a sus electores que esperaban la adopción de medidas de justicia social, colocó al centro de su gestión la modernización neoliberal, precisando que estaba "firmemente decidido a adoptar los dictámenes del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial para ajustar la economía a las normas de la mundialización".

Bajo esta perspectiva, Cardoso no dudó en utilizar todos los recursos del poder para desactivar las protestas sociales que se le fueron presentando en el camino, tal el caso de la huelga de los trabajadores petroleros en defensa del patrimonio nacional que fue rota sin contemplación alguna. Cuando parecía que el escenario era todo suyo, el país se vio sacudido por el viejo problema de la distribución de la tierra. En este hecho gravitaron las movilizaciones protagonizadas por los trabajadores rurales sin tierra, sobre todo vía ocupación de propiedades improductivas, y la gran solidaridad ciudadana que ellas generaron.

El impacto fue tal, que el gobierno se vio forzado a incluir el tema de la reforma agraria en la agenda política y a reconocer al Movimiento Sin Tierra (MST) como un actor clave en la lucha por esta causa. Esta conquista, con toda la importancia que tiene, resulta parcial hasta que no se traduzca en resultados concretos. Para que ello ocurra la solidaridad internacional tiene un rol que cumplir, desarrollando acciones para que el gobierno brasileño entienda que la justa causa de los sin tierra es una causa de todos los sectores democráticos del mundo.

EL PROBLEMA DE LA TIERRA EN BRASIL

La concentración de la tierra

En Brasil la distribución de la tierra es una de las más dramáticas del mundo, por los contrastes que registra: cerca del 1% de los propietarios posee cerca del 46% de todas las tierras; mientras que al 90% de los propietarios le corresponde algo menos del 20% de las propiedades. Todo esto con el agravante de que tan solo se cultiva un poco más del 50% de las tierras cultivables y de que en el país existen unos 4.8 millones de familias de trabajadores rurales sin tierra.

La concentración de la tierra trae aparejada la concentración de la propiedad de los medios de producción, del poder económico, de la renta y del poder político en el medio rural, lo que repercute en una sociedad permanentemente conflictiva entre una minoría de propietarios y un gran sector de la población que, si no está explotado, se ve excluido de las fuentes de trabajo.

Los graves problemas agrarios que existen son resultado de la modalidad del desarrollo implementado en el país, particularmente en materia agrícola. Pese a la gravedad de tales problemas, éstos tan solo son reconocidos como tales por los trabajadores y la población en general, más no por la élite dominante, beneficiaria directa de ese esquema de desarrollo que le significa mayor oportunidad de lucro y poder.

La utilización de la tierra

La forma como se utiliza la tierra no responde a los intereses de la sociedad como un todo y, mucho menos, de los trabajadores. No se aprovecha el enorme potencial que los recursos naturales disponibles representa para el progreso económico y el bienestar de toda la población. De los aproximadamente 400 millones de hectáreas tituladas como propiedad privada, apenas 60 millones son utilizadas para la labranza. Según datos del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA), existen en Brasil cerca de 100 millones de hectáreas de tierra ociosas, localizadas en las grandes propiedades y que podrían ser aprovechadas (y de acuerdo a la ley actual, expropiadas).

La utilización de la tierra responde únicamente a la lógica de maximización del lucro y se transformó en un grave problema para la sociedad. En muchas regiones próximas a las grandes ciudades, las tierras tan solo han servido como área para los pasatiempos de las clases dominantes.

Lo que se produce

a producción obtenida en las 60 millones de hectáreas cultivadas, es insuficiente para atender las necesidades de la población. Las mejores tierras se destinan a monocultivos para la exportación como: caña, café, algodón, soya y naranja. En tanto que la producción de alimentos básicos para el mercado interno está prácticamente represada. En tal medida, existe una mala distribución de la producción agropecuaria y la mayoría de la población brasileña no logra tener una dieta alimentaria acorde al menos con las necesidades básicas. Así, existen 32 millones (más de la mitad en el campo) de personas que pasan hambre todos los días y otras 65 millones que se alimentan por debajo de las necesidades.

El modelo escogido es una mera copia de los países capitalistas centrales y únicamente responde a la lógica de consumo de los insumos industriales ofertados por las empresas multinacionales. Ese modelo representa hoy un enorme problema que compromete: el potencial de producción, la eficiencia y la calidad de los productos, así como la disponibilidad de los recursos naturales para las generaciones futuras.

Exodo rural y migración

El caso brasileño, resultan espantosos la velocidad y el volumen de las personas que tuvieron que migrar de sus comunidades rurales de origen, al ser expulsadas del campo y verse obligadas a buscar las ciudades como única posibilidad de supervivencia.

Según estadísticas oficiales, en el período de 1970-90, cerca de 30 millones de personas migraron hacia las ciudades, sobre todo a las grandes ciudades, dando origen a la formación de nuevas metrópolis. Y esto está generando enormes problemas sociales y económicos para las personas que migraron y para las ciudades que las recibieron.

Las condiciones de trabajo

Las condiciones de trabajo y las relaciones de dominación y explotación prevalecientes, en especial frente a los asalariados rurales, son una afrenta a la dignidad humana. Muchos asalariados son tratados como esclavos. Los derechos laborales y sociales establecidos en la Constitución son completamente irrespetados. Pero además, desconocidos por los propios trabajadores. Basta decir que, el 65% de los asalariados rurales ni siquiera posee registro de trabajo firmado. O que tan solo el 40% de los trabajadores asalariados tiene trabajo todo el año. Los demás viven entre el trabajo temporal y el desempleo.

Los salarios pagados en el medio rural están siempre por debajo de lo requerido para atender las necesidades mínimas de alimentación. Las condiciones de trabajo en los establecimientos de producción familiar también son inhumanas, involucrando a los niños y a toda la familia, por períodos que llegan hasta las 14 horas diarias.

Las condiciones de vida en el campo

Las condiciones de vida de la población del medio rural han mejorado en algunas regiones, especialmente en el sur y sudeste; pero la inmensa mayoría de los habitantes del campo continúa al margen de los beneficios del progreso económico y del avance de las fuerzas productivas.

Los indicadores sociales de las regiones rurales sobre el consumo de luz eléctrica, utilización de electrodomésticos, niveles de alfabetización, nivel de escolaridad, número de médicos, nivel de renta per cápita, son alarmantes y se equiparan a las regiones más pobres del mundo. Revelan el grado de discriminación social, económica y política a que fueron sometidas por las oligarquías y elites rurales.

La situación de la mujer en el campo

Entre las personas que viven en el campo las que más sufren las pésimas condiciones de vida son, sin duda alguna, las mujeres y los niños. Las mujeres realizan una doble jornada de trabajo, dedicándose a las actividades domésticas y al trabajo en la producción. La mayoría no recibe nada por su trabajo. No participa de las decisiones de la economía familiar. Son las mujeres quienes sufren por la falta de atención de salud para sí y para sus hijos. A ello se agrega la condición generalizada de prejuicios y discriminaciones por la práctica del machismo en el medio rural, que somete a la mujer a una condición inferior.

(Fuente: "La lucha por la reforma agraria en Brasil y el MST" en www.mst.org.br)

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PINCELADAS

Sentimientos desde la prisión

A UNA NIÑA BUENA,
PEQUEÑA PROMETEO.
 
 
Hoy supe que desde siempre has andado en malos pasos.
A nadie puede parecerle extraño que seas hoy quien eres.
Hoy supe que aun pequeña ya elegiste ese destino,
quien te dio a luz pudo mirarte hurtar una y cien veces
y no era para tí sino para otros,
aquellos que por cama tenían la dura tierra y por cobijo el cielo.
Un engaño, una llamada de atención fueron tu pena.
¡ Y lo volviste a hacer aún cuando sabias que había castigo !
Te veo pequeña, frágil, sonriente ante un desconocido,
pequeño, frágil, sonriente, que mira agradecido a una niña buena.
Quisiera haberte conocido en ese entonces
y hubiera compartido el riesgo quizá por travesura, aunque antes de llegar a su destino, una porción habría tomado
en el camino.
Hoy supe que después seguiste ese sendero
cuando otras piensan en sí y tejen ilusiones
gritar y andar para cambiar se hicieron cotidianos
al ver que todo era igual que cuando niña
y por primera vez miraste el cielo tras las rejas
¡ y lo volviste a hacer al comprender que el bien tiene su precio !
Te veo joven, bella, marchar codo con codo
junto a otros cuyas voces se unen en coro justiciero.
Quisiera haberte conocido en ese entonces
y hubiera gritado y caminado junto a tí,
aunque quizá yo hubiera callado y descansado cada trecho.
Nada pudo impedir que dieras otros pasos,
tiempo y esfuerzos plenos tratando de construir un mundo nuevo,
subir, bajar y compartir el suelo y cielo
con otros como aquellos que de niña sin saberlo
te enseñaron qué injusto puede ser el mundo con
algunos,
¡ y lo hiciste aún sabiendo que la vida estaba en juego !.
Te veo fuerte, alegre, llevando en tus espaldas
un mundo de esperanzas y en brazos el fuego Prometeo.
Quisiera haberte conocido más en ese entonces
y hubiera percibido aún mejor lo bella que es la vida,
y disfrutado en plenitud esos momentos compartidos.
¿Qué te hizo recorrer, paso tras paso ese camino?
¿Será la sangre de aquel ilustre antepasado?
¿Quizá el coraje de no ver hoy al niño que ayer estaba vivo?
¿O la sonrisa humilde de aquel desconocido ante una niña buena?
Solo sé que el infantil regalo se hizo aliento
selva se volvió el camino y el grito se tornó estallido.
Te conozco y se que aun eres esa niña
porque yo recibí de ti amor no interesado
ánimo, apoyo y fe cuando cuerpo o espíritu han
flaqueado.
Ahora que conozco más de tí comprendo muchas cosas.
Porqué dar para ti era mejor que recibir.
Porqué aún cansada mostrabas el camino.
Porqué tus pasos y los míos se acercaron
y nos llevaron el uno junto al otro.
y bien, ahora puedo comprender perfectamente
que en vez de la comodidad optaras por el riesgo
y el duro andar para cambiar al mundo,
y que resistas hoy al buitre que devora tus entrañas.
¿Lo vez a nadie puede parecerle extraño
que hoy seas quien eres y que yo te quiera.
Jacobo Silva Nogales.
Año 2000.

 

TUS MANOS
En olvidar y recordar me entretengo,
juego que consume mis horas.
Pasado que llega al presente.
Presente que lleva un pasado.
Recuerdo la primera vez que te vi
y cuando dijiste que me querías.
Olvidé ya la amargura de tus malos ratos.
Olvido que retorna en un recuerdo,
recuerdo que se oculta en el olvido.
En olvidar y recordar me entretengo
pero hay algo que no olvido.
Cuando aquella trágica hora
tomaste mi mano temblorosa,
y estrechándola...
!me dijiste tanto!
Gloria Arenas Agis
Enero del 2000
 
CÁRCEL
La cárcel es ladrona
que roba libertad
Pero la libertad es inmensa,
solo le puede arrancar trozos...
como mordidas.
Las rejas atajan,
niegan la caricia,
la presencia añorada.
pero no pueden evitar el amor.
Las rejas aíslan,
rodean de silencio, de ausencia.
Pero no pueden acallar la voz.
Las rejas son frías,
congelan el alma,
humedecen los ojos.
Pero no pueden apagar el fuego.
No pueden impedir que yo
siga siendo yo,
y que tú sigas siendo tu.
Gloria Arenas
Noviembre de 1999

 

Fuente: http://mypage.direct.ca/c/carlos/ (página de presos políticos)

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Crónica de una obra ya conocida

Era ya el ensayo final. La obra teatral trataba el arte de hablar o retórica, casi como una obra sobre el teatro. Y César, después de meses de practicar, todavía no controlaba el texto.

Simplemente se le olvidaban las frases o no las articulaba bien. Por ejemplo, a veces decía "oratoria" en lugar de "auditorio", o "elegante" en lugar de "elocuente", otras veces se quedaba mudo. A César le tocaba la mayoría del texto, los demás actores realmente no tenían que hablar mucho. En este drama, ellos nada más servían como una especie de apoyo moral o más concretamente cuchicheaban las oraciones al protagonista. "Debes ser más carismático," "tienes que concentrarte en la fonética, en la pronunciación", le aconsejaban todos a César.

Tanto estaba harto el director Onésimo de los errores textuales cometidos por César que inventó una nueva palabra "nane", que para el elenco significaba "¡No, así no es!". Para Onésimo, lo importante es que se ahorrara tiempo y que César repitiera las frases correctamente y cuantas veces pudiera pues el estreno estaba programado para pasado mañana.

En el fondo, Onésimo transmitía los pensamientos de los productores, quienes estaban sumamente preocupados, pues habían invertido muchos recursos (aunque para decirse la verdad el costo no afectaba sus economías en lo mínimo). Para tratar de cubrir las fallas de César, Onésimo y los productores sostenían juntas continuamente como si se tratara de una verdadera crisis. Platicaban si se debía invertir más en la publicidad; si se debía comprar más adornos para el escenario para que el público se concentrara más en la apariencia del escenario, si César debiera pronunciar las palabras que ya tenía memorizadas más lentamente y las otras muy rápidamente, inclusive si una de las otras actrices debiera disfrazarse de un árbol y propalarle las oraciones a un bajo volumen. A toda costa, la obra tenía que ser exitosa.

Estas preocupaciones quizás eran comprensibles ya que en la otra parte de la ciudad, se iba a estrenar otra producción similar dirigida por un amigo cercano de Onésimo y los productores. Onésimo, más un competidor que un camarada, le hablaba a su amigo director todos los días para ver cómo le iba. Si su amigo le expresaba que le iba "bien" con su obra, Onésimo retornaba un "super bien".

Así, llegó la noche de ambos estrenos. Incluso otra dramatización parecida, pero menos publicitada, se estrenó esa misma noche. A final de cuentas, Onésimo optó por que César fluctuara la velocidad de sus pronunciaciones. Las tres obras fueron más o menos exitosas aquel viernes. Pero después del estreno, casi nadie vino a las demás funciones, en ninguno de los teatros; los productores no se podían explicar este fenómeno.

Una noche después de una función en que hubo dos que tres personas en el público, César le preguntó a la muchacha que trabajaba en la taquilla por qué no venía gente si se hizo un excelente trabajo de publicidad. La muchacha respondió, "César, es que la gente sale enojadísima de esta obra teatral. Te cuento lo que es contable. Mira, me relatan que la actuación es pésima, que es un soliloquio virtual, que no hay intercambio con los demás actores... Y, además, todos ya vieron una obra semejante el pasado dos de julio. A la gente le choca como no te imaginas pagar dos veces por ver la misma chingadera."

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Comunsentimina

COMUNSENTIMINA: REMEDIO CONTRA EL SUEÑO, EL OLVIDO, LA PARANOIA, LA PASIVIDAD Y LA CONFORMIDAD(DOSIS: AL MENOS UNA AL DÍA. SI NOTA UN MEJORAMIENTO, INCREMENTE LA DOSIS. EN CASO DE PERDER O ACABAR PASTILLAS, NOTIFICARSE A SI MISMO Y CREAR PROPIAS. IMPOSIBILIDAD DE SOBREDOSIS. PELIGRO: EN EXCESO PUEDE RESULTAR DAÑINO PARA LA SALUD DE LA OLIGARQUÍA.)

OPTIMISMO BOVINO

Según un informe publicado por la UNESCO, México (aparte de ganar la medalla de oro en pobreza) se lleva la medalla de plata en analfabetismo funcional. Los resultados difundidos del mencionado estudio le otorgan al pueblo mexicano el penúltimo lugar entre países lectores ya que en promedio ni leemos tres libros al año. Otros resultados, estos de una encuesta realizada por la Gallup International, concluyen que México es el sexto país más optimista del planeta. Parece que nos quieren convertir en 'tontos alegres'. Será que el siguiente gran y revelador estudio sencillamente concluirá que somos el pueblo más güey del mundo.

 

A GRANDES PROBLEMAS, GRANDIOSAS SOLUCIONES

En la historia de la humanidad, los Estados y estadistas han implementado magníficos programas para sacar a sus pueblos de severísimas crisis que los azotan:

Lenin, frente a un país devastado por años de guerra civil e intervención imperialista, anuncia el NPE o Nuevo Programa Económico.

Franklin Delano Roosevelt, ante la desolación y el estancamiento desatados por el Crack del 29, anuncia el New Deal.

Truman, con una Europa literalmente en ruinas tras la segunda guerra mundial, despliega un masivo programa de asistencia y reconstrucción llamado el Plan Marshall.

Todos estos, sin embargo, se quedan cortos, verdaderos pigmeos del desarrollo socioeconómico, ante lo ofrecido por el visionario Fox: microcréditos y changarros.

POCOS MEDIOS O MEDIOS POCO LIBERALES

Grandes pensadores políticos, muchos de ellos campantemente liberales, han teorizado sobre lo indispensable que resulta la libertad de expresión para el sano funcionamiento y ejercicio de la democracia. Para tal efecto, pregonan la necesidad de una prensa plural y un amplio espectro de información y perspectivas. Recientemente, en la meca de la democracia liberal, se anuncio la fusión de dos gigantes mediáticos e informáticos: CNN (de Time Warner) y America On Line. El resultado es el control absoluto por parte de CNN de 34 emisoras de televisión, radio y servicios de internet y, según el presidente del grupo, la unificación de la "voz editorial en la TV e Internet". Al próximo que me trate de explicar la compatibilidad entre la democracia y la globalización neoliberal, le envío, además de esta modesta dosis de sentido común, tres soberanas bofetadas adansmithianas y cinco solemnes garrotazos millsianos.

 

LA CONTRADICCIÓN PERSONIFICADA

Hace unos días, el nuevo Santo Patrono de la a estas alturas 'inexistente' clase obrera, Carlos Abascal, reconoció, que tal como él se dedico a hacer toda su vida adulta, algunos patrones explotan a sus trabajadores, pagándoles el salario mínimo pudiendo remunerarles más. No obstante este tropiezo discursivo epocal, este empresario que protege a los desposeídos poniendo su suerte en las manos de Dios y sus lugartenientes (la GE, la Ford, la Esso, la British Petroleum, Entel, etc.) sentencia que "no hay lucha de clases. Lo que puede haber es conflictos de los intereses de las personas". Pero en el fondo, somos todos iguales "porque la empresa es una comunidad humana donde todos somos corresponsables." Así, con magnamimidad y sencillez posindustrial proclama que "las personas siguen siendo las mismas." Claro, el se levanta de la misma cama que su empleada doméstica, se pone el mismo traje italiano que el descalzo niño de la calle, desayuna el mismo plato semi-vacío que el portero, se sube al mismo micro que el trabajador que empieza el día en la misma colonia, tiene los mismos problemas para conseguir la misma agua y luz que el campesino, paga el mismo alquiler para la misma mansión del vendedor ambulante, enviará a sus hijos a la misma universidad cuyas cuotas los padres de los chavos de las colonias ni sueñan en poder pagar, enterrará a los suyos por las mismas enfermedades que se llevan a los familiares del jornalero indígena, se jubilará con la misma pensión de un extrabajador de Pemex, se irá de vacaciones a las mismas calles donde siguen chambeando los ancianos que luchan a diario por satisfacer las mismas necesidades y, finalmente, se despedirá de esta misma realidad en el mismo cajón dorado con el que sepultarán al bebé extirpado por la misma diarrea y los mismos parásitos que el NUNCA conoció.

¡A CUBRIRSE, A CUBRIRSE!

Dada la materia fecal y venérea con que salpican las racistas, autoritarias y pueriles palabras de los curas, ricachones y políticos en torno a la visita de la delegación zapatista al DF, le sugerimos a estos señoritos que, para el bien común que ostentan defender, se equipen de pañales XXL o se doten de condones de cuerpo entero.

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PASEOS POR EL TIEMPO

Apuntes sobre la lucha armada en México: 
Una introducción a serie sobre nuestra historia
                                                                Santiago

Podría yo caracterizar y conceptualizar que desde la década de los sesenta hasta nuestros días la existencia de tres generaciones de organizaciones armadas en México, a saber: la primera aproximadamente de 1965 a 1976, la segunda de 1976 a 1994 y la tercera de 1994 al presente. Si trazáramos una línea del tiempo desde 1960 hasta la actualidad, nos encontraríamos que de acuerdo con ciertos eventos represivos de parte del estado mexicano y de crisis económicas se van conformando o fortaleciendo pocos años después las luchas de las organizaciones guerrilleras. Recordemos por ejemplo la represión a los ferrocarrileros en 1958, a los electricistas, los asesinatos de líderes agrarios como Rubén Jaramillo, Jacinto López y otros, las masacres como la de 1960 en Chilpancingo, la de Atoyac y los copreros en 1967 en el estado de Guerrero, la de Tlatelolco en 1968, la del jueves de Corpus el 10 de junio de 1971 en el casco de Santo Tomás, la de Wolonchán, Chiapas en el año de 1983, la de Ocosingo, Chiapas durante el levantamiento zapatista de 1994, la de Aguas Blancas, Guerrero, en 1995, la de Acteal, Chiapas en 1997; la del Charco, Guerrero en junio de 1998 así como la del Bosque, Chiapas en el mismo año.

La primera generación guerrillera nació en el año de 1965 cuando un grupo revolucionario armado, al mando de Arturo Gámiz y el Dr. Pablo Gómez, realizó un ataque al cuartel militar de Ciudad Madera en la sierra de Chihuahua. El ataque resultó fallido desde el punto de vista militar pero políticamente fue un parteaguas histórico considerado por muchos como el reinicio de la lucha armada revolucionaria en nuestro país con la dirección de una organización que se proponía la toma del poder y la construcción del socialismo. A partir de entonces se sabe de la constitución de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) el mismo día del rescate y fuga del Comandante Genaro Vázquez Rojas en la ciudad de Iguala, Gro. cuando era conducido del penal a la ciudad para recibir atención médica. A partir del antecedente de intensas luchas cívicas en el estado de Guerrero dirigidas por la entonces Asociación Cívica Guerrerense, esta organización, transformándose en ACNR, da un salto de calidad en la forma de lucha y se ve obligada a moverse ahora como una organización político-militar. Un año después en la ciudad de Atoyac, otra vez en el estado de Guerrero, la masacre del día 18 de mayo de 1967 en la plaza principal marca el inicio de la lucha político-militar del Partido de los Pobres (PDLP) de Lucio Cabañas. Otras organizaciones que también se dan a conocer en ésos años fueron la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), Los Lacandones, el Frente Urbano Zapatista (FUZ), las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP), las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), la Organización Revolucionaria Clandestina Unión del Pueblo (ORCUP, que después se llamaría PROCUP), el Movimiento de Izquierda Revolucionario Estudiantil (MIRE), las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y otras que difícilmente llegan a nuestra memoria con precisión.

En lo general compartían todas ellas como objetivo un México socialista a través de la toma del poder central político. Cada una de ellas se presumían tener el camino metodológico correcto y en buena medida se descalificaban mutuamente desde una crítica entre revolucionarios aunque bastante inmadura. Los propósitos de unidad eran saboteados no por el Estado, sino por actitudes como el vanguardismo, el sectarismo, el utilitarismo o los intentos de "agandalle". A esto se sumaban otros errores de las organizaciones. Así también se da que hasta agentes de tránsito eran emboscados y asesinados, asaltos para después repartir dinero y hasta boletos del metro en las filas mañaneras de abasto de leche en colonias populares de la ciudad de México, bombas en centros comerciales. En muchos sentidos la mayoría del pueblo no entendía estas acciones que llevaban una lógica teórica dogmática, a veces romántica o hasta desesperada. Desde luego que acciones como estas no fueron la regla; consideramos que lo más aleccionador, en el sentido positivo, son las experiencias de la lucha cívica en Guerrero, la lucha guerrillera del PDLP en la sierra de Guerrero, y los esfuerzos de unidad y solidaridad de parte del PROCUP en aquellos años. Aleccionador en el sentido negativo fueron el vanguardismo, el militarismo y el dogmatismo que caracterizan, por ejemplo, a la LC 23 de Septiembre. Podríamos calificar a esta la generación de la inmadurez.

Después de la masacre de Tlatelolco y la represión sistemática en varias universidades del país se estimula con ello la formación de diversos grupos armados. Algunos como el FUZ se perdieron entre el romanticismo, el dogmatismo y la incapacidad. Sin embargo hubo otras agrupaciones que como el MIRE optaron por vincular la lucha estudiantil con movimientos aunque muchas también se encontraron imbuidas de dogmatismo y romanticismo. Hubo otros grupos que seguramente se fueron integrando a otros mayores como las FLN, al PROCUP, al PDLP. Todavía otros grupos se fueron adaptando a las circunstancias posteriores a la reforma política y el proceso de amnistía de 1978 sin que se desmovilizaran y dieron continuidad a la lucha político-militar durante los ochentas.

Consideramos como la segunda generación de grupos guerrilleros a esta serie de agrupamientos que nacieron en la primera generación y que sobrevivieron y se derivaron de la represión estudiantil, obrera, campesina y urbano popular en el marco de la guerra sucia del Estado mexicano desatada contra el pueblo para controlar los brotes guerrilleros. El Estado en sus afanes contrainsurgentes sólo sembró más guerrillas (¿lógico no?). Esta segunda generación creció a pesar de la Reforma Política a la que algunos accedieron para así continuar con su lucha en condiciones dignas y combativas. Otros, como Jesús Zambrano actual secretario general del PRD, le entraron vergonzantemente y motivados por el oportunismo. Esta segunda generación nació con una gran desconfianza hacia los grupos de la primera generación por la inmadurez que les caracterizó (aún cuando el dogmatismo seguía siendo el común denominador entre la primera y la segunda). Sentían mayor desconfianza aún con los llamados "reformistas", "guerrilleros arrepentidos", "traidores" y quien sabe cuantos epítetos más. En esta etapa de la lucha se dan las fuertes pugnas en la izquierda mexicana (y latinoamericana) entre los "revolucionarios" y los "reformistas". Así, a esta generación se le podría conocer como la generación de la desconfianza.

La tercera y actual generación de organizaciones armadas conocidas viene a configurarse por varias vertientes como las FLN que dieron origen años después al EZLN, y el PROCUP, el PDLP, la Organización Revolucionaria Armada del Pueblo (ORAP) y otras más pequeñas que dieron origen al PDPR-EPR. También existen otras organizaciones que se desarrollan aún en el silencio y de cuyos orígenes sólo ellos podrán hablar. Esta tercera generación se ha caracterizado por haberse fragmentado en poco tiempo y por haber puesto bajo juicio autocrítico sus antecedentes, objetivos y métodos. Esta fragmentación es fruto de una modernización político-ideológica que rompe con dogmas y acepta el pluralismo. De tal suerte el EZLN se mueve bajo una propia dinámica política y militar nada parecido a sus orígenes en las FLN de los setentas. El PDPR-EPR se ha fragmentado importantemente en varios agrupamientos, a saber: nuestro ERPI, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), el Ejército Villista Revolucionario del Pueblo (EVRP), el PDPR-EPR-Tendencia Democrática Revolucionaria (TDR) y el PDPR-EPR propiamente dicho. A éste último remanente se le conoce coloquialmente como los "duros" por parte de los agrupamientos separados. Se dio pues una depuración en sentido inverso a lo tradicionalmente conocido pues los depurados fueron los que aún conservan la titularidad del proyecto original. Podemos hablar de una polarización respecto a aquellos que se negaron a cambiar. La actual, se podría decir, es la generación de la fragmentación y del replanteamiento actualizado.

¿Qué se avecina? Es difícil asegurar pero la lógica que se ve actualmente es la de una tendencia clara a la convergencia de planteamientos metodológicos y éticos. Se percibe además una buena disposición de diferentes fuerzas político-militares para ponderar la articulación de esfuerzos de coordinación. Se pretende afrontar la realidad actual acertadamente y aprovechar las buenas y las malas experiencias de la lucha guerrillera en México y Latinoamérica para dar el necesario salto de calidad en nuestras luchas.

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MEGÁFONO

Epílogo revolucionario: Una crítica al posibilismo

La siguiente carta fue enviada al periódico La Jornada con la intención que se publicara en la sección de Correo Ilustrado. Resulta que la carta, una reflexión sobre una opinión de Ugo Pipitone (un destacado economista que contribuye regularmente al periódico mencionado), no se publicó. Sin embargo, con el ánimo de aportar al debate político nacional (dizque democrático), aquí en la sección de Megáfono damos a conocer este escrito.

 

Estimada Carmen: He notado que el Correo Ilustrado es un espacio bastante interactivo. Hasta ahora nos hemos limitado a leer su contenido pero nunca hemos contribuido a él. Por tanto, con todo respeto, agradecería plenamente la publicación de esta carta.

Con mucha sorpresa e inquietud leí la opinión de Don Ugo Pipitone, "21 de enero de 1921" (23/01/01), en que afirma que la "estación revolucionaria se ha cerrado". Sin el afán de polemizar, y mucho menos de enemistar (ya que siento que en la panorámica de la política y las ideas Don Ugo es un amigo) quisiera expresar algunas diferencias importantes respecto a sus señalamientos.

La actitud (des)calificadora e incluso sectaria de Don Ugo, siendo alguien que presuntamente es de la izquierda amplia, democrática y plural, es bastante preocupante. Muy verticalmente, sentencia que sólo las luchas y los métodos reformistas tienen validez hoy en día. A los que trabajan por un cambio profundo y por resguardar los recursos del país, en un contexto de exclusión vertiginosa y de espacios para la verdadera participación popular cada vez más reducidos, Don Ugo los tacha de delirantes catastrofistas, "añorantes de un pasado mitizado... (e) incapaces de vivir el presente con realismo".

Este guerrillero trastornado (que sabroso es poder delirar en tiempos del pensamiento único) aclara que es justamente por la realidad del presente que nos trazamos metas y formas de lucha revolucionarias, formas que no se limitan, evidentemente, a las armas. Optamos así no porque deseamos reproducir algún modelo soviético. Estamos plenamente de acuerdo con Don Ugo que el socialismo (¿?) realmente (¿?) existente (¿?) fracasó. Lo que nos conduce a mantener fines revolucionarios son las condiciones del neoliberalismo (¡!) realmente (¡!) existente (¡!).

Bajo el régimen actual, a la gente se le niega toda oportunidad para decidir sobre su futuro y los partidos, aceptando las reglas del juego, desactivan y desarticulan los esfuerzos desde abajo. Si a esto añadimos el poder de los consorcios mediáticos (que tan groseramente se ha hecho presente en estos días) esperar que la lucha institucional y parlamentaria pueda frenar la repugnante polarización social que vivimos es, en el mejor de los casos, ingenuo. La acción directa y autónoma del pueblo, exigiendo transformaciones totales (es decir no limitándose a lo que ofrece el posibilismo) se hace por lo tanto indispensable. Así, aun pequeños cambios reformistas-desde luego verdaderas reformas tipo socialdemócratas y no los engaños del liberalismo social-por los que aboga Don Ugo (democratización política, autogestión, redistribución de la riqueza y defensa de nuestro patrimonio material) sólo se lograrán con métodos y aspiraciones incontestablemente revolucionarias.

Respetuosamente,

Compita (ni a sub llego) Gavroche
del ERPI (28-01-01)
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Correspondencia de compas a todo el mundo

 

A fines del año pasado, se juntaron varios compas por ahí para celebrar una actividad político-militar, en donde se dio una discusión político-ideológica. A pesar de algunas dificultades que impidieron la realización plena de la actividad, vivieron los compas bonitos y fructíferos momentos. Junto a los dinámicos debates y discusiones, se contaron buenos chistes y se disfrutaron de sabrosos frijolitos. Tan vivificante fue la escuela que algunos compas, rebautizados bestialmente (tan chantajistas somos los guerrilleros que hasta nos enmascaramos los nombres-nosotros tampoco captamos la lógica pero así están diciendo los grandes señores de negocios y política, y también los del negocio y la política de Dios), se inspiraron para enviar algunos mensajes por medio de este espacio, el Megáfono. Aquí les van.

Buenas tardes, (soy) el compañero Grillo, desde algún lugar en la sierra de México. El mensaje que quisiera decir a los compas es que debemos seguir construyendo el Poder Popular, con todos y todas, y no decaer en el ánimo. El futuro que estamos construyendo en este presente puede ser maravilloso si nos lo proponemos. Sólo es cosa de que tengamos paciencia para que no nos cansemos en este largo camino. Ese sería mi mensaje.
- Compa Grillo
Buenas tardes al pueblo en general, soy el combatiente Gato. Le dirijo un mensaje a la masa obrera y campesina para que de una u otra manera tomen conciencia de la situación que está viviendo el país y se decidan a una lucha, no importando cual sea, todas las luchas son buenas. Yo prefiero que fuera con la lucha armada ya que creo que no nos queda otro camino en esta situación. Las condiciones son precarias en el país, hay una ola de represión total hacia las comunidades, así que considero que la vía es la de las armas. Es todo lo que les manda decir un amigo.
- Compa Gato

Compa águila, soy el compa cocodrilo, amigo del guajolote. El oso me dijo que el halcón me iba a mandar tus poemas a través de la iguana, pero nunca los recibí. Estoy pensando salir de esta charca para avisarle al compa espín que les suplique a los tigres del oriente que me los envíen, o ¿estoy complicando demasiado las cosas, zoológicamente hablando?

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¿Por qué "el paliacate"?

 

Elenco: José, Compa, Pedro, Paliacate

Pedro: No, 'mano. Esa revista del ERPI está padrísima. Yo hasta quiero apuntarme ya y aportar mis dibujos.

José: Mira, tus dibujos son buenos pero ¿que van a decir Tom, Jerri y Piolín?.

Pedro: Bueno, la vez pasada que vimos a la compa esa que se enchiló, nos dijo que todas las contribuciones eran bienvenidas. Además, te puedes poner "Pluto" para que no te molesten.

José: Tienes razón, les voy a enviar mis dibujos. Oye, sí está buena la revista pero por qué no le ponen un nombre. Ya me cansé con eso de "aún sin nombre". ¿Qué pasó con mi propuesta?

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(La compa localiza a Pedro y a José, esta vez en un micro)

Compa: Miren compas, no se apuren que ya tomamos en cuenta sus propuestas. A eso vine, a contarles que ya tenemos un nombre para nuestra revista. Es más, aquí lo tengo.

(la compa muestra un objeto)

Pedro: Sí, pero eso es un pañuelo.

Paliacate: ¿Cómo que un pañuelo? Yo soy un paliacate.

José: O sea, el nombre de la revista es "el paliacate".

Compa: Ándale. A ver compa paliacate, platícales más sobre tu persona.

Paliacate: Lo que pasa es que puedo ser cualquier persona trabajadora, cualquier mujer u hombre que lucha. Al igual que mi hermano pasamontañas, yo me encargo de proteger a las identidades de los compas y a las de sus familias ante el enemigo, que no nos deja de chingar.

Pedro: ¿Y no qué el panista Diego Fernández de Cevallos y sus amigos dicen que no se puede hablar con enmascarados?

Compa: Pero es que aquel hombre-lobo puede decir eso porque su barba le cubre toda la cara y además no tiene porque preocuparse de ser perseguido, como nos pasa a nosotros todos los días.

Paliacate: Y para que lo sepan, yo comencé a velar por los compas cuando los conocí en los años '70 durante las experiencias de otros que lucharon por el pueblo, como por ejemplo Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Al principio, no se acostumbraban a que yo les ayudara. Lamentablemente en aquel entonces, muchos compas fueron desaparecidos y asesinados impunemente por la Brigada Blanca. Después de varios años, les convencí a los compas que si bien no les podía resolver todo al menos les podía proteger sus identidades.

José: Gracias por la explicación. Pues, viéndolo de esa manera, paliacate tiene mucho significado.

Paliacate: Bien, compas. Yo ya me voy pues debo ir ayudar a mis otros hermanos paliacates a cubrir los rostros de quienes luchan.

Compa: Sale pues, compas. Yo me bajo aquí también.

Pedro: Está bien, compa. Nada más que aquí no es parada y el micro va a 30 km/h.

Compa: No importa. Ah...José, no se te olvide mandar tus dibujos. Hasta luego. Cuídense.

José: Que te vaya bien... ¡Híjole! ¿Qué le picó a esa compa?

( Aparentemente, la compa se bajó del micro tan precipitadamente porque al compa paliacate se le había olvidado que le tocaba ser el modelo para la insignia de nuestra revista.)

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